La metamorfosis futbolística de Jesé Rodríguez en la Unión Deportiva Las Palmas representa uno de los casos más sorprendentes de la temporada en Segunda División. Lo que comenzó como una incorporación problemática ha derivado en la consolidación del jugador como referente indiscutible en la delantera amarilla, transformando el rumbo deportivo del conjunto insular en su ambiciosa persecución del ascenso a Primera División.
Los inicios de la relación entre Jesé y Las Palmas estuvieron lejos de ser idílicos. La incorporación tardía durante el pasado mercado estival obligó al atacante a preparar la pretemporada por su cuenta, sin la supervisión del cuerpo técnico. Esta circunstancia le situó en desventaja respecto a sus compañeros, quienes ya llevaban semanas trabajando bajo las directrices de Luis García Plaza. La falta de ritmo competitivo se hizo evidente desde el primer día, y el técnico optó por una integración gradual, relegando inicialmente al futbolista al papel de mero espectador en los encuentros oficiales.
La mala fortuna quiso que, justo cuando comenzaba a ganar opciones de participación, una lesión muscular truncara su progresión. Las molestias físicas le mantuvieron alejado de los terrenos de juego durante un período crucial, generando dudas sobre su capacidad para contribuir al proyecto deportivo. Muchos aficionados empezaban a cuestionar la viabilidad de su fichaje, considerando la posibilidad de que se convirtiera en una operación fallida para la entidad grancanaria.
Sin embargo, el destino tenía reservado un punto de inflexión inesperado. La penúltima jornada de 2025, con el equipo desplazado a Ceuta para enfrentarse al conjunto local, marcó el antes y el después en la trayectoria de Jesé. Ese día, Luis García decidió darle la titularidad por primera vez en el campeonato, y la respuesta del atacante fue tan contundente que dejó sin argumentos al propio entrenador. Su rendimiento colosal en el norte de África no solo justificó su presencia en el once, sino que le convirtió en imprescindible para los planes del técnico.
Desde aquel encuentro, Jesé ha encadenado cuatro partidos consecutivos como titular, una racha que ha coincidido con la mejor versión del equipo. La confianza del cuerpo técnico se ha visto recompensada con creces, ya que el delantero ha aportado no solo goles, sino también una movilidad ofensiva y una capacidad de asociación que ha enriquecido el juego colectivo. Su presencia en el campo ha equilibrado el sistema táctico, ofreciendo una referencia móvil en ataque que complementa perfectamente las características de sus compañeros.
La demostración de poderío más evidente llegó en el duelo ante la Cultural Leonesa, donde Jesé firmó un doblete de gran calidad que contribuyó a una contundente victoria por 4-0. Esos tantos no solo reflejaban su olfato goleador, sino también una técnica depurada y una capacidad de definición bajo presión. El partido se convirtió en su presentación oficial como futbolista diferencial, capaz de resolver situaciones complejas con un golpe de calidad inusual en la categoría de plata del fútbol español.
La efectividad demoledora del atacante quedó patente en los datos estadísticos. A lo largo de la temporada, había disparado tres veces entre los tres palos, y en las tres ocasiones había batido la portería rival. Un porcentaje de conversión del 100% que evidenciaba su madurez y su capacidad para seleccionar los momentos adecuados para finalizar las jugadas. Esa precisión quirúrgica le convirtió en un activo invaluable para un equipo que basa su éxito en la eficiencia ofensiva.
El primer compromiso de 2026, disputado en el estadio de La Romareda ante el Zaragoza, confirmó su estado de gracia. Jesé anotó el gol que abrió el marcador en una victoria trabajada por 1-2, demostrando que su pierna derecha sigue siendo un auténtico martillo pilón capaz de desequilibrar cualquier defensa. La diana en tierras mañas reafirmó su condición de jugador decisivo, capaz de marcar diferencias en los escenarios más complicados.
La exhibición definitiva llegó en el choque contra el Deportivo de La Coruña. Desde el pitido inicial, Jesé se erigió como el abanderado del ataque grancanario, liderando la presión alta y creando espacios para sus compañeros. Su actuación en la primera mitad fue soberbia: un remate al palo con el exterior de su bota derecha que rozó la perfección técnica, un penalti provocado con su desborde constante, y un gol justo antes del descanso que sentenció el encuentro. La conexión con la afición se palpaba en cada acción, y su compromiso defensivo resultó igualmente notable, siendo el primero en presionar la salida de balón rival.
El impacto de su contribución trasciende lo individual. Desde que Jesé comenzó a ver portería con regularidad, Las Palmas ha recortado cinco puntos al Racing de Santander, líder de la competición. Actualmente, ambos equipos comparten el liderato con 38 puntos, aunque los cántabros ocupan la primera posición gracias a un mejor diferencial de goles. Esta remontada en la tabla ha sido posible gracias al concurso decisivo del delantero, cuyos goles han aportado victorias directas que han modificado la dinámica de la clasificación.
La trayectoria de Jesé Rodríguez en Las Palmas ilustra perfectamente cómo la persistencia y la profesionalidad pueden revertir situaciones adversas. De ser un fichaje cuestionado a convertirse en el líder anímico y goleador del colíder, su evolución personifica el espíritu competitivo que caracteriza a la Segunda División española. El objetivo del ascenso, que el entrenador Luis García maneja con prudencia pero que en el seno del club se asume como meta prioritaria, pasa inexorablemente por mantener el nivel exhibido por el atacante. La afición grancanaria ya ha encontrado en el número 10 a su referente emocional, y el equipo ha ganado en solidez ofensiva y capacidad de resolución. La recta final del campeonato promete emociones fuertes, pero con Jesé en esta forma, Las Palmas tiene a su mejor baza para regresar a Primera División.