El Basconia, invencible en el arranque de la segunda vuelta

El filial del Athletic ha encadenado tres victorias consecutivas y suma quince puntos en siete jornadas, abandonando los puestos de descenso y soñando con el play-off.

El Club Deportivo Basconia ha completado una transformación notable en lo que va de segunda vuelta en la Segunda Federación. Lo que comenzó como una temporada complicada, marcada por la inestabilidad y los resultados negativos, ha dado un giro espectacular. El conjunto que dirige Bittor Llopis ha pasado de ser una escuadra frágil y predecible a convertirse en una de las más sólidas y temidas de su grupo. La clave ha estado en la adaptación táctica, la madurez adquirida y la corrección de errores que en la primera vuelta le costaron puntos valiosos.

El sistema de juego implementado por el cuerpo técnico, un 5-3-2 que potencia el equilibrio defensivo sin renunciar al ataque, ha sido fundamental para este cambio de rumbo. Los jugadores, muchos de ellos jóvenes talentos del Athletic Club, han asimilado perfectamente las consignas y han ganado en confianza con cada partido. Esta progresión se materializó de forma brillante en el reciente derbi vizcaíno frente al Amorebieta, donde demostraron una vez más por qué son candidatos a seguir escalando posiciones en la tabla.

El encuentro ante el conjunto zornotzarra tuvo todos los ingredientes del fútbol de emoción. Desde el inicio, el Basconia ejerció un dominio claro del balón y del ritmo del juego, creando ocasiones claras que, sin embargo, no lograban traducirse en goles. El guardameta rival, Altamira, se erigió como el principal obstáculo con una serie de intervenciones de mérito que frustraron los intentos locales. Pero el fútbol a menudo guarda giros inesperados, y la situación se complicó aún más para los gualdinegros cuando el Amorebieta se adelantó en el marcador y, acto seguido, Telmo Zarandona veía la tarjeta roja con treinta minutos por delante.

Con un hombre menos y en desventaja en el electrónico, muchos equipos habrían tirado la toalla. No así este Basconia, que ha hecho de la resiliencia su seña de identidad. Los minutos siguientes fueron un monólogo visitante, con un equipo ordenado, intenso y convencido de sus posibilidades. La insistencia tuvo su premio cuando Unax Urzaiz, aprovechando un rechace en el área, empató el encuentro y devolvió la ilusión a la parroquia basauritarra.

El gol del empate no hizo más que avivar la ambición de un conjunto que ya no conoce el sabor de la derrota en este 2026. En el tiempo de descuento, una jugada individual de Marcos Goñi provocó un penalti claro que Diego Fernández transformó con sangre fría, firmando el 2-1 definitivo y desatando la euforia en el banquillo y en la grada. Fue una victoria agónica, sí, pero también merecida y que refuerza la mentalidad ganadora que han cultivado en las últimas semanas.

Este triunfo ante el Amorebieta se suma a otros dos precedentes que han marcado el rumbo del equipo. La goleada por 4-0 ante el Utebo y la victoria por 1-3 en la cancha del Eibar B han configurado una racha de tres victorias consecutivas que ha catapultado al Basconia fuera de la zona de peligro. Los números son contundentes: han dejado atrás los puestos de descenso directo y se han despegado a tres puntos de la posición de play-out, ese temido lugar que obliga a jugarse la permanencia en una eliminatoria directa.

Pero la ambición no se detiene ahí. A nueve puntos del play-off de ascenso, los gualdinegros comienzan a soñar con opciones que hace apenas unas jornadas parecían impensables. El inicio de la segunda vuelta ha sido, sencillamente, espectacular. En los siete partidos disputados desde la reanudación del campeonato, el Basconia mantiene el cartel de invicto con cuatro triunfos y tres empates, lo que suma un total de quince puntos de veintiún posibles.

Para poner en contexto esta cifra, hay que compararla con el rendimiento de la primera vuelta. En diecisiete jornadas previas, el equipo apenas había cosechado la misma cantidad de puntos. Es decir, han igualado en siete fechas lo que les llevó diecisiete en la primera mitad del campeonato. Este dato ilustra a la perfección la mejora exponencial del rendimiento colectivo.

El único equipo que supera al Basconia en este tramo es el Utebo, que ha sumado dieciséis puntos en seis encuentros. Curiosamente, una de esas derrotas fue precisamente ante el conjunto basauritarra, en esa contundente goleada que ya forma parte de la memoria reciente de la entidad. Más allá de los números, lo que realmente impresiona es la sensación de solidez que transmite el equipo en cada partido. Han dejado atrás las dudas y los errores infantiles que les condenaban en los minutos finales de los encuentros anteriores.

La plantilla, compuesta por futbolistas de gran proyección pero con escasa experiencia en la categoría, ha madurado de forma acelerada. Jugadores como Unax Urzaiz o Diego Fernández están asumiendo responsabilidades y se han convertido en referentes dentro del vestuario. La confianza que les brinda el cuerpo técnico se traduce en libertad de acción en el campo, pero también en compromiso defensivo cuando la situación lo requiere.

El camino hacia la consolidación en la categoría aún no ha terminado. Quedan muchas jornadas por delante y la competencia es feroz. Sin embargo, el momentum actual es innegable. El Basconia ha encontrado su fórmula, ha creído en ella y los resultados le están acompañando. La afición, que ha sufrido durante la primera vuelta, puede ahora disfrutar de un equipo que compite, que nunca se rinde y que tiene claro su objetivo: asegurar la permanencia cuanto antes y, de paso, mirar hacia arriba con ambición.

La clave del éxito reside en el equilibrio. No es un equipo que base su juego únicamente en el talento individual, sino que ha construido una identidad colectiva sólida. La defensa, con tres centrales y dos carrileros, ofrece seguridad; el centro del campo, con tres medios, controla los ritmos; y la delantera, con dos puntas móviles, genera peligro constante. Este esquema les permite ser competitivos ante cualquier rival, ya sea en casa o fuera.

El reto ahora es mantener esta regularidad. En fútbol, las rachas positivas son frágiles y un mal resultado puede romper la dinámica. Pero si algo ha demostrado este Basconia es que tiene carácter. La remontada ante el Amorebieta con diez jugadores es la mejor prueba de ello. Esa actitud guerrera, esa capacidad de sufrir y revertir situaciones adversas, es lo que marca la diferencia entre un equipo que lucha por no descender y uno que puede aspirar a más.

Con quince puntos en siete jornadas, el Basconia ha enviado un mensaje claro a la categoría: no son el mismo equipo de la primera vuelta. Han crecido, han aprendido de sus errores y están dispuestos a pelear cada balón como si fuera el último. La temporada aún está viva y las posibilidades son múltiples. Lo que está claro es que, en este inicio de 2026, el Basconia se ha convertido en un rival incómodo, difícil de batir y con ganas de seguir haciendo historia.

Referencias