La NBA regresa al Viejo Continente con una propuesta que trasciende el simple espectáculo deportivo. Este mes de enero, dos franquicias de primer nivel, Orlando Magic y Memphis Grizzlies, disputarán encuentros de temporada regular en suelo europeo, concretamente en las capitales alemana y británica. Se trata de una iniciativa que no solo busca acercar el mejor baloncesto del mundo a sus seguidores internacionales, sino que también funciona como un banco de pruebas para ambiciones mucho más grandes: la consolidación de una presencia permanente de la liga en Europa mediante una competición propia.
El primer capítulo de esta gira transatlántica se escribirá el próximo jueves 15 de enero en la Uber Arena de Berlín, donde por primera vez en la historia se albergará un partido oficial de temporada regular. La elección de la capital alemana no es casual, ya que el encuentro contará con un aliciente especial que garantiza el lleno absoluto y una expectación mediática sin precedentes: la presencia de los hermanos Wagner en su territorio natal.
La historia de los Wagner está directamente ligada al renacimiento del baloncesto alemán en los últimos años. Franz Wagner, el mayor de los dos, se ha convertido en una de las estrellas más brillantes de la franquicia de Florida, con un rendimiento que le ha situado como referente tanto en la NBA como en la selección nacional. Su posible participación en este encuentro genera una incertidumbre positiva entre los aficionados, ya que el alero lleva varias semanas recuperándose de una lesión en el tobillo izquierdo que sufrió a principios de diciembre. La posibilidad de verlo de nuevo en acción en su tierra natal convierte este evento en una cita ineludible para cualquier amante del deporte.
Por su parte, Moritz Wagner ya ha superado su propio calvario físico. El pívot regresó recientemente a las canchas después de un período de ausencia de 238 días, tiempo durante el cual tuvo que rehabilitarse de una grave rotura de ligamento cruzado en la rodilla que sufrió en diciembre de 2024. Su reaparición con los Magic en el duelo contra los Indiana Pacers marcó un momento emotivo para la plantilla y los seguidores, y su presencia en Berlín añade una capa adicional de significado a un encuentro ya de por sí cargado de simbolismo.
El componente germano del equipo no termina ahí. Tristan da Silva, otro talento procedente de las categorías formativas alemanas, completa un trío nacional que hará que Orlando Magic se sienta como en casa en la Uber Arena. Esta conexión local ha sido uno de los principales argumentos de marketing para el evento, y se espera que la afición berlinesa responda con una entrega total a sus compatriotas.
Tras el estreno berlinés, la gira se trasladará al Reino Unido. El domingo 18 de enero, el O2 Arena de Londres acogerá el segundo compromiso entre estos dos conjuntos. A diferencia de Berlín, la capital británica no es nueva en este tipo de eventos. De hecho, este será el décimo partido de temporada regular que se celebra en Londres, consolidando la ciudad como el epicentro europeo de la NBA.
El historial de encuentros en suelo londinense se remonta al 4 de marzo de 2011, cuando los entonces New Jersey Nets se impusieron a los Toronto Raptors por 116-103 en un duelo que congregó a más de 18.000 espectadores. Desde entonces, la NBA ha programado con regularidad partidos en la capital británica, reconociendo el potencial del mercado y la pasión de una afición que cada vez conoce más el baloncesto.
Orlando Magic, curiosamente, ya tiene experiencia previa en Londres. Hace exactamente una década, el 14 de enero de 2016, la franquicia se enfrentó a los Raptors en un duelo que se definió en la prórroga y que finalizó con un marcador de 106-103 en contra. Aquella experiencia, sumada al partido de pretemporada que ya disputaron en 1993 contra los Atlanta Hawks, convierte a los Magic en veteranos de los viajes transatlánticos.
Más allá del resultado deportivo, estos encuentros tienen una dimensión estratégica crucial. Las altas esferas de la NBA y la FIBA han confirmado públicamente que exploran activamente la viabilidad de crear una nueva competición masculina en Europa, con el objetivo de replicar el modelo de éxito de la liga americana pero adaptado al contexto continental. El calendario ya está marcado: enero de 2026 se ha fijado como el momento para iniciar contactos formales con clubes e inversores interesados, con la mirada puesta en un posible lanzamiento en octubre de 2027.
Berlín y Londres, precisamente, funcionan como un escaparate perfecto para este ambicioso proyecto. Durante estos días, los ejecutivos de la NBA aprovecharán para mantener reuniones con los principales clubes de la Euroliga, la competición más prestigiosa del baloncesto europeo actual, con el fin de explorar vías de colaboración o, al menos, entender el panorama competitivo que encontrarían si finalmente deciden dar el salto.
La negociación no es sencilla. La Euroliga cuenta con una estructura consolidada, clubes históricos con gran poder económico y una afición fiel. Sin embargo, el atractivo de la marca NBA, su capacidad de generar ingresos y su experiencia en la explotación comercial de eventos deportivos plantean un escenario de cooperación que podría beneficiar a ambas partes, o de competencia que transformaría radicalmente el ecosistema del baloncesto europeo.
El fin de semana del 15 al 18 de enero, por tanto, será mucho más que dos partidos de baloncesto. Será una demostración de fuerza, una prueba de concepto y una oportunidad para que los aficionados europeos disfruten de su deporte favorito en directo, sin tener que cruzar el Atlántico. Será también un termómetro para medir la temperatura real del mercado y, quién sabe, el primer paso de una nueva era en el baloncesto mundial.
La presencia de estrellas locales, la historicidad de los escenarios y el contexto de negociación empresarial convierten esta gira en un momento definitorio. Si los planes de la NBA se materializan, estos días podrían ser recordados como el punto de inflexión en que el baloncesto europeo abrió sus puertas de par en par a la influencia americana, creando un híbrido que beneficiaría a jugadores, clubes y, sobre todo, a los aficionados, que tendrían acceso a un espectáculo de mayor calidad y regularidad.
Mientras tanto, en las canchas de Berlín y Londres, Orlando Magic y Memphis Grizzlies tendrán la responsabilidad de ofrecer un show a la altura de las expectativas. Cada canasta, cada asistencia y cada jugada espectacular servirá para alimentar el sueño de una NBA europea, un proyecto que, si bien aún está en pañales, ya genera una ilusión comparable a la que despertó la propia NBA cuando en los años 40 comenzaba a construir su leyenda.