El debate en torno a la presencia de Neymar Jr. en la próxima Copa del Mundo de 2026 comienza a generar una intensa polémica en Brasil. A medida que se acerca el torneo, la opinión pública brasileña se divide entre quienes consideran imprescindible la presencia de su máxima estrella y quienes dudan de su estado físico. En este contexto, Romario, leyenda del fútbol brasileño y actual senador por Río de Janeiro, ha decidido alzar la voz para defender sin ambages la convocatoria del delantero del Santos.
Durante un evento celebrado en la Cidade Maravilhosa, Romario dejó clara su postura sobre el futuro de Neymar con la camiseta amarilla. "Neymar es un tipo al que tenemos que respetar; es un jugador que es una referencia indiscutible", afirmó con contundencia. Sus palabras reflejan el cariño y la admiración que el exdelantero siente hacia quien ha heredado el mítico dorsal número 10 de la Seleção.
La postura de Romario contrasta directamente con la del actual seleccionador brasileño, Carlo Ancelotti. El técnico italiano, que tomó las riendas del equipo nacional hace pocos meses, ha sido tajante en repetidas ocasiones: solo convocará a Neymar si el jugador demuestra estar en su punto óptimo de forma física. Esta exigencia ha generado cierta tensión entre la afición, que teme perder a su estrella en el evento más importante del fútbol mundial.
Sin embargo, Romario no comparte esta rigidez. El artífice del cuarto título mundial para Brasil en 1994 expresó sin dudar: "Incluso estando al 80 %, yo lo llevaría". Esta declaración no solo muestra su confianza en la capacidad de Neymar, sino que también refleja una filosofía diferente sobre la gestión de los recursos humanos en un torneo de esta magnitud.
Para justificar su posición, Romario recurrió a la historia reciente del fútbol brasileño. "Quedan seis meses para el Mundial y todo puede pasar", recordó antes de citar el caso más emblemático: "¿Recordáis lo de Ronaldo? Tuvo un problema en la rodilla y acabó siendo el mejor del mundo y campeón". La referencia al Fenómeno, que superó una grave lesión previa al Mundial de Corea y Japón 2002 para convertirse en goleador y campeón del mundo, resulta poderosa y difícil de refutar.
La situación actual de Neymar no es sencilla. El crack del Santos todavía no ha debutado en 2026 tras someterse en diciembre a una artroscopia en los meniscos de la rodilla izquierda. Esta intervención quirúrgica lo ha mantenido alejado de los terrenos de juego, limitándose a trabajos de gimnasio para recuperar su condición física. Los dos primeros partidos del Campeonato Paulista ya se han perdido, y la incertidumbre sobre su regreso persiste.
Los medios brasileños especulan con que Neymar podría reaparecer la próxima semana en el clásico contra el Corinthians, un partido que marcaría su retorno a la competición oficial. Este encuentro sería el primer test real para evaluar su nivel después de la operación y determinar si puede llegar a tiempo y en condiciones al Mundial.
Más allá del caso Neymar, Romario también se atrevió a valorar las opciones de Brasil en el torneo. Su análisis es realista, pero no derrotista. "Por la situación actual de Brasil, no es candidato", admitió con honestidad. El exdelantero reconoció que el equipo no parte como favorito, pero destacó el impacto positivo de Ancelotti: "Tenemos este refuerzo de Ancelotti, que llegó y obtuvo buenos resultados al frente de la Seleção".
Romario identificó el principal problema del equipo: "Contamos con cinco o seis jugadores que están entre los cincuenta mejores del mundo. El problema es que no estamos logrando encajar todo eso". Esta falta de cohesión y juego colectivo preocupa al exfutbolista, quien sabe que el talento individual no basta para conquistar un Mundial.
A pesar de las dificultades, Romario mantiene una actitud optimista. "Yo, como brasileño, siempre tengo un pensamiento positivo", aseguró. Su confianza radica en la historia y el peso específico de la canarinha: "Brasil tiene peso, tamaño, carisma e historia, y eso también es muy importante en una Copa del Mundo".
El exgoleador insistió en el respeto que genera la camiseta brasileña: "Brasil es Brasil. Fue, es y siempre será respetado por todos los rivales". Esta afirmación encuentra eco en sus conversaciones con personalidades del fútbol internacional: "cuando hablo con extranjeros, todos dicen lo mismo: aunque Brasil no esté en un gran momento técnico, lo colocan entre los cuatro favoritos".
La autoridad de Romario para hablar de estas cuestiones es indiscutible. Como máximo goleador del Mundial de 1994 y figura decisiva en la conquista del tetracampeonato, sus palabras tienen un peso específico en el debate futbolístico brasileño. Además, su experiencia política le da una perspectiva única sobre la gestión de los símbolos nacionales.
El debate sobre la convocatoria de Neymar refleja una tensión clásica en el fútbol: la necesidad de tener a las estrellas versus la exigencia de rendimiento físico óptimo. Romario aboga por una visión más pragmática, donde la calidad y la experiencia de un jugador como Neymar pueden compensar una falta de forma física perfecta.
La comparación con Ronaldo 2002 es particularmente relevante. En aquella ocasión, el entonces seleccionador Luiz Felipe Scolari apostó por un Ronaldo que apenas había jugado en los meses previos al Mundial. La decisión resultó acertada, y el delantero anotó ocho goles para liderar a Brasil hacia su quinto título mundial.
Sin embargo, cada caso es diferente. Neymar tiene 34 años en 2026, una edad en la que las lesiones son más difíciles de superar. Además, su estilo de juego depende mucho de la explosividad y el regate, cualidades que se ven mermadas por problemas físicos.
La decisión final recaerá en Ancelotti, quien debe equilibrar la presión mediática y popular con sus propios criterios técnicos. El italiano tiene experiencia en manejar estrellas en situaciones complejas, pero nunca ha enfrentado una decisión de esta magnitud con la Seleção brasileña.
Mientras tanto, Neymar sigue su proceso de recuperación, consciente de que cada entrenamiento y cada minuto en el campo será evaluado minuciosamente por el cuerpo técnico. Su regreso ante el Corinthians será el primer escenario para demostrar que puede ser una opción viable para el Mundial.
El tiempo juega en su contra, pero también a su favor. Los seis meses que restan hasta el inicio del torneo pueden ser suficientes para recuperar la forma, siempre que no haya contratiempos. La experiencia de Ronaldo demuestra que una lesión previa no tiene por qué ser un obstáculo insalvable.
Romario, por su parte, ha dejado claro que su voto es a favor de Neymar. Su argumento combina el respeto al talento individual con la confianza en la historia del fútbol brasileño. Para él, un Neymar al 80% sigue siendo superior a muchos otros jugadores al 100%.
El debate continuará en los próximos meses, alimentado por cada actuación de Neymar con el Santos y cada declaración de Ancelotti. La opinión de Romario ha añadido un capítulo más a esta historia, recordando que en el fútbol, como en la política, las decisiones difíciles a menudo requieren mirar más allá de los números y confiar en el talento y la experiencia.