Angelina Jolie acelera su salida de Hollywood hacia nuevos horizontes

La actriz vende su histórica mansión en LA y planea mudarse a Nueva York, Europa o Camboya tras el divorcio con Brad Pitt y la mayoría de edad de sus hijos.

Con el amanecer de 2026, Angelina Jolie se encuentra en uno de los momentos de mayor transformación personal y profesional de su vida. A sus 50 años, la reconocida actriz, directora y activista humanitaria ha tomado una decisión que marca un antes y un después en su relación con Los Ángeles, la ciudad que durante décadas sirvió como escenario principal para su carrera cinematográfica y su vida familiar. Este movimiento representa el cierre definitivo de un ciclo complejo, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

La confirmación más tangible de este cambio de rumbo llegó a través de la revista People, que publicó que la intérprete ya estaría mostrando su emblemática residencia angelina-jolie-sale-hollywood a potenciales compradores. La propiedad, adquirida en 2017 por la considerable suma de 24,5 millones de dólares, es mucho más que un simple símbolo de estatus en el competitivo mercado inmobiliario de Los Ángeles.

La mansión posee un valor histórico y arquitectónico invaluable, construida originalmente en 1913 y que perteneció al legendario director cinematográfico Cecil B. DeMille, uno de los pioneros de la industria de Hollywood. Con una superficie que supera los 1.000 metros cuadrados, la casa cuenta con seis dormitorios, diez baños, jardines formales diseñados con una meticulosidad que recuerda a los palacios europeos, una impresionante piscina con cascadas artificiales, múltiples chimeneas que aportan calidez a sus espacios, una bodega privada para colecciones de vinos, una encantadora casa de té para momentos de intimidad y, como telón de fondo, vistas privilegiadas al icónico Observatorio Griffith, uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad de Los Ángeles.

La conexión de esta propiedad con la historia del séptimo arte no termina ahí. Cecil B. DeMille, en su afán de crear un complejo digno de su estatus, llegó a unificar varias propiedades adyacentes, incluyendo una que sirvió como hogar personal para el mítico Charlie Chaplin durante varios años. Este legado cinematográfico convierte a la casa en un verdadero museo viviente de la era dorada de Hollywood. Sin embargo, para Angelina Jolie, esta residencia ha dejado de representar su presente y su futuro, convirtiéndose en un símbolo de una etapa que ha concluido definitivamente. Las renovaciones recientes no buscan mejorarla para su disfrute personal, sino prepararla para la venta con el objetivo expreso de mirar hacia nuevos horizontes lejos de California.

El timing de esta decisión resulta particularmente significativo. El próximo 12 de julio de 2026, sus hijos mellizos Knox y Vivienne alcanzarán la mayoría de edad, cumpliendo 18 años en una fecha que marca un hito fundamental para la dinámica familiar. Este hecho resulta crucial desde el punto de vista legal, ya que le permite a la actriz considerar opciones de residencia permanente fuera de Estados Unidos sin violar los términos de los acuerdos de custodia compartida que mantiene con su exmarido, Brad Pitt.

El divorcio entre esta pareja, considerada una de las más poderosas y mediáticas de la industria del entretenimiento, llegó a su fin el 30 de diciembre de 2024, después de ocho largos años de complejas y a menudo públicas disputas legales. Juntos son padres de seis hijos: Maddox (23 años), Pax (21), Zahara (20), Shiloh (18), y los mellizos Knox y Vivienne (próximos a cumplir 18). Con la mayoría de edad de los más pequeños, las restricciones geográficas que mantuvieron a Jolie anclada a Los Ángeles durante casi una década pierden toda vigencia, liberándola para tomar decisiones basadas exclusivamente en sus deseos y necesidades personales.

Fuentes cercanas a la artista aseguran que "está lista para una vida que no se centre en Los Ángeles" y que contempla el año 2026 con renovada ilusión y una flexibilidad personal que no había experimentado en años. Durante todo este tiempo, la actriz ha sido transparente sobre su deseo de no residir a tiempo completo en la ciudad del entretenimiento, pero las circunstancias familiares y legales le obligaron a permanecer allí para cumplir con los acuerdos de crianza compartida.

Ahora, sus planes incluyen dividir su tiempo entre varios lugares que le resultan significativos por diferentes razones. Nueva York ocupa un lugar prioritario en sus intenciones, ya que allí se encuentra Atelier Jolie, su proyecto creativo y empresarial que combina moda sostenible con apoyo a artesanos y diseñadores emergentes de todo el mundo. La iniciativa, lanzada en 2023, refleja su compromiso con causas sociales, la sostenibilidad ambiental y su pasión por el diseño, permitiéndole expresar su creatividad más allá de la dirección y la actuación.

Además de la Gran Manzana, Europa aparece como una opción atractiva, aunque sin especificar ciudad concreta. El continente le ofrece proximidad a centros culturales importantes y una calidad de vida que siempre ha valorado. Pero quizás el destino más emotivo y significativo sea Camboya, país del que Jolie posee ciudadanía honoraria desde 2005 y al que considera una segunda patria emocional.

Fue en ese territorio asiático donde adoptó a su hijo mayor, Maddox, en 2002, iniciando así su familia multicultural. Desde entonces, ha desarrollado extensos proyectos humanitarios a través de la Maddox Jolie-Pitt Foundation, que se enfoca en la conservación del medio ambiente, el desarrollo comunitario y la protección de la fauna silvestre en la región de Samlout, en la provincia de Battambang. La actriz ha declarado en múltiples ocasiones que en Camboya encontró una conexión profunda con la humanidad, la paz espiritual y una forma de vida que le resulta esencial y que no experimenta en California. El país le ofrece la serenidad, autenticidad y anonimato relativo que busca para esta nueva etapa de su existencia.

Este cambio de residencia representa para Angelina Jolie mucho más que una simple mudanza geográfica o una operación inmobiliaria. Simboliza un retorno a una forma de vida más auténtica, serena y alineada con sus valores más profundos, lejos del foco constante, la presión mediática y el consumismo característico de Hollywood. Se trata de una decisión meditada y consciente que pone en primer lugar su bienestar personal, su crecimiento espiritual y el desarrollo de su familia en un entorno más saludable.

La actriz ha construido una carrera impecable tanto frente a las cámaras como detrás de ellas, con películas como "Girl, Interrupted", por la que ganó el Oscar, o "First They Killed My Father", que dirigió en Camboya. Pero también ha cultivado una identidad poderosa como activista global y embajadora de buena voluntad de la ONU. Este movimiento estratégico permite que ambas facetas converjan en un estilo de vida más equilibrado, significativo y alejado de las exigencias de la industria.

A medida que se acerca la fecha de cumpleaños de sus mellizos, los preparativos para esta transición se intensifican. La venta de la propiedad de DeMille marca el punto final a una era de su vida y el comienzo de otra donde la libertad personal, la autenticidad y el propósito serán las guías principales. No se trata de un adiós definitivo al mundo del cine, sino de una reconfiguración de prioridades que le permita seguir creando desde un lugar de mayor paz y estabilidad emocional.

Angelina Jolie demuestra una vez más que sus decisiones van más allá de lo profesional o lo material, buscando siempre un propósito mayor que le permita vivir conforme a sus principios y valores. Su salida de Hollywood no es una retirada, sino una evolución hacia una existencia más plena, consciente y comprometida con causas que trascienden la mera fama. El mundo del espectáculo seguirá de cerca cada paso de esta transición, pero lo que está claro es que la actriz está escribiendo un nuevo capítulo en su vida, uno donde ella controla el guion y el escenario, lejos de los estudios de Hollywood pero cerca de sus verdaderas pasiones y su familia.

Referencias