Mirtha Legrand celebra 99 años con lujo y cercanía en Buenos Aires

La diva argentina celebró su cumpleaños número 99 en la casa de su hija Marcela, rodeada de familiares, amigos y figuras del espectáculo en una emotiva jornada.

Mirtha Legrand, la incomparable diva argentina, celebró su 99º cumpleaños en una exclusiva reunión que congregó a las figuras más destacadas del espectáculo nacional. El festejo tuvo lugar el pasado lunes 23 de febrero en la residencia de su hija Marcela, ubicada en el prestigioso Barrio Parque de Buenos Aires, donde la anfitriona recibió a sus seres queridos en un entorno de lujo y familiaridad. Este evento marcó no solo un aniversario personal, sino un momento de conexión entre distintas generaciones del mundo del entretenimiento argentino, celebrando la longevidad de una carrera que supera las ocho décadas frente al público.

La propiedad, una imponente construcción de tres plantas equipada con ascensor, piscina, jardín y quincho, sirvió como escenario perfecto para este encuentro íntimo pero de gran relevancia mediática. La ubicación estratégica de la casa, en la misma cuadra donde reside la modelo Pampita y, según comentarios de vecinos, colindante con la propiedad del periodista Mariano Grondona, convirtió el evento en un punto de atención para la farándula local. El barrio, conocido por sus residencias de alto standing y su tranquilidad, vio alterada su habitual serenidad por el bullicio de la celebración, generando un curioso contraste entre la intimidad del hogar y el interés público que despierta la figura de Mirtha.

Desde tempranas horas de la mañana, los admiradores más fieles de la conductora se aglomeraron frente a la vivienda. Miembros de su club de fans portaban corazones elaborados en cartulina con mensajes cariñosos y alentadores, mientras banderines multicolores y un enorme pasacalles con la leyenda '#quieroestarenlamesaza' decoraban la fachada. Las periodistas presentes no tardaron en congregarse, creando un despliegue informativo que reflejó la magnitud de la ocasión. Las señoras congregadas en la vereda no dudaban en repetir las icónicas frases de la diva, seleccionando como favorita aquella máxima de 'como te ven, te tratan', que resume su filosofía de vida y su relación con la fama.

La llegada de los invitados comenzó con figuras consolidadas del mundo del espectáculo. El diseñador Gino Bogani, el cineasta Juan José Campanella, el actor Gabriel Olivieri y el crítico de televisión Marcelo Polino fueron de los primeros en hacer acto de presencia. También arribaron el abogado mediático Mauricio D'Alessandro y la actriz Iliana Calabró, quienes no quisieron perderse este momento histórico. Cada uno de ellos representa un aspecto diferente del variado universo profesional que Mirtha ha cultivado a lo largo de su extensa trayectoria, desde la moda y el cine hasta el análisis televisivo y el derecho del espectáculo.

En el ámbito familiar, el nieto de Mirtha, Nacho Viale, se presentó como el primer pariente cercano en llegar, demostrando el fuerte vínculo generacional que une a la familia. Poco después, su hermana Juanita Viale ingresó apresuradamente a la propiedad, evidenciando la emoción del encuentro. La expectativa crecía con el rumor de la posible asistencia del expresidente Mauricio Macri, aunque finalmente fue la dirigente política Patricia Bullrich quien se adelantó y llegó antes que él, generando un interés adicional por la presencia de figuras del ámbito político en un evento predominantemente artístico.

El momento más emotivo se vivió cuando el portón principal se abrió y apareció Mirtha Legrand. Un coro espontáneo de curiosos y periodistas entonó el tradicional 'Feliz Cumpleaños', intercalando gritos de apoyo como 'Mirtha eterna', 'Hasta los 120' y la ingeniosa petición de 'La mesa de los 100 en el Obelisco'. La diva, siempre elegante y con una sonrisa radiante, agradeció con su característica gentileza, demostrando una vez más por qué ha mantenido el cariño del público durante tantas décadas. Su presencia, a pesar de la edad, irradió la misma energía que la ha definido toda su vida.

Consultada sobre los obsequios recibidos, la celebrante enumeró con sencillez: 'Tazas de té'. Este detalle resulta significativo si se considera la tradición que mantiene desde hace una década y media con su grupo del té dominical, una costumbre que reúne a sus amigos más íntimos cada domingo y que constituye uno de los pilares de su vida social. Esta práctica, que combina intimidad y ritual, demuestra cómo la diva valora las relaciones personales por encima de las apariencias, encontrando en la simpleza del té compartido un momento de genuina conexión con su círculo cercano.

Entre los asistentes a esta particular celebración se encontraban María Teresa Villarruel, amiga de toda la vida que ha compartido con ella momentos de alegría y adversidad; Teté Coustarot, periodista y compañera de ruta; Héctor Vidal Rivas, su asistente personal durante más de 50 años, testimonio de su lealtad y dedicación; Alejandro Veroutis; Enzo Gentile, empresario y amigo personal de la Chiqui; y Dany Mañas, histórico productor de sus programas televisivos en la década del '70. Desde Mar del Plata viajó especialmente Carlos Rottemberg, el mítico productor que trabajó junto a ella durante décadas, para acompañarla en su último festejo de dos dígitos, marcando así un ciclo que concluye antes de alcanzar el centenario.

La trayectoria de Mirtha Legrand se remonta a 1940, cuando a los 13 años, junto a su hermana Silvia, participó como extra en 'Hay que educar a Niní', protagonizada por la cómica Niní Marshall. Este primer contacto con la industria cinematográfica marcó el inicio de una carrera excepcional que supera las ocho décadas frente a las cámaras. En aquella época, el cine argentino vivía su edad de oro, y las hermanas Legrand representaban el nuevo talento juvenil que comenzaba a abrirse paso en un medio dominado por figuras consolidadas.

Su consagración definitiva llegó en 1941 con 'Los martes, orquídeas', película dirigida por Francisco Mugica y filmada en los estudios Lumiton de Munro. Con apenas 14 años, Mirtha fue elegida casi por casualidad para un rol que la catapultaría a la fama, sentando las bases de lo que sería una de las carreras más longevas del espectáculo argentino. Esta película no solo la estableció como actriz prometedora, sino que también marcó el inicio de una relación profunda con el público que ha perdurado hasta nuestros días, transformándola en un ícono cultural.

A lo largo de los años, la diva supo reinventarse con una agilidad sorprendente. De estrella precoz del cine nacional pasó a convertirse en 'la señora que almuerza en la televisión', un título que ella misma adoptó con humor y que define su programa más icónico. Su capacidad de adaptación y su conexión auténtica con el público han sido clave para mantenerse vigente en un medio tan cambiante como la televisión. Mientras otras figuras desaparecían con el tiempo, Mirtha construyó un espacio propio, donde la entrevista se convirtió en un arte y la mesa en un escenario de confesiones y revelaciones.

Fuera de cámaras, Mirtha Legrand sorprende por su sencillez. Sus platos favoritos son el pastel de papa, la tortilla de papa y la milanesa, comidas tradicionales que contrastan con la sofisticación de su imagen pública. Esta dualidad entre diva y mujer cercana constituye parte fundamental de su encanto. No es una estrella distante, sino alguien que comparte los mismos gustos cotidianos que millones de argentinos, lo que explica en parte su conexión emocional con audiencias de todas las edades y clases sociales.

El festejo de sus 99 años no solo representa un hito personal, sino un momento de reflexión colectiva sobre el impacto de una figura que ha acompañado a múltiples generaciones de argentinos. Su legado trasciende la pantalla, tejiendo redes de afecto y profesionalismo que perduran en el tiempo. Desde los estudios Lumiton de los años 40 hasta el Barrio Parque del siglo XXI, Mirtha ha sido testigo y protagonista de la evolución del espectáculo en Argentina, manteniendo siempre su esencia y su compromiso con la calidad.

Con la mirada puesta en el centenario, el entorno de Mirtha ya vislumbra la posibilidad de un evento aún más memorable. Mientras tanto, la Chiqui continúa disfrutando de su vida, rodeada de quienes la quieren y admirando la devoción de un público que no ha dejado de seguirla desde aquellos lejanos años cuarenta. Sus secretos no radican en fórmulas mágicas, sino en la autenticidad, el trabajo constante y la capacidad de generar vínculos genuinos. A sus 99 años, Mirtha Legrand no solo celebra otra vuelta al sol, sino que reafirma su condición de institución viva del espectáculo argentino.

Referencias