José Luis Gayà ha convertido el gol de vaselina en su firma personal. El lateral izquierdo del Valencia CF no solo se ha consolidado como líder indiscutible del equipo, sino que ha desarrollado una especialidad que pocos defensas en el mundo pueden presumir: la capacidad de definir con un toque sutil y preciso por encima del portero en situaciones de uno contra uno. Esta técnica, que combina frialdad, visión y una ejecución impecable, ha quedado plasmada en tres ocasiones que los aficionados no olvidarán.
Lo más sorprendente de este registro es que demuestra una constancia en la excelencia. No se trata de un gol afortunado, sino de una marca registrada que el capitán repite cuando su equipo más lo necesita. Cada una de estas dianas ha llegado en momentos cruciales, convirtiéndolas en más que simples goles: son símbolos de inspiración y liderazgo.
El estreno con España: Islas Feroe 2019
La primera vez que el mundo vio esta habilidad especial fue con la selección española absoluta. En 2019, durante un encuentro clasificatorio para la Eurocopa contra Islas Feroe, Gayà se estrenó como goleador internacional de forma inolvidable. El partido transcurría por el minuto 71 cuando un pase medido de Marco Asensio encontró al lateral en carrera hacia el área rival.
Lo que siguió fue una demostración de técnica pura. Sin necesidad de controlar el balón con excesivos toques, Gayà se plantó frente al portero con la serenidad de un delantero experimentado. Levantó la vista, calculó la distancia y, con el exterior de su bota izquierda, ejecutó un elevado perfecto que superó al guardameta por encima. El 4-1 final no refleja la belleza de ese momento, que quedó grabado como su primera diana con la Roja y el inicio de una tradición personal.
Este gol fue especialmente significativo porque demostró que Gayà no era solo un lateral defensivo, sino un futbolista completo con capacidad para resolver situaciones ofensivas con elegancia. La picadita se convirtió en su sello, y el mensaje quedó claro: cuando el capitán se planta ante el portero, cualquier cosa puede pasar.
La confirmación en Mestalla: Cádiz 2023
El 23 de octubre de 2023 quedará marcado en la memoria valencianista como el día que Gayà demostró que aquello no había sido una casualidad. En el estadio de Mestalla, ante el Cádiz CF, el capitán repitió la dosis con una ejecución aún más temprana en el partido: apenas el minuto 4 de juego.
La jugada nació de un pase inteligente de Amallah que desmontó la defensa visitante. Gayà recibió el balón en la frontal del área con espacio para pensar. En lugar de optar por un disparo convencional o un centro, eligió la opción más difícil y hermosa. Con un toque sutil y técnica brutal, levantó el esférico sobre Jeremías Ledesma, que nada pudo hacer para evitar el tanto.
Este gol fue fundamental en la victoria final por 2-0 y representó un momento de inflexión para el equipo. Los compañeros celebraron con especial efusividad, conscientes de que tenían a un líder que no solo daba órdenes en el campo, sino que resolvía partidos con acciones de calidad excepcional. La vaselina se convirtió en un arma más del arsenal valencianista, y Gayà en su principal artillero de este tipo de acciones.
El golpe de timón: Getafe 2024
El capítulo más reciente de esta saga tuvo lugar este domingo en el Coliseum Alfonso Pérez. El Valencia CF visitaba al Getafe en un momento delicado de la temporada, necesitando imperiosamente una victoria fuera de casa para abandonar las posiciones de descenso. Fue entonces cuando el capitán apareció con su magia habitual.
En una jugada que parecía controlada por la defensa local, Gayà recibió un pase de Ugrinic que le abrió la puerta del área. Sin dudarlo, el lateral se plantó ante David Soria y repitió la fórmula que ya le había dado tanto éxito: una picadita exquisita que superó al portero por encima. El gol no solo abrió el marcador, sino que desbloqueó mentalmente a un equipo que necesitaba desesperadamente un impulso positivo.
El valor de este tanto trascendió lo puramente técnico. Como destacó el entrenador Carlos Corberán en rueda de prensa, fue una acción "impropia de un lateral". El técnico subrayó el enorme valor emocional del gol, especialmente para un jugador que "se alegra por lo bueno y sufre mucho por lo malo" y que "ha tocado sufrir mucho en los últimos años". Esta declaración pone de manifiesto la conexión especial entre Gayà y la afición, una relación basada en el sufrimiento compartido y las alegrías colectivas.
El análisis técnico: ¿Qué hace especial a Gayà?
Desde el punto de vista técnico, la capacidad de Gayà para ejecutar estas vaselinas con tanta efectividad radica en varios factores. Primero, su dominio del balón con el exterior del pie izquierdo le permite generar efecto y elevación sin necesidad de un gran retroceso. Segundo, su visión periférica le ayuda a detectar la posición del portero en fracciones de segundo. Tercero, y quizás más importante, su frialdad mental en momentos de presión le permite optar por la solución técnica más difícil cuando más fácil sería disparar a portería de forma convencional.
Esta habilidad no es común entre los laterales, quienes tradicionalmente se centran en tareas defensivas y en centrar el balón. Gayà rompe con ese molde, demostrando que el fútbol moderno exige jugadores polifacéticos capaces de aportar en ambas áreas del campo. Su golpeo, calificado por Corberán como "impropio de un lateral", es en realidad el reflejo de un futbolista completo que ha trabajado para desarrollar todas sus facetas.
El impacto emocional y simbólico
Más allá de la técnica, estos goles tienen un valor emocional inmenso para la afición valencianista. Cada vaselina de Gayà representa un momento de esperanza en una etapa complicada para el club. El gol contra el Cádiz llegó en una temporada de transición, el tanto en Getafe en plena lucha por la permanencia, y el estreno con España consolidó su status como internacional de élite.
El capitán ha sufrido con el club en los últimos años, viviendo de cerca las dificultades económicas y deportivas. Por eso, cada gol suyo se celebra con tal intensidad: son la recompensa a su lealtad y su entrega incondicional. Cuando Gayà marca de esta forma, no solo suma tres puntos o un tanto estadístico; inspira a sus compañeros y reconecta con una afición que necesita referentes.
Un legado en construcción
A sus 28 años, José Luis Gayà ya ha escrito varios capítulos memorables en la historia del Valencia CF. Sin embargo, esta faceta goleadora con la picadita como arma principal está consolidando su legado de forma particular. Cada vez que se planta ante un portero, los espectadores en el estadio y los televidentes anticipan la posibilidad de ver algo especial.
Esta especialidad también tiene un valor didáctico para las futuras generaciones. Demuestra que con trabajo, dedicación y confianza en sus capacidades, un lateral puede convertirse en un referente ofensivo. Los jóvenes futbolistas del club pueden ver en Gayà un modelo a seguir, no solo por su entrega defensiva, sino por su audacia y técnica en la definición.
El futuro promete más momentos de este calibre. Gayà está en la plenitud de su carrera y su condición de capitán le da la responsabilidad y la libertad de seguir intentando estas acciones. La confianza de Corberán y el cariño de la afición le convierten en el líder perfecto para seguir sorprendiendo al mundo del fútbol con su marca registrada.
En definitiva, José Luis Gayà ha transformado una técnica específica en su carta de presentación. Sus tres vaselinas -con España, contra el Cádiz y ante el Getafe- no son solo goles bonitos; son manifestaciones de su calidad, su liderazgo y su conexión única con el club y sus aficionados. Cada picadita refuerza su estatus como uno de los laterales más completos y especiales del fútbol español actual.