Qarabag 3-2 Eintracht Frankfurt: Remontada épica y victoria en el descuento

El conjunto azerí sella un triunfo agónico con un gol en el último minuto que le acerca a los octavos de final de la Champions

El estadio Tofiq Bahramov de Bakú se convirtió este martes en el epicentro del fútbol europeo al albergar un duelo vibrante entre el Qarabag azerí y el Eintracht Frankfurt alemán. Lo que prometía ser un encuentro competitivo se transformó en una obra maestra de dramatismo deportivo, con los locales imponiéndose por 3-2 gracias a un gol de Mustafazade en el último suspiro del tiempo añadido. Este triunfo no solo suma tres puntos vitales, sino que también acerca al conjunto de Azerbaiyán a los octavos de final de la máxima competición continental.

El partido arrancó con un ritmo vertiginoso que sorprendió a los visitantes. A los pocos minutos, el Qarabag ya había perforado la portería rival. La jugada nació en las botas de Cafarquliyev, quien recibió el balón en la banda izquierda y desplegó su velocidad para superar a su marcador. Su centro raso atravesó el área sin encontrar una respuesta contundente de la zaga germana, permitiendo que Camilo Durán apareciera como un verdadero depredador para empujar el esférico al fondo de las mallas. Este tanto inicial desató la euforia en las gradas y obligó al Eintracht a despertar de su letargo inicial.

La reacción del conjunto alemán fue inmediata y contundente. Can Uzun, la joven perla del equipo, recibió el balón en la frontal del área y, sin pensárselo dos veces, descargó un zurdazo imparable que se coló por la escuadra. La calidad del remate dejó claro por qué este futbolista es considerado una de las grandes promesas del fútbol europeo. El empate a uno revitalizó al Eintracht, que comenzó a imponer su mayor experiencia en competiciones internacionales. Sin embargo, el Qarabag no se amilanó y buscó con insistencia el segundo gol. Las ocasiones llegaron, pero Kaua Santos se convirtió en el obstáculo infranqueable para los ataques locales, con intervenciones de mérito que mantuvieron con vida a su equipo.

El descanso llegó con el empate a uno, pero la sensación era que el partido aún tenía mucho más que ofrecer. Y así fue. La segunda mitad comenzó con un Eintracht transformado, más agresivo en la presión y dominador del juego aéreo. Los minutos transcurrían y el Qarabag se veía obligado a replegarse, defendiendo con uñas y dientes su área. La defensa local, liderada por su capitán, resistía los embates de los delanteros alemanes con una entrega admirable.

Pero cuando el partido parecía encaminarse hacia un empate técnico, un episodio polémico alteró el devenir del encuentro. Una acción dentro del área del Qarabag terminó con Chaibi en el suelo y el colegiado no dudó en señalar la pena máxima. El propio futbolista argelino se encargó de transformar el lanzamiento, engañando a Kochalski con una ejecución magistral. El 2-1 a favor del Eintracht llegaba en el peor momento posible para los locales, que veían cómo el partido se les escapaba de las manos.

Sin embargo, el carácter del Qarabag salió a relucir. Los jugadores no bajaron los brazos y continuaron creyendo en la remontada. La recompensa llegó tras una jugada de ensueño. Jankovic y Cafarquliyev combinaron con una precisión quirúrgica en la frontal, desmontando la línea defensiva germana. El pase filtrado dejó a Camilo Durán mano a mano con el portero, y el colombiano no perdonó con un disparo cruzado que restableció la igualdad. El delantero, que ya había anotado en la primera mitad, se convirtió en el héroe provisional del equipo.

El partido entraba en su fase final y ambos equipos buscaban la victoria. El Eintracht intentó reaccionar con cambios ofensivos. Hugo Larsson y Nmandi Collins abandonaron el terreno de juego para dar paso a Oscar Højlund y Alexander Staff. Por su parte, el Qarabag también movió el banquillo con la entrada de Emmanuel Addai y Oleksii Kashchuk por Joni Montiel y Leandro Andrade, buscando oxigenar el centro del campo.

La tensión era palpable en cada balón dividido. El árbitro decidió añadir cuatro minutos de descuento, un tiempo que se antojaba insuficiente para desatascar el empate. Pero el fútbol, en su máxima expresión, guardaba el mejor guion para el final. En el último minuto del añadido, una jugada a balón parado generó el caos en el área del Eintracht. Pedro Bicalho ejecutó un lanzamiento que no fue despejado correctamente por la zaga visitante. El balón quedó muerto en el corazón del área, y Mustafazade, con un instinto asesino, apareció para empujarlo a la red y desatar la locura colectiva.

El gol fue revisado por el VAR por posible fuera de juego, pero finalmente fue validado. El estadio Tofiq Bahramov vibró como nunca antes, con más de 30,000 almas celebrando un triunfo histórico. El jugador fue literalmente enterrado bajo el cuerpo de sus compañeros, mientras el banquillo saltaba de alegría.

El partido terminó con la victoria para el Qarabag, que con este resultado se coloca en el puesto 17º de la clasificación general. Esta posición le permite soñar con los octavos de final, aunque aún quedan jornadas decisivas por delante. La moral del grupo está por las nubes, y la confianza creció exponencialmente tras superar a un rival de la talla del Eintracht.

El análisis individual destaca la actuación estelar de Camilo Durán, autor de un doblete que le convierte en el gran referente ofensivo del equipo. Su capacidad de definición en el área y su olfato goleador fueron determinantes. Por su parte, Mustafazade pasó de ser un defensor anónimo a convertirse en el héroe de la noche con su gol salvador.

El técnico del Qarabag demostró su acierto en las sustituciones. La entrada de Emmanuel Addai aportó velocidad por las bandas, mientras que Oleksii Kashchuk aportó solidez defensiva en el centro del campo. La tarjeta amarilla mostrada a Camilo Durán por una dura entrada sobre Robin Koch no opacó su gran actuación, y el colombiano fue sustituido por Musa Qurbanly en los instantes finales para agotar el tiempo.

El Eintracht Frankfurt, pese a la derrota, mostró su calidad con goles de Can Uzun y Chaibi. Sin embargo, los errores defensivos en los momentos críticos les costaron el partido. La defensa no supo gestionar las jugadas a balón parado en el tramo final, y el ataque no fue lo suficientemente efectivo para sentenciar.

Este resultado deja al Qarabag con el destino en sus manos. La victoria ante un equipo de la Bundesliga refuerza su candidatura a estar entre los mejores dieciséis equipos de Europa. La próxima jornada será crucial, pero el equipo llega en su mejor momento anímico.

El fútbol volvió a demostrar por qué es el deporte más apasionante del mundo. Una noche fría en Bakú se convirtió en una fiesta inolvidable gracias a la entrega, la fe y el corazón de un equipo que no se rindió nunca. El Qarabag venció al Eintracht Frankfurt y, sobre todo, venció la adversidad, escribiendo un capítulo glorioso en su historia continental.

Referencias