El regreso de Ounahi: el mago del Girona vuelve a brillar

Azzedine Ounahi regresó al Girona tras dos meses de lesión y demostró su valor con una asistencia mágica en el empate contra el Alavés

El regreso de Azzedine Ounahi al Girona ha sido como encontrar la pieza que faltaba en un rompecabezas complejo. Después de una ausencia que se prolongó durante dos meses, el centrocampista marroquí volvió a calzarse las botas y demostró, en apenas veintitrés minutos, por qué es considerado el futbolista más desequilibrante de la plantilla dirigida por Míchel Sánchez. Su reaparición en el duelo contra el Deportivo Alavés en Mendizorrotza no solo trajo consigo una asistencia de ensueño, sino también la certeza de que el Girona recupera su factor X para la recta final de la temporada.

La espera había sido larga y tortuosa para la afición gerundense. La participación de Ounahi en la Copa África con la selección de Marruecos, lejos de ser un periodo de exhibición de su talento, se convirtió en una pesadilla por culpa de una lesión muscular en el sóleo de la pierna izquierda. La dolencia, sufrida durante el torneo continental, obligó al mediocentro a observar desde la grada cómo su equipo se las arreglaba sin su principal referente técnica. Aunque el Girona demostró capacidad de reacción y logró distanciarse de la zona de descenso, la ausencia de Ounahi se notaba como un vacío creativo difícil de llenar.

Durante las semanas posteriores al torneo africano, el cuerpo técnico optó por la máxima precaución. La reincorporación de Ounahi a los entrenamientos se produjo de forma gradual, sin forzar su recuperación. Incluso para el partido ante el FC Barcelona en Montilivi, el marroquí estuvo disponible pero finalmente no entró en la convocatoria. La decisión de Míchel fue clara: no arriesgar su joya más preciada en un duelo de máxima exigencia cuando aún no había alcanzado su mejor forma física.

El escenario perfecto para su regreso sería Vitoria. El duelo contra el Alavés, rival directo en la lucha por la permanencia, presentaba el nivel de tensión ideal para que Ounahi volviera a sentir el césped. En la previa del encuentro, Míchel ya avanzó que el marroquí contaría con minutos, calificando su regreso como un "gran y muy buen problema". Y es que la competencia en el centro del campo gerundense se ha intensificado en las últimas jornadas, con la notable progresión de Thomas Lemar y la presencia del joven Echeverri.

El partido en Mendizorrotza no defraudó a las expectativas. El Alavés se adelantó temprano mediante Boyé, pero el Girona supo reaccionar con la veteranía que le caracteriza en esta segunda vuelta. La igualada llegó de la mano de Vanaty, y el encuentro se presentaba abierto para la segunda mitad. Fue entonces cuando Míchel decidió que era el momento de sacar su as de la manga.

En el minuto 67, Ounahi saltó al terreno de juego. El cambio no pasó desapercibido. Su presencia en el campo transforma la dinámica ofensiva del Girona, que deja de ser predecible para convertirse en un equipo capaz de encontrar soluciones en espacios mínimos. Apenas seis minutos después de su entrada, el marroquí regaló una obra de arte. Recibió el balón en la frontal del área alavesista y, con una visión envidiable, filtró un pase entre cuatro defensas que aterrizó en los pies de Viktor Tsygankov. El ucraniano, con la sangre fría que le caracteriza, recortó a Sivera y definió con maestría para establecer el 1-2.

La jugada fue un claro manifiesto de lo que Ounahi aporta al equipo. No solo se trata de la calidad técnica del pase, sino de la capacidad para leer el juego, anticiparse a los movimientos defensivos y ejecutar con precisión milimétrica. El mediocentro marroquí posee un talento único para encontrar huecos entre líneas, esa zona del campo donde se decide el ritmo y el tempo del partido. Su regreso no es simplemente la vuelta de un futbolista más, sino la recuperación del jugador que hace que todo fluya con mayor naturalidad en el esquema de Míchel.

Tras el gol, Ounahi continuó dejando destellos de su calidad. Un disparo de rosca al primer toque que estuvo a punto de sorprender a Sivera, varios regates en espacios reducidos y una lectura constante del juego que permitió al Girona mantener el control del encuentro. Aunque el Alavés logró empatar en los minutos finales mediante Boyé, la sensación general fue positiva para el conjunto gerundense. El punto conseguido en Vitoria amplía la distancia con la zona de descenso y, sobre todo, confirma que el equipo recupera su principal activo ofensivo.

La gestión de los minutos de Ounahi será clave de aquí a final de temporada. Míchel Sánchez tendrá que equilibrar la necesidad de contar con su mejor futbolista con la prudencia de no sobrecargarle tras una lesión muscular. El propio entrenador reconoció en rueda de prensa que "Ounahi nos ha dado la calidad entre líneas. Necesitamos más de él, pero son buenos minutos después de dos meses lesionado". Esta declaración refleja la realidad del equipo: el marroquí es imprescindible, pero su salud física es prioritaria.

La competencia en el centro del campo se ha convertido en un lujo para el Girona. Thomas Lemar ha respondido con gran nivel cuando ha tenido la oportunidad, demostrando que puede aportar control y visión. Echeverri, por su parte, representa el futuro del club con su juventud y proyección. Sin embargo, ninguno de los dos posee el desequilibrio natural de Ounahi, esa capacidad para cambiar un partido con una sola acción. El marroquí no solo crea ocasiones para sus compañeros, sino que además genera espacios por los que los demás pueden beneficiarse.

El regreso de Ounahi llega en el momento perfecto del calendario. Con la recta final de LaLiga a la vuelta de la esquina, el Girona necesita todos sus recursos para asegurar la permanencia lo antes posible. La ventaja de seis puntos sobre el descenso es cómoda, pero no definitiva. La presencia del mediocentro marroquí en el once inicial puede marcar la diferencia en los duelos directos que vienen por delante.

La clave para el éxito del Girona pasa por integrar a Ounahi de forma progresiva pero constante. No tiene sentido guardarle para momentos puntuales cuando su influencia puede ser decisiva desde el inicio de los encuentros. La pregunta no es si debe ser titular, sino cuándo estará preparado para aguantar los noventa minutos con el ritmo que exige LaLiga. La respuesta probablemente llegará en las próximas jornadas, cuando Míchel decida dar el paso definitivo.

Lo que quedó claro en Vitoria es que el Girona es otro equipo con Ounahi en el campo. La confianza que transmite el marroquí es contagiosa. Sus compañeros saben que, en cualquier momento, puede aparecer esa pase mágico que rompa la defensa rival. Esta percepción cambia la mentalidad del equipo, que deja de ser conservador para atreverse a buscar las zonas de peligro con mayor determinación.

El futuro inmediato del Girona pasa por mantener a Ounahi en forma y rodearle de los mejores compañeros posibles. La conexión con Tsygankov ya demostró ser fructífera en el pasado y volvió a funcionar a la perfección en Mendizorrotza. Explorar sinergias con otros futbolistas como Vanaty o Stuani será fundamental para sacar el máximo partido al talento del marroquí.

En definitiva, el regreso de Azzedine Ounahi supone mucho más que la vuelta de un futbolista lesionado. Representa la recuperación del alma creativa del Girona, el jugador capaz de transformar lo complejo en simple con un toque de balón. La afición ya puede respirar tranquila: su mago ha vuelto al escenario donde mejor se desenvuelve. Y con él, las esperanzas de una temporada tranquila cobran mayor fuerza.

Referencias