Lalachus revela en La Revuelta su primer amor virtual con Fran Perea

La humorista confiesa a David Broncano que mantuvo una relación adolescente por Tuenti con alguien que usaba el nombre del famoso actor

La colaboradora de La Revuelta, Lalachus, ha protagonizado una de las intervenciones más memorables del programa este jueves. Durante su conversación con David Broncano, la humorista sorprendió a todos al revelar un secreto de su adolescencia que ha desatado la curiosidad de los espectadores: mantuvo una relación virtual a través de Tuenti con una persona que se identificaba como Fran Perea, el conocido actor y cantante español.

El momento se produjo cuando Lalachus abordaba el tema de los estados de WhatsApp con el presentador. La charla, que comenzó de forma distendida, tomó un giro inesperado cuando la artista comparó esta funcionalidad con la antigua red social Tuenti, popular entre los jóvenes españoles hace una década. Fue entonces cuando, con total naturalidad, soltó la bomba: "Yo tuve Tuenti y estuve saliendo con Fran Perea por Tuenti".

La reacción de Broncano no se hizo esperar. El presentador, visiblemente sorprendido, le pidió aclaraciones sobre una afirmación que sonaba casi surrealista. Lalachus, sin inmutarse, explicó que conoció a un chico en la plataforma que utilizaba exactamente ese nombre, lo que le hizo pensar que podría tratarse del famoso intérprete de Los Serrano. "Este es literalmente él", recordó haber pensado en aquel momento, ilusionada con la posibilidad de estar hablando con la verdadera celebridad.

La relación, según detalló la humorista, se limitó a conversaciones digitales pero tuvo cierta intensidad emocional. "Tuvimos una pequeña relación", confesó, reconociendo que la conexión fue significativa para ella en esa etapa de su vida. Broncano, intentando asimilar la información, le preguntó directamente si había sido novia de Fran Perea, a lo que Lalachus respondió sin dudar: "Fuimos novios".

La gracia del asunto radica en la ingenuidad adolescente y la fantasía que se tejió en torno a esa identidad digital. Lalachus misma reconoció la posibilidad de que no se tratara del actor, sino de alguien completamente diferente. "A lo mejor era un señor de Cuenca de 50 años", bromeó, admitiendo que nunca llegó a confirmar la verdadera identidad de su interlocutor. Sin embargo, para ella, la experiencia fue real en la medida en que no fue desmentida: "En mi cabeza, si no se desmintió, pasó".

El programa no dudó en contextualizar esta anécdota dentro de los fenómenos de catfishing y engaños digitales que han existido desde los albores de las redes sociales. Broncano recordó el famoso caso de la señora de Almería que fue estafada por alguien que se hacía pasar por Brad Pitt, perdiendo hasta 100.000 euros. También mencionó otro caso aún más absurdo: una persona que convenció a una mujer de que era Dios y que necesitaba dinero, logrando extorsionar casi 300.000 euros con la excusa de "estar un poco en una cruz".

A diferencia de estas situaciones fraudulentas, la experiencia de Lalachus parece haber sido inocente y sin consecuencias económicas. Se trataba simplemente de una adolescente de 14 o 15 años viviendo su primer amor en el mundo digital. La humorista recordó con nostalgia algunos de los mensajes que intercambiaban: "Me decía: 'Joe, es que eres muy guapa. Cómo me gusta Fuenlabrada, a ver si voy algún día'". La elección de Fuenlabrada como lugar de referencia, en lugar de otros destinos más glamurosos, añade un toque de realismo a la fantasía.

La situación llegó a tal punto que Lalachus le pedía que le "cantara" canciones de Fran Perea. "Le decía: 'Ay, cántame la canción de La chica de la habitación de al lado'. Y él lo escribía como si estuviera cantando", relató entre risas. Este detalle revela el nivel de ilusión que la joven tenía en aquel momento, transformando simples mensajes de texto en una experiencia romántica y personalizada.

La confesión de Lalachus ha resonado especialmente entre la generación que creció con Tuenti, aquella red social que dominó el panorama digital español entre 2008 y 2012. Muchos usuarios han compartido experiencias similares de conexiones virtuales que, con el tiempo, resultaron ser fantasías o engaños inocentes. La historia de la humorista refleja una época en la que la identidad digital era más fácil de falsificar y en la que la ingenuidad juvenil podía transformar cualquier interacción en una posibilidad romántica.

El valor de esta anécdota radica en su universalidad. Quién no ha fantaseado en algún momento con estar hablando con una celebridad o con alguien mucho más interesante de lo que realmente es? Las redes sociales, especialmente en sus inicios, fueron un terreno fértil para estas proyecciones. Lalachus, con su característico humor, ha transformado una experiencia personal en una reflexión sobre cómo el primer amor y la tecnología se entrelazan en la memoria colectiva de una generación.

El programa La Revuelta, conocido por sus momentos espontáneos y confesiones inesperadas, ha vuelto a demostrar su capacidad para conectar con el público a través de historias humanas y reconocibles. La intervención de Lalachus no solo entretiene, sino que también invita a la nostalgia y a la empatía con aquellos que vivieron la transición entre el mundo analógico y digital en su juventud.

La humorista, que este año se ha propuesto vivir de forma más "zen" y tranquila, demostró que aún puede sorprender a su audiencia con revelaciones sinceras y divertidas. Su actitud relajada contrasta con el estrés que admitió haber sentido el año anterior, especialmente tras su participación en las Campanadas de fin de año. Esta nueva faceta más "chill" de Lalachus parece acompañarse de una mayor disposición a compartir anécdotas personales sin filtro.

La historia de "Fran Perea" virtual se suma al repertorio de momentos icónicos del programa, demostrando que las mejores historias a menudo provienen de experiencias reales, por increíbles que puedan parecer. La capacidad de Lalachus para reírse de sí misma y de su propia ingenuidad adolescente es precisamente lo que hace que su relato sea tan auténtico y conecte con el público.

En definitiva, la confesión de Lalachus en La Revuelta no es solo una anécdota divertida, sino un reflejo de una época digital específica y de las emociones universales del primer amor. La combinación de nostalgia, humor y sinceridad ha convertido este momento en uno de los más comentados del programa, demostrando una vez más que las historias personales, bien contadas, tienen un poder de conexión incomparable.

Referencias