Barcelona sufre para vencer a un Montecarlo heroico en División de Honor Juvenil

El conjunto culé necesitó 81 minutos para batir a un rival que planteó una defensa de hierro en el José Luis Violeta

El FC Barcelona sumó tres valiosos puntos en su visita al estadio José Luis Violeta, pero la victoria por 0-1 no refleja la absoluta dificultad real del encuentro. El conjunto azulgrana necesitó toda su paciencia y calidad para superar a un Montecarlo que ofreció una lección magistral de organización defensiva, sacrificio y pundonor. El único gol del partido, obra de Guerrero en el minuto 81, rompió la resistencia de unos locales que estuvieron a punto de conseguir la proeza de frenar a uno de los gigantes de la División de Honor Juvenil.

El guion del duelo estaba escrito antes de que el árbitro pitara el inicio. El Barcelona, con su prestigio y calidad, asumiría el rol de protagonista total, mientras que el Montecarlo, consciente de sus limitaciones ante un rival de entidad, optaría por la contención y la espera. Así, desde los primeros instantes, la pelota comenzó a rodar con asiduidad en los pies de los visitantes, que buscaban con paciencia y criterio abrir huecos en una defensa rojilla que se mostraba compacta y bien estructurada. La presión alta del Barcelona chocaba contra la muralla local, que sabía cuándo retirarse y cuándo salir a disputar cada balón.

La posesión era monopolio azulgrana, pero la efectividad brillaba por su ausencia. El Barcelona manejaba los tiempos, combinaba en espacios reducidos y trataba de abrir la cancha con cambios de orientación, pero se topaba una y otra vez con un muro defensivo que cerraba todos los caminos hacia la meta defendida por Héctor. Los locales, lejos de intimidarse, cumplían con su cometido sin fisuras, desplegando un trabajo táctico impecable y constante que frustraba las intenciones culés. Cada pase filtrado encontraba una pierna rojilla dispuesta a interceptar, cada centro chocaba contra una cabeza que despejaba con contundencia. El mediocampo rojillo, comandado por Jan Robert y Famara, cortaba las líneas de pase con inteligencia y anticipación.

Fue en el ecuador de la primera mitad cuando llegó la primera ocasión clara del encuentro. Una jugada elaborada desde el centro del campo, con toques rápidos y movimientos coordinados, logró romper por fin las líneas de contención del Montecarlo. El delantero visitante, muy activo durante todo el partido, recibió en el interior del área y sacó un disparo cruzado que se marchó rozando el palo derecho de la portería local. Fue un aviso serio que, sin embargo, no modificó el guion del encuentro: el Barcelona seguía dominando, pero sin la claridad necesaria para traducir esa superioridad en ocasiones claras; el Montecarlo, atrincherado en su campo, pero sin ceder un ápice en su concentración.

La respuesta del conjunto de Alejandro Marzo no se hizo esperar, y llegó por la vía que mejor le convenía: el juego aéreo. En una jugada de estrategia, un córner botado con precisión desde la banda derecha encontró a Omar en el segundo palo. El jugador rojillo se elevó por encima de la defensa azulgrana y conectó un potente testarazo que se colaba dentro de la portería visitante. Solo la rápida reacción del guardameta culé, que despejó el balón bajo la misma línea de gol, evitó que el Montecarlo se adelantara en el marcador. Esta fue, sin duda, la ocasión más clara del primer acto, y demostró que los locales, pese a su rol defensivo, sabían perfectamente dónde podían hacer daño a un rival que descuidaba ligeramente su retaguardia en las jugadas a balón parado.

El descanso llegó con el 0-0 en el luminoso y con la sensación de que el Barcelona necesitaba cambiar su chip si no quería verse sorprendido. La segunda mitad, sin embargo, mantuvo la misma tónica. Los de Alejandro Marzo continuaron con su plan a la perfección, manteniendo las distancias y cerrando espacios, mientras que los de Barcelona probaban de todas las formas posibles: combinaciones verticales, centros desde las bandas, disparos desde la frontal del área... pero una y otra vez se topaban con una defensa expeditiva que despejaba todo lo que olía a peligro. Los centrales locales, Fuertes y Antonio, se mostraban intratables en el juego aéreo, mientras que los laterales, Carrillo y Suils, no daban respiro a sus rivales.

Solo a balón parado lograron inquietar seriamente a Héctor, el meta local, que tuvo que emplearse a fondo en una falta directa desde la frontal con mucho veneno. El portero del Montecarlo voló hacia su palo izquierdo y desvió el esférico con la punta de los dedos, manteniendo intacta su portería y demostrando por qué fue uno de los mejores jugadores de su equipo durante los noventa minutos. Su intervención mantenía vivas las esperanzas de un conjunto que crecía con el paso de los minutos y soñaba con la gesta.

El tiempo pasaba finalmente y la tensión crecía en las gradas y en el césped. El Barcelona veía cómo los minutos se consumían y el premio se resistía. Pero en el fútbol, la insistencia suele tener recompensa. Y así fue. En el minuto 81, una jugada colectiva madurada por el carril derecho desbordó por fin la defensa rojilla. El balón llegó limpio a Guerrero, que controló con calidad, miró a la portería y definió con un disparo raso y cruzado que batió a Héctor. Esta vez no hubo error: el esférico se coló en la red y el 0-1 reflejaba por fin la superioridad territorial del Barcelona, aunque no el equilibrio real del enfrentamiento.

El gol desató la desesperación local. El Montecarlo, que hasta entonces había mantenido su disciplina táctica, se volcó al ataque con todo. El corazón mandaba más que la cabeza, y los espacios que antes no existían comenzaron a aparecer. Guerrero, precisamente, tuvo la sentencia en sus botas en un mano a mano contra Héctor, pero el portero del Montecarlo volvió a lucirse, cerrando el ángulo y desviando el disparo con seguridad, firmando así una gran actuación personal que le valió los aplausos de su afición y el reconocimiento de los rivales.

Los últimos minutos fueron un asedio local, pero sin la claridad necesaria. Los rojillos llegaron a la línea de fondo con gran ímpetu, pero les faltó la pausa y la precisión para crear una ocasión clara que les permitiera rescatar un punto. El pitido final dejó a los locales con la sensación de haber estado muy cerca de un punto histórico, y a los visitantes con el alivio de haber superado una trampa complicada que les puso a prueba hasta el final.

Ficha técnica:

Montecarlo: Héctor, Carrillo (Cocián, 86), Fuertes, Antonio, Suils, Sidney (Garcés, 46), Jan Robert, Famara, Kwadwo (Marcos, 56), Mikel (Mastral, 86) y Omar.

FC Barcelona: Max, Teixidor, Hafiz, Kourouma, Pol (Pesquer, 46), Vicens (Oertli, 86), Villar, Quim, Chelfi (Ebrima, 68), Rodríguez y Guerrero.

Referencias