Ethan Hawke: primera nominación al Oscar como protagonista y su admiración por Gandalf

El actor alcanza su quinta nominación con 'Blue Moon' y reflexiona sobre derrotas, éxitos y la magia de Ian McKellen

Ethan Hawke alcanza un hito trascendental en su dilatada trayectoria cinematográfica al recibir su primera nominación al premio Oscar en la categoría de Mejor Actor Principal por su magistral interpretación en 'Blue Moon', la más reciente película de Richard Linklater. Este reconocimiento representa la quinta ocasión en la que el intérprete estadounidense escucha su nombre entre los candidatos a los galardones de la Academia, consolidando una carrera marcada por la versatilidad, el compromiso artístico y una constante búsqueda de la excelencia.

El filme, ambientado en los años 40, presenta a Hawke encarnando a Lorenz Hart, un letrista de jazz romántico y alcohólico que enfrenta un momento crítico en su vida profesional y personal. La trama se desarrolla principalmente en un bar donde Hart es asiduo, y donde se reencuentra con su antiguo socio creativo, Richard Rodgers, quien acaba de estrenar un musical que le ha reportado un éxito arrollador. Esta situación obliga al protagonista a confrontar su propio estancamiento creativo mientras persigue un amor imposible, ofreciendo a Hawke un terreno fértil para desplegar toda su capacidad dramática.

Un historial de nominaciones que habla por sí solo

Aunque esta sea su primera incursión en la categoría principal, Hawke no es precisamente un novato en la ceremonia de los Oscar. Su relación con la Academia comenzó a principios del siglo XXI, concretamente durante la 74ª edición de los premios, donde obtuvo su primera nominación como Mejor Actor de Reparto por su trabajo en 'Training Day' (2001) de Antoine Fuqua. En aquella ocasión, compartió pantalla con Denzel Washington en una película que se convirtió en un clásico instantáneo del cine policiaco.

La segunda nominación en la misma categoría llegó trece años después, gracias a su participación en 'Boyhood (Momentos de una vida)' (2014), también dirigida por Linklater. Este proyecto, filmado durante doce años consecutivos, representó un ejercicio de paciencia y dedicación sin precedentes en la industria, permitiendo a los espectadores presenciar el crecimiento real de los personajes a lo largo del tiempo. La performance de Hawke fue ampliamente celebrada por la crítica especializada.

Además de sus reconocimientos como actor, el artista ha demostrado su talento como guionista en dos ocasiones más. Las películas 'Antes del atardecer' (2004) y 'Antes del anochecer' (2013), ambas dirigidas por Linklater, le valieron nominaciones en la categoría de Mejor Guión Original. En ambos casos, Hawke compartió el crédito con el director y su colega de reparto, la actriz francesa Julie Delpy, con quienes colaboró estrechamente en el desarrollo de los diálogos, imprimiendo su propia voz a los personajes que interpretaban.

Reflexiones sobre la derrota y el éxito ajeno

En una reciente entrevista concedida al programa 'CBS Sunday Morning' en diciembre de 2025, la periodista Tracy Smith profundizó en la perspectiva de Hawke sobre las derrotas en Hollywood. La conversación giró en torno a su primera experiencia en los Oscar y cómo procesó la noticia de no haber resultado ganador.

Con una actitud que revela su madurez profesional, Hawke recordó aquella noche con claridad: "Estaba sentado junto a Denzel cuando ganó, él es uno de mis actores favoritos. Me sentí bien, fue genial". Esta declaración habla volumes sobre su capacidad para celebrar los triunfos de sus colegas, transformando lo que podría haber sido una decepción personal en una genuina alegría por el éxito de otro artista que admira.

Smith insistió en explorar el miedo al fracaso que permea la industria del entretenimiento, cuestionando sobre el sentimiento exacto que le produjo aquella derrota. La respuesta de Hawke fue contundente y reveladora: "Vi todo como una victoria. Yo sabía que de no haber sido nominado, mi carrera habría sido exactamente la misma. La nominación es un reconocimiento, no una validación".

La magia de Gandalf y el arte de la interpretación

En un momento de la entrevista que ha capturado la atención de los aficionados al cine, Hawke dirigió la conversación hacia una de las interpretaciones que más ha marcado su percepción del oficio actoral. Con sinceridad y convicción, afirmó que la actuación de Ian McKellen como Gandalf en la trilogía de 'El Señor de los Anillos' constituye "una de las mejores actuaciones de la historia del cine".

Esta declaración no solo demuestra el gusto cinematográfico de Hawke, sino que también ilustra su comprensión de que el verdadero arte trasciende las categorías y los premios. La capacidad de McKellen para infundir humanidad, sabiduría y vulnerabilidad a un personaje fantástico representa para Hawke el pináculo de la interpretación, un estándar al que aspira y que respeta profundamente.

El miedo al fracaso en Hollywood

La conversación con Tracy Smith tocó uno de los temas más sensibles de la industria: la presión constante y el terror a ser considerado "fracasado". Hawke abordó este tema con una perspectiva que parece haberse fortalecido con el tiempo. Para él, cada nominación representa una oportunidad para celebrar el trabajo realizado, no un pasaporte garantizado a la gloria eterna.

Esta filosofía contrasta marcadamente con la cultura de resultados que domina Hollywood, donde el valor de un artista a menudo se mide por el número de estatuillas en su repisa. Hawke, con dos décadas de experiencia en la élite del cine, ha desarrollado una resiliencia que le permite mantener la perspectiva adecuada frente a los altibajos de la industria.

Una carrera construida sobre la autenticidad

Lo que distingue la trayectoria de Ethan Hawke no es solo la cantidad de nominaciones, sino la calidad y diversidad de los proyectos que ha elegido. Su colaboración recurrente con Richard Linklater ha producido algunas de las películas más innovadoras e íntimas del cine contemporáneo. Desde la exploración del paso del tiempo en 'Boyhood' hasta los diálogos existenciales de la trilogía 'Antes del...', Hawke ha demostrado una preferencia por historias que desafían las convenciones.

Esta quinta nominación, ahora en la categoría principal, representa un reconocimiento tardío pero merecido a una carrera construida sobre la integridad artística. Mientras muchos actores buscan roles que garanticen premios, Hawke ha seguido su propio camino, seleccionando personajes que le permiten explorar la complejidad humana con honestidad.

Perspectivas para la ceremonia de 2025

A medida que se acerca la ceremonia de entrega de los premios, la expectativa en torno a Hawke y su performance en 'Blue Moon' continúa creciendo. Los analistas de la industria consideran que esta podría ser finalmente su oportunidad de alzarse con la codiciada estatuilla, aunque el actor parece haber encontrado ya la paz independientemente del resultado.

Su admiración por trabajos como el de Ian McKellen sugiere que, para Hawke, el verdadero premio reside en la capacidad de crear personajes que perduren en la memoria colectiva, que inspiren a otros artistas y que contribuyan al lenguaje cinematográfico. En este sentido, ya sea que gane o no, su legado está firmemente establecido.

La industria del cine necesita más voces como la de Ethan Hawke, capaces de ver más allá del glamour de las alfombras rojas y recordar que, al final del día, el arte de la interpretación se trata de conectar con la humanidad, de contar historias que resuenen y de honrar el trabajo de quienes nos precedieron. Su nominación por 'Blue Moon' no es solo un reconocimiento personal, sino una celebración de una forma de entender el cine como arte y no como mero producto comercial.

Referencias