El Levante UD afronta una situación crítica en el centro del campo que obliga al club a tomar decisiones urgentes en el mercado de invierno. La marcha de Giorgi Kochorashvili al Sporting de Portugal ha dejado un vacío táctico y técnico que la dirección deportiva no ha logrado cubrir con las opciones disponibles en la plantilla actual. Bajo la nueva dirección de Luís Castro, el equipo granota ha identificado como máxima prioridad el fichaje de un centrocampista organizador capaz de liderar el juego y distribuir el balón con criterio. La situación se agudiza si se considera que el equipo necesita sumar puntos con regularidad para mantenerse en los puestos de playoff de ascenso, lejos aún de la zona de privilegio que marca la clasificación.
La necesidad de reforzar la medular no es una novedad para la entidad valenciana. Desde el inicio de la temporada, el cuerpo técnico anterior, liderado por Julián Calero, ya percibió las carencias en esta zona del campo. Sin embargo, la apuesta realizada en verano no ha dado los resultados esperados. La incorporación de Jon Ander Olasagasti desde la Real Sociedad, por la que el club desembolsó medio millón de euros, no ha terminado de cuajar. El futbolista guipuzcoano, lejos de convertirse en el referente que se esperaba, solo ha disputado cuatro encuentros como titular y, además, en una posición en la banda izquierda que dista de sus características naturales. Su condición de interior derecho con vocación ofensiva choca con la utilización que se le ha dado, lo que explica su escaso impacto en el juego del equipo.
El problema de fondo radica en el perfil de los mediocentros disponibles. Unai Vencedor, Oriol Rey y Kervin Arriaga son jugadores con cualidades defensivas y posicionales, pero ninguno de ellos posee las dotes de creación y organización que demanda el sistema de juego que Castro pretende implantar. Vencedor destaca por su trabajo sin balón y su capacidad para recuperar, pero no para generar juego. Rey aporta equilibrio táctico, pero carece de la visión necesaria para el último pase. Arriaga, por su parte, es un mediocentro físico que protege a la defensa, pero no un conductor del juego. La única alternativa con capacidad para ejercer de organizador en un trivote era Pablo Martínez, cuya temporada se ha visto truncada por una nueva lesión que le ha mantenido alejado de los terrenos de juego durante el último mes y medio, privando al equipo de su único mediocentro con perfil creativo.
Ante este panorama, el Levante ha definido con claridad el perfil del futbolista que necesita. Se trata de un centrocampista tipo '8', versátil, con personalidad para imponer su criterio en el campo, capaz de asociarse con sus compañeros y, sobre todo, con visión de juego para alimentar de balones a la línea ofensiva. Este jugador debe combinar la capacidad de llegar a la zona de remate con la habilidad para gestionar los tiempos del partido, algo que Kochorashvili hacía con naturalidad. La intención del cuerpo técnico es recuperar el tridente atacante que tanto éxito dio en temporadas anteriores, estructurando el equipo en un 4-3-3 que requiere de un mediocentro con estas características para conectar líneas y generar superioridad numérica en la zona de creación.
Las dificultades, sin embargo, no son solo deportivas. El Levante agotó prácticamente todo su margen de Fair Play Financiero durante el mercado estival, lo que condiciona severamente sus opciones de incorporar nuevos futbolistas. Esta regulación de LaLiga limita el gasto en función de los ingresos y la masa salarial, y el club granota ya consumió la mayor parte de su capacidad en refuerzos previos. La dirección deportiva está al tanto de esta limitación y ya trabaja en posibles soluciones. No se descarta que algunos jugadores con escaso protagonismo, como Cabello, Losada, Koyalipou o Espí, puedan salir cedidos o incluso con opción de traspaso para liberar masa salarial y crear hueco para la ansiada incorporación.
Paralelamente, el club mantiene conversaciones directas con LaLiga para explorar fórmulas que le permitan ampliar su margen de control económico. La entidad granota argumenta la necesidad de reforzar una posición clave para garantizar la competitividad del equipo en la segunda división del fútbol español. Aunque las negociaciones son complejas y requieren de justificaciones económicas sólidas, existe cierto optimismo en alcanzar un acuerdo que facilite al menos la incorporación del centrocampista organizador. La clave estará en demostrar que la inversión se verá compensada con ingresos futuros, ya sea mediante ascenso o mediante la venta de activos.
Curiosamente, el Levante no ha descartado la posibilidad de recuperar a Kochorashvili. La dirección deportiva realizó una consulta al entorno del futbolista georgiano para sondear su disponibilidad a regresar en calidad de cedido hasta final de temporada. La respuesta, sin embargo, no fue favorable. El Sporting de Portugal considera a Kochorashvili una pieza fundamental en su proyecto a largo plazo, a pesar de que no esté disfrutando de la titularidad habitual en su primer año en Lisboa. El club luso valora su polivalencia y su proyección, y no tiene intención de facilitar su salida, ni siquiera de forma temporal, lo que ha cerrado esta vía para el Levante.
Mientras se resuelve la situación económica, Luís Castro aprovecha estos días para analizar en profundidad la plantilla. La primera semana del entrenador portugués en el banquillo granota ha servido para tomar contacto con los futbolistas y evaluar sus prestaciones de primera mano. Castro, conocido por su filosofía ofensiva y su apuesta por el control del balón, necesita un mediocentro que encaje en su esquema de juego. En los próximos días, tendrá una visión completa de las capacidades de cada jugador y decidirá quiénes formarán parte de sus planes y quiénes podrían tener salida en este mercado invernal, ya sea por decisión técnica o por necesidad económica.
El tiempo juega en contra del Levante. El mercado de fichajes de enero es conocido por su complejidad y por los precios inflados, pero la necesidad del club es tal que no puede permitirse esperar hasta el verano. La permanencia en LaLiga Hypermotion pasa por encontrar ese centrocampista organizador que devuelva el equilibrio a un equipo que ha mostrado carencias evidentes en la creación de juego. Cada partido sin el refuerzo adecuado es una oportunidad perdida de sumar puntos valiosos en la lucha por el ascenso, lo que aumenta la presión sobre la dirección deportiva y reduce el margen de error en las negociaciones.
La afición granota espera con expectación las novedades en las próximas semanas. La llegada de Castro generó ilusión entre los seguidores, que ven en el portugués a un entrenador capaz de devolver la identidad ofensiva al equipo. Sin embargo, la realidad del campo demuestra que sin los refuerzos adecuados será complicado revertir la situación. El centrocampista organizador se ha convertido en la pieza clave que puede desbloquear el potencial ofensivo de un plantilla que cuenta con talento en ataque, pero que carece del director de orquesta necesario para sacar lo mejor de él. Los hinchas esperan que la dirección cumpla con su promesa de reforzar la plantilla y no defraude las expectativas creadas.
En definitiva, el Levante UD se juega buena parte de su temporada en este mercado de invierno. La dirección deportiva tiene claro el perfil que necesita, el cuerpo técnico ha identificado las carencias y la entidad trabaja en paralelo en la viabilidad económica. El reto es mayúsculo, pero la alternativa es arriesgarse a una segunda vuelta de campeonato con las mismas limitaciones que han lastrado al equipo en las primeras jornadas. La solución pasa por un centrocampista organizador y el tiempo apremia. El éxito o fracaso de esta operación marcará el devenir de la temporada granota y podría determinar el futuro inmediato del club en la categoría de plata del fútbol español.