La fase de grupos de la Copa de África llegaba a su fin con el grupo D pendiente de resolver su última jornada. Senegal, República Democrática del Congo y Benín ya tenían el billete a octavos en el bolsillo, pero la gran incógnita residía en quién se haría con el liderato para esquivar el temido cuadro de la muerte. La recompensa por terminar primero era sustanciosa: evitar a Argelia en octavos, Nigeria en cuartos y Marruecos en semifinales. Un calendario de infarto que cualquier equipo preferiría eludir.
Finalmente, Senegal se adjudicó la primera plaza por los pelos, empatado a siete puntos con RD Congo, pero con un gol average más favorable (+6 frente a +4). La victoria por 0-3 ante Benín resultó decisiva, aunque no estuvo exenta de sobresaltos, incluida la expulsión de su capitán y referente defensivo, Kalidou Koulibaly.
El encuentro disputado en el estadio de San-Pédro no comenzó con el ritmo fulgurante que muchos esperaban. Los leones de Teranga, con el rayista Pathé Ciss y el villarrealista Pape Gueye observando desde el banquillo, encontraron cerrado el planteamiento defensivo de su rival. La falta de espacios y la necesidad de no conceder contragolpes mantuvieron el marcador inalterable durante la primera media hora, generando cierta tensión en un conjunto consciente de lo que se jugaba.
La chispa llegó de la mano de una jugada a balón parado. Krépin Diatta, con su característica potencia, ejecutó una falta lateral desde la derecha que encontró la cabeza de Abdoulaye Seck. El defensor se elevó por encima de la zaga rival y conectó un testarazo imponente que se coló en la red. La celebración se vio momentáneamente enturbiada cuando el árbitro decidió revisar la acción en el VAR por una posible infracción, pero finalmente validó el tanto, permitiendo a los senegaleses respirar más tranquilos.
Con el 0-1 a favor, el partido entró en una fase de mayor control por parte de Senegal, aunque sin renunciar a la prudencia. La segunda diana llegó en el minuto 62, fruto de la conexión entre dos de sus figuras más reconocidas. Sadio Mané, eterno referente ofensivo, ganó la línea de fondo por la banda izquierda con su desborde característico y puso un centro atrás que Habib Diallo remató a placer desde el corazón del área pequeña. Un gol que reflejaba la calidad individual de sus protagonistas y que prácticamente sentenciaba el encuentro.
Sin embargo, la alegría duró poco. En el minuto 70, Kalidou Koulibaly vio la tarjeta roja directa tras un pisotón por detrás al delantero Tosin Aiyegun. La acción, aunque sin mala intención aparente, fue castigada con la máxima sanción, dejando a su equipo con diez hombres y sin su líder defensivo para el crucial duelo de octavos. La pérdida del central del Al Hilal representa un golpe considerable para las aspiraciones del combinado senegalés, que verá mermada su solidez en la retaguardia justo cuando los rivales se complican.
A pesar de la inferioridad numérica, Senegal no renunció a aumentar su renta. En el minuto 87, Édouard Mendy evitó el gol del honor beninés con una intervención decisiva en un mano a mano ante Rodolfo Aloko, demostrando una vez más su categoría bajo palos. Ya en el tiempo añadido, concretamente en el 97, Cherif Ndiaye transformó un penalti que cerró el marcador definitivo en 0-3, asegurando el liderato del grupo y la mejor diferencia de goles posible.
Mientras tanto, en el otro encuentro del grupo, RD Congo rozó el milagro que le hubiera permitido adelantar a Senegal en la clasificación. Los congoleños se impusieron también por 0-3 a Botsuana, con Charles Pickel, del Espanyol, en el once inicial y Brian Cipenga, del Castellón, entre los suplentes. El tanto inicial de Nathanael Mbuku en el minuto 31, rematando una pared con taconazo incluido junto a Gael Kakuta, generó presión sobre Senegal, que todavía no había marcado en ese momento.
Kakuta, exjugador de Rayo Vallecano, Deportivo y Sevilla, asumió el rol de líder. Primero amplió la ventaja en el 41 desde los once metros, transformando un penalti provocado por Meschack Elia. Posteriormente, en el 60, remató en boca de gol un centro desde la derecha de Theo Bongonda, ex del Celta, para poner el 0-3 y soñar con la primera plaza.
El milagro estuvo a punto de consumarse cuando Fiston Mayele encontró el cuarto gol congoleño en el 64, pero el VAR anuló la diana por fuera de juego. Esa decisión resultó definitiva, ya que mantuvo el resultado en 0-3, insuficiente para superar el gol average senegalés. La República Democrática del Congo, pese al dominio exhibido y la victoria contundente, se tuvo que conformar con la segunda posición.
El desenlace deja un panorama claro para los leones de Teranga. Senegal evitó el calvario del cuadro de la muerte y ahora aguarda rival en octavos, mientras que RD Congo se medirá directamente a Argelia, uno de los favoritos al título. La expulsión de Koulibaly, sin embargo, ensombrece el éxito y obligará al cuerpo técnico a reconfigurar la defensa en los momentos decisivos del torneo.
El balance final del grupo D refleja la igualdad competitiva del torneo. Senegal demostró eficacia en los momentos clave, RD Congo exhibió un potencial ofensivo que le llevó al límite del liderato, y Benín, pese a las derrotas, cumplió su objetivo de clasificación. La diferencia entre el éxito y el fracaso ha sido mínima, medida en goles y decisiones arbitrales que han marcado el destino de las selecciones.
Ahora, la mirada está puesta en los octavos de final, donde Senegal deberá demostrar que puede competir al más alto nivel sin su capitán. La victoria ante Benín certifica su buen momento, pero la ausencia de Koulibaly representa un reto de primer orden. La Copa de África, como siempre, se presenta impredecible y emocionante, con cada detalle capaz de alterar el rumbo de la historia.