Can Yaman: 'Mi físico es un prejuicio' - El actor turco habla de su carrera

El galán de 36 años habla sobre el precio de la fama, su polémica detención en Estambul y su nueva serie en español

Can Yaman, el actor turco que ha conquistado millones de espectadores en todo el mundo, no se conforma con ser solo un rostro atractivo. Con casi dos metros de estatura y una complexión atlética que deslumbra, el intérprete de 36 años asegura que su apariencia física se ha convertido en un prejuicio que debe desmontar cada día. Durante una reciente visita a Madrid para promocionar su nueva serie, Yaman compartió con la prensa hispana sus reflexiones sobre la fama, los sacrificios de su profesión y los desafíos que ha enfrentado en su carrera.

El camino de Yaman hacia el estrellato no fue el convencional. Inicialmente se formó en la universidad como estudiante de derecho, preparándose para una carrera legal que nunca llegaría a ejercer. Sin embargo, el destino tenía otros planes para este políglota nato. Además de su turco materno, domina el italiano a un nivel nativo, idioma que perfeccionó durante sus cinco años de residencia en Italia. Esta habilidad lingüística le ha abierto puertas en el competitivo mercado europeo, permitiéndole rodar producciones en múltiples idiomas sin necesidad de doblaje.

Su dominio del idioma español, aunque más reciente, ya le permite desenvolverse con soltura en entrevistas. "Me considero talentoso para repetir las cosas fonéticamente", reconoce con humildad. Esta capacidad le ha valido el papel protagonista en 'El laberinto de las mariposas', una producción de Secuoya Studios que marcará su debut oficial en el mercado hispanohablante. El actor ha dedicado meses a perfeccionar su acento y entonación para ofrecer una interpretación auténtica en esta nueva etapa de su carrera.

La trayectoria internacional de Yaman incluye proyectos de gran envergadura como 'Sandokan' y 'El turco', series que ha rodado en inglés y que han consolidado su reputación más allá de las fronteras de su país natal. Su éxito no es fruto de la casualidad, sino del trabajo constante y una disciplina ferrea heredada de la exigente industria turca, donde jornadas de dieciocho horas de rodaje son la norma. "Mi máxima es trabajar, trabajar, trabajar", repite como un mantra que ha guiado cada paso de su carrera.

Con quince años de experiencia en el mundo del espectáculo, la fama para Yaman ya no es una novedad, sino una compañera de viaje. "Es como un órgano de mi cuerpo. Estoy muy acostumbrado, vivo con ella desde hace 15 años. Ya no pienso en ello, te acostumbras", explica con naturalidad. A sus 36 años, el actor se considera un hombre en constante evolución, que ha aprendido a convivir con el reconocimiento público sin dejarse consumir por él.

Sin embargo, esa exposición mediática tiene un costo. El intérprete es consciente de que cada privilegio conlleva un sacrificio. "Todos sueñan con vivir una vida extraordinaria, pero nadie está listo para pagar el precio. Yo estoy listo para pagar ese precio, sacrificar algunas cosas, porque es parte del juego", afirma con determinación. Esta filosofía de vida le ha valido tanto el éxito como la controversia en su tierra natal.

Recientemente, Yaman se vio envuelto en una polémica que sacudió los titulares internacionales. Durante una redada policial en discotecas de Estambul, el actor fue detenido junto a otras personas por presunta posesión de sustancias. El incidente, que generó un aluvión de críticas en Turquía, fue abordado por el actor con ironía durante su entrevista en Madrid. Aunque no entró en detalles sobre el caso legal, su actitud reveló el desgaste que le provoca el escrutinio constante de los medios de su país.

La relación de Yaman con la prensa turca ha sido históricamente tirante. "La prensa turca siempre ha sido cruel conmigo", declaró días atrás en su cuenta de Instagram, dirigiéndose específicamente a los periodistas italianos para que no cometan "el mismo error". Esta declaración pública refleja la tensión que existe entre el actor y los medios de comunicación de su país, donde los intérpretes suelen mantener un perfil discreto y alejado de los focos que él, por el contrario, acapara sin complejos.

Curiosamente, su recepción en el extranjero ha sido mucho más favorable que en casa. En Italia y España, Yaman es recibido como una estrella de primer nivel, mientras que en Turquía sus acciones generan suspicacias. Esta dicotomía parece no afectarle, ya que su enfoque está puesto en el futuro y en seguir expandiendo su carrera internacionalmente.

El actor se muestra humilde a pesar de su estatus de celebridad. Antes de comenzar la entrevista, preguntó con una sonrisa tímida: "¿Va a ser fácil?". Este gesto revela una vulnerabilidad que contrasta con su imponente presencia física. Yaman se ha propuesto romper el tabú de la profesión actoral en Turquía, donde tradicionalmente los artistas prefieren mantener una vida privada alejada del escándalo.

Su próximo proyecto, 'El laberinto de las mariposas', representa un paso significativo en su carrera. Producida por Secuoya Studios, esta serie le permitirá demostrar su versatilidad interpretativa en un idioma que ha estudiado meticulosamente. La producción se suma a una lista de proyectos "colosales", como él mismo los describe, que han definido su trayectoria reciente.

La clave del éxito de Yaman radica en su capacidad de adaptación y su ética de trabajo. Mientras otros actores se quejan de las exigencias del medio, él las asume como parte natural del proceso creativo. Las largas jornadas de rodaje, la presión mediática y la necesidad de mantener una forma física impecable son desafíos que enfrenta con disciplina militar.

En un mundo donde las celebridades suelen quejarse de la falta de privacidad, Yaman adopta una postura pragmática. Reconoce que la fama es el precio que debe pagar por hacer lo que ama, y que cada elección conlleva consecuencias. Esta madurez profesional lo distingue de muchos de sus contemporáneos, que luchan por encontrar un equilibrio entre su vida pública y privada.

El actor también destaca por su compromiso con la autenticidad. No busca encasillarse en el estereotipo de "galán de telenovelas", sino que aspira a proyectos que desafíen su versatilidad. Su formación académica en derecho le proporciona una perspectiva única sobre los contratos y negociaciones de la industria, convirtiéndolo en un profesional completo que entiende todos los aspectos de su oficio.

A medida que su carrera continúa expandiéndose, Yaman se enfrenta al desafío de mantener su relevancia en un mercado cada vez más competitivo. Sin embargo, su combinación de talento, trabajo duro y adaptabilidad sugiere que su éxito no es una moda pasajera, sino el resultado de una estrategia bien pensada.

La industria del entretenimiento turco ha producido numerosas estrellas internacionales en los últimos años, pero pocos han logrado la trascendencia de Yaman. Su capacidad para conectar con audiencias de diferentes culturas y su dominio de múltiples idiomas lo posicionan como un actor global en el verdadero sentido de la palabra.

En definitiva, Can Yaman representa una nueva generación de artistas que no se limitan a ser rostros bonitos, sino que construyen carreras sólidas basadas en el talento, la preparación y la perseverancia. Su historia demuestra que el éxito duradero requiere más que solo carisma físico; demanda dedicación, inteligencia y la valentía de enfrentar los prejuicios que inevitablemente surgen cuando la apariencia eclipsa el talento.

A medida que se prepara para su debut en el mercado hispano con "El laberinto de las mariposas", Yaman continúa desafiando expectativas y demostrando que su físico, lejos de ser su único activo, es solo la envoltura de un profesional completo y comprometido con su arte. Su legado, aún en construcción, promete inspirar a futuras generaciones de actores que buscan trascender fronteras tanto geográficas como artísticas.

Referencias