El contexto de la crisis riverplatense
La derrota por 1-0 ante Vélez Sarsfield en el Estadio José Amalfitani no hizo más que profundizar la crisis que atraviesa River Plate en el actual Torneo Apertura. Con este resultado, el conjunto dirigido por Marcelo Gallardo sumó su tercera caída consecutiva en el certamen, consolidando una racha preocupante que ya acumula 13 reveses en los últimos 20 compromisos oficiales. Una cifra que resulta inusual en la rica historia del club millonario y que ha encendido las alarmas tanto en la dirigencia como en la hinchada.
El encuentro ante el Fortín dejó varias interrogantes más allá del resultado adverso. Las lesiones de jugadores clave como Juanfer Quintero, Kendry Páez y Franco Armani en el mismo partido complicaron aún más el panorama para el cuerpo técnico. Si bien el rendimiento mejoró en el segundo tiempo, la falta de eficacia en ataque y los errores defensivos en la primera mitad terminaron por condenar al equipo a otra derrota que lo aleja de los puestos de clasificación a los playoffs.
La polémica decisión de no hablar con la prensa
Una vez concluido el compromiso, Marcelo Gallardo tomó una determinación que no pasó desapercibida: optó por no comparecer en la tradicional conferencia de prensa postpartido. Esta actitud marca un cambio notable en su comportamiento reciente, ya que en encuentros anteriores había delegado esta responsabilidad en referentes del plantel como Lucas Martínez Quarta o Juan Fernando Quintero, o incluso en miembros de su propio cuerpo técnico como Matías Biscay.
La ausencia del Muñeco en rueda de prensa generó diversas interpretaciones. Por un lado, algunos analistas consideran que esta decisión responde a una estrategia deliberada para proteger al plantel del ruido mediático y evitar declaraciones que puedan ser malinterpretadas en un momento de extrema sensibilidad. Por otro, no se descarta que Gallardo esté evaluando su propia continuidad al frente del equipo, especialmente tras las declaraciones que realizó apenas tres días antes tras el triunfo ante Ciudad de Bolívar en la Copa Argentina.
Las declaraciones previas que generaron dudas
Tras la victoria por penales ante el conjunto de Bolívar el pasado martes, Gallardo había sido consultado directamente sobre la posibilidad de renunciar a su cargo. Sus palabras, lejos de ser tajantes, dejaron entrever la complejidad de la situación: "Cuando uno es lógico y sensato tiene la percepción de lo que está pasando, de la realidad", expresó el entrenador de 50 años.
En esa misma conferencia, el Muñeco intentó transmitir tranquilidad y mostrarse firme en su proyecto: "Yo creo que hay que ser conscientes de la situación y después abstenerse de todo eso que pasa. River genera eso. Todo el ruido alrededor de los resultados siempre está, sobre todo cuando no se dan de manera favorable. Si eso nos desestabiliza quiere decir que no estamos firmes con lo que estamos haciendo, y todos estamos convencidos".
El entrenador también reconoció que las derrotas recientes habían desestabilizado el rendimiento del equipo: "El torneo lo iniciamos de buena manera, pero las derrotas nos descompaginaron un poquito. Tratamos de corregir pero sin perder el eje, estamos convencidos y sentimos que no solo tenemos la capacidad, sino también las fortalezas para acompañar este inicio del año".
El compromiso con la institución y la hinchada
A pesar de los malos resultados, Gallardo dejó claro su compromiso con River Plate y su deseo de revertir la situación: "Todos en River, el cuerpo técnico, los jugadores y los dirigentes, estamos convencidos de cuál era el rumbo que teníamos que tener este año", aseguró. "Queremos que el equipo represente al hincha, sí, claramente, y tenemos mucho deseo de que eso ocurra. Que el hincha vuelva a contagiarse del equipo. Estamos en esa búsqueda", añadió.
Estas palabras reflejan la presión que siente el cuerpo técnico por recuperar la confianza de la parcialidad millonaria, que ha visto frustradas sus expectativas tras una serie de actuaciones decepcionantes, especialmente en el Monumental, donde el equipo sufrió la histórica derrota ante Tigre por 4-1.
La situación en la tabla y los próximos desafíos
Con la derrota ante Vélez, River Plate se ubicó en la décima posición del Grupo B del Torneo Apertura con apenas siete puntos, empatado con Banfield y Racing Club. Esta posición lo deja fuera de los puestos de clasificación a los playoffs, a ocho unidades del líder Independiente Rivadavia, actual campeón de la Copa Argentina.
El calendario no se presenta nada favorable para el Millonario. El próximo jueves 26 de febrero recibirá en el Monumental a Banfield, un rival directo que viene de golear a Newell's Old Boys y que buscará aprovechar la vulnerabilidad del conjunto de Núñez. Este partido cobra una importancia capital, no solo por los puntos en juego, sino también por la necesidad de revertir la mala imagen dejada en el estadio ante Tigre.
Posteriormente, el lunes 2 de marzo, River deberá viajar a Mendoza para enfrentar a Independiente Rivadavia, justamente el líder del grupo, en un duelo que se presenta como una verdadera prueba de fuego para las aspiraciones del Millonario en el torneo. Para cerrar esta serie de partidos clave, recibirá a Atlético Tucumán en una fecha a confirmar.
El futuro inmediato de Gallardo y River
La decisión de no hablar con la prensa tras la derrota ante Vélez podría interpretarse como un gesto de protección al plantel, pero también como una señal de que el entrenador está reevaluando su situación. La presión en River Plate es constante y los malos resultados se pagan caros, especialmente para un ídolo como Gallardo que ha vivido épocas de gloria en el club.
Sin embargo, las declaraciones previas del Muñeco sugieren que, al menos por ahora, no contempla renunciar a su cargo. Su discurso apunta a mantener la unidad del grupo, trabajar en la corrección de errores y recuperar la confianza perdida tanto dentro como fuera del vestuario.
La realidad es que River necesita resultados inmediatos para calmar las aguas. La hinchada, conocedora de la exigencia que representa la camiseta millonaria, demanda una reacción contundente en el campo de juego. Las palabras ya no alcanzan, y Gallardo lo sabe mejor que nadie.
El próximo partido ante Banfield será un termómetro clave para medir la temperatura del equipo y la continuidad del proyecto. Una victoria podría dar oxígeno al cuerpo técnico y devolver algo de tranquilidad a una institución que vive uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Por el contrario, una nueva derrota podría acelerar los cambios, tanto en el banco de suplentes como en la conformación del plantel.
Mientras tanto, la decisión de mantenerse en silencio sigue generando debate. ¿Fue una estrategia calculada para evitar más polémica? ¿O es el preludio de un anuncio mayor? Solo el tiempo, y los resultados, darán la respuesta a estas preguntas que hoy mantienen en vilo a todo el mundo riverplatense.