El Nuevo Los Cármenes presenció un duelo de escaso brillo ofensivo donde el Granada CF y el CD Castellón no pasaron del empate a cero en una jornada más de LaLiga Hypermotion. Un resultado que deja un regusto amargo en ambos bandos, ya que ninguno logró materializar su dominio territorial en goles que le permitieran escalar posiciones en la tabla. La figura indiscutible del encuentro fue Romain Matthys, guardameta belga del conjunto castellonense, quien con una actuación soberbia bajo palos frustró las mejores ocasiones del cuadro nazarí.
El choque arrancó con los locales asumiendo el control del esférico y buscando desbordar por las bandas. La idea era clara: encontrar los espacios interiores que dejara la defensa visitante cuando se desplazaba para cerrar los flancos. Sin embargo, la ejecución careció de la precisión necesaria. Los movimientos de Álex Sola y Awer Mabil resultaron incisivos en la primera mitad, pero su falta de puntería y la seguridad de Matthys neutralizaron cualquier intento de peligro real.
Durante los primeros cuarenta y cinco minutos, el balón transitó de un lado a otro del verde con una cadencia pausada. Ambos equipos mostraron respeto mutuo, priorizando el orden táctico sobre el riesgo. El Granada intentó construir desde atrás, pero la presión bien estructurada del Castellón dificultó la progresión limpia. Por su parte, los de la provincia de Valencia buscaban sorprender al contraataque, aprovechando la velocidad de sus extremos, sin éxito.
La segunda mitad, no obstante, experimentó un cambio de ritmo notable. Los vestuarios actuaron como catalizador de una intensidad que había brillado por su ausencia. El Granada salió con una marcha más, presionando arriba y obligando al Castellón a replegarse en su campo. Fue entonces cuando el portero visitante se convirtió en el verdadero protagonista del partido.
Romain Matthys desplegó un repertorio de intervenciones de alto nivel que mantuvieron intacta su portería. Sus paradas ante los remates de José Arnáiz y Jorge Pascual merecen mención especial. En una acción memorable, el delantero local se plantó solo ante el meta belga y ejecutó un sutil intento de vaselina que Matthys leyó a la perfección, estirándose para despejar el esférico cuando ya cantaban el gol en la grada.
La capacidad de reacción del guardameta no se limitó a esa jugada. Cada aproximación del Granada encontró una respuesta contundente bajo los tres palos. Sus reflejos y colocación constituyeron un muro infranqueable que desesperó a los atacantes locales. Mientras tanto, el Castellón, lejos de su habitual garra competitiva, se mostró conformista con el punto, centrando sus esfuerzos en mantener el resultado.
Los cambios introducidos por ambos técnicos buscaron refrescar el dibujo táctico. El Granada dio entrada a Mohamed Bouldini y Luka Gagnidze para aportar energía en el tramo final, mientras que el Castellón apostó por Salva Ruiz y Tommaso de Nipoti para reforzar el centro del campo y la contención. Las sustituciones, sin embargo, no alteraron el guion del encuentro.
En los minutos finales, la tensión se palpaba en el ambiente. Un disparo de Sergio Ruiz que se marchó desviado por poco y una acción donde el capitán del Granada recibió un balonazo en la cara tras un remate de Mabil evidenciaron el carácter de ida y vuelta que adquirió el duelo. La defensa local, encabezada por Manu Lama, también tuvo su momento de gloria al despejar un control largo de Álex Calatrava que amenazaba con generar peligro.
El colegiado decretó cuatro minutos de prolongación, pero el marcador no se movió. El pitido final confirmó el reparto de puntos, un resultado que sabe a poco para un Granada que dominó pero careció de eficacia, y que sabe a victoria para un Castellón que resistió gracias a la inspiración de su portero.
Las estadísticas reflejan la superioridad territorial del conjunto nazarí, con mayor posesión y disparos a puerta, pero también la efectividad defensiva visitante. El porcentaje de paradas de Matthys superó el 90%, una cifra que explica el resultado por sí sola. El duelo dejó claro que en el fútbol moderno, la eficacia ofensiva es tan crucial como la solidez defensiva.
Este empate deja al Granada en una posición incómoda en la tabla, necesitando convertir su dominio en victorias si aspira a los puestos de ascenso. Por su parte, el Castellón suma un punto valioso lejos de casa, pero debe recuperar su identidad competitiva si quiere mantenerse fuera de la zona de peligro. La figura de Romain Matthys, no obstante, ofrece un motivo de esperanza para la afición castellonense.
El calendario no da tregua y ambos equipos deberán analizar este encuentro para corregir errores. El Granada debe trabajar la definición en los últimos metros, mientras que el Castellón necesita encontrar un equilibrio entre su seguridad defensiva y una mayor capacidad de generar peligro en ataque. La temporada es larga y cada punto cuenta, pero la sensación de oportunidad perdida, especialmente para los locales, es inevitable.
Los aficionados que acudieron al Nuevo Los Cármenes vieron un partido tácticamente ordenado pero falto de gol. La próxima cita servirá para ver si ambos conjuntos han aprendido la lección: el fútbol se juega con el balón, pero se gana con goles. Mientras tanto, Romain Matthys puede dormir tranquilo, consciente de que su actuación fue la clave para que su equipo regrese a Castellón con un botín positivo.