Mar Flores y Carlo Constanzia: la pareja más sólida de DecoMasters

La modelo y su hijo demuestran una conexión única en el concurso de decoración de RTVE, donde combinan talento y complicidad para recuperar tiempo perdido.

La nueva apuesta televisiva de RTVE, DecoMasters, ha llegado para revolucionar las noches de los espectadores con un formato que combina creatividad, diseño y emoción. Entre las diez parejas de famosos que se enfrentan al reto decorativo, una de las más destacadas es sin duda la conformada por Mar Flores y su hijo Carlo Constanzia, quienes han convertido su participación en una oportunidad única para fortalecer sus lazos familiares mientras compiten por el triunfo.

Desde el momento en que pisaron el plató, la química entre madre e hijo resultó evidente para todos. Carlo, con una actitud decidida y llena de energía, dejó claro cuáles eran sus objetivos: "Con ganas de empezar, de decorar y de ganar". Por su parte, Mar no dudó en alabar las capacidades de su hijo, destacando una complicidad que va más allá de la simple relación familiar. "No nos andamos con chiquitas. Yo le he visto decorar espacios y locales y se lo ha trabajado él directamente. Es el perfecto compañero porque si no, yo no lo completaría", afirmó la modelo con evidente orgullo materno.

La dinámica entre ambos resulta refrescante y natural. Carlo, con su característico sentido del humor, resumió su rol en el equipo con una frase que ha conquistado al público: "Ella manda, yo decoro". Esta sencilla pero efectiva declaración refleja a la perfección la sinergia que existe entre ellos, donde cada uno aporta sus fortalezas para formar un todo cohesionado. La ilusión de compartir este proyecto es mutua y se palpa en cada intercambio de miradas y cada comentario compartido ante las cámaras.

Durante la presentación inicial del programa, Mar confesaba emocionada: "Yo tengo la suerte de que ahora te voy a ver todos los días". La pregunta retórica "¿y tú?" encontraba en Carlo una respuesta llena de cariño y respeto: "Yo estoy a tus órdenes". Estos pequeños momentos de ternura han convertido a la pareja en uno de los grandes atractivos del formato, demostrando que más allá de la competición, lo que realmente importa es el tiempo compartido y las experiencias que se construyen juntos.

El primer programa de DecoMasters dividió a las diez parejas de celebrities en dos grupos, y el destino quiso que Mar y Carlo quedaran integrados en el equipo capitaneado por Belén López y Raquel Meroño. La prueba inicial resultó ser todo un desafío técnico: la instalación de la tarima del salón superior, una de las tareas más complejas y exigentes del espacio asignado. Sin embargo, la pareja demostró una constancia y una coordinación envidiables, trabajando sin descanso hasta conseguir el objetivo propuesto.

La intervención de los jueces, Lorenzo Castillo y Marta Riopérez, a mitad de la prueba, sirvió para constatar el excelente trabajo realizado. "Os hemos visto dejaros la piel", señaló Riopérez, reconociendo el esfuerzo desplegado. Ante este cumplido, Mar mostró una humildad sorprendente al admitir que estaba siguiendo fielmente las indicaciones de su hijo: "Aquí el que manda en esto es él". Esta declaración no solo evidencia la confianza que tiene la modelo en las habilidades de Carlo, sino que también demuestra la madurez de una relación donde el respeto mutuo es la base fundamental.

Más allá de los resultados competitivos, lo que realmente ha conmovido a los espectadores es la dimensión emocional que esta experiencia tiene para ambos. Participar juntos en DecoMasters representa para Mar y Carlo una oportunidad de oro para recuperar tiempo compartido que, por diversas circunstancias profesionales y personales, había quedado relegado en el pasado. La distancia y las apretadas agendas habían robado momentos valiosos que ahora, gracias a este formato, pueden revivirse con intensidad.

"Me hace mucha ilusión trabajar con Carlo para recuperar tiempo juntos", confesaba Mar con sinceridad, dejando entrever la necesidad de reconectar con su hijo en un entorno diferente al habitual. Por su parte, Carlo, visiblemente emocionado, reconocía que es difícil cuantificar la carga sentimental que conlleva esta aventura televisiva. La competición se ha transformado así en un pretexto perfecto para reforzar vínculos, conocerse desde nuevas perspectivas y demostrar que, efectivamente, forman un equipazo.

La relación entre madre e hijo trasciende lo profesional y se asienta en una complicidad genuina que resulta inspiradora. Cada prueba que afrontan se convierte en una nueva oportunidad para seguir construyendo recuerdos, para seguir tejiendo la red de momentos compartidos que enriquece cualquier relación familiar. No se trata únicamente de ganar un concurso de decoración, sino de ganar en calidad de tiempo, en proximidad emocional, en entendimiento mutuo.

El público ha sabido apreciar esta autenticidad. En redes sociales, los comentarios elogian no solo el trabajo decorativo de la pareja, sino sobre todo la naturalidad con la que interactúan, la ternura que desprenden sus palabras y la evidente conexión que los une. Se ha convertido en un ejemplo de cómo la televisión puede servir de plataforma para historias humanas que conmueven y motivan.

A medida que avanza la competición, las expectativas sobre el rendimiento de Mar y Carlo crecen. Los espectadores esperan ver no solo proyectos decorativos innovadores, sino también más momentos de esa química especial que los caracteriza. Cada semana se convierte en una cita obligada para quienes siguen la evolución de esta pareja que, lejos de conformarse con lo superficial, ha decidido usar el programa como una herramienta de reconexión familiar.

La decoración de interiores, en este contexto, pasa a un segundo plano. Se convierte en el medio, pero no en el fin. El verdadero objetivo es demostrar que las relaciones familiares pueden florecer en cualquier escenario, que la distancia puede superarse con voluntad y que es nunca es tarde para recuperar el tiempo robado. Mar y Carlo lo están logrando, prueba tras prueba, sonrisa tras sonrisa, tarima tras tarima.

El éxito de su participación no se medirá únicamente en términos de victorias o derrotas, sino en la capacidad de inspirar a otras familias a buscar espacios de encuentro, a valorar el tiempo compartido y a reconocer que, al final del día, lo más importante es tener a tu lado a quienes realmente importan. En este sentido, Mar Flores y Carlo Constanzia ya son ganadores, independientemente del resultado final de DecoMasters.

El programa continúa su emisión con nuevas pruebas que pondrán a prueba no solo la creatividad de los concursantes, sino también su capacidad de trabajo en equipo. Para Mar y Carlo, cada desafío es una nueva página en el libro de su relación, una nueva oportunidad para demostrar que el amor familiar es el mejor material de construcción, capaz de crear los espacios más bonitos y acogedores: los del corazón.

Referencias