Sergio Llull: 1.200 partidos y un legado inalcanzable en el Real Madrid

El menorquín sigue haciendo historia con 20 temporadas en el club blanco y 25 títulos nacionales

El capitán del Real Madrid, Sergio Llull, ha vuelto a escribir una página dorada en la historia del baloncesto español. En el duelo europeo contra el Dubai Basketball, correspondiente a la jornada 19 de la Euroliga, el base menorquín alcanzó la cifra mil doscientos encuentros oficiales con la elástica blanca, un hito que refuerza su condición de leyenda viva del club madridista.

Nacido en Maó hace 37 años, Llull ha convertido cada partido en una demostración de fidelidad y excelencia deportiva. Su trayectoria, que comenzó en las canteras del pabellón de La Salle de su ciudad natal, ha llegado a su punto álgido en la capital de España, donde ya nadie discute su estatus como el jugador más importante de la era moderna del Real Madrid.

El pasado mes de enero, el menorquín superó a Felipe Reyes para convertirse en el hombre con más partidos jugados en toda la historia del club. Pero no se conforma con ese registro. Ahora, la cifra redonda de 1.200 encuentros oficiales certifica una longevidad casi inédita en el deporte de alto nivel, especialmente en una competición tan exigente como la Euroliga.

Veinte campañas ininterrumpidas en el máximo nivel definen a un deportista único. La temporada 2025-26 marca su vigésimo curso consecutivo en el primer equipo, superando las dieciocho que completó el mítico Rafa Rullán en las décadas de los setenta y ochenta. Este registro convierte a Llull no solo en el jugador con más partidos, sino también en el que ha vestido la camiseta blanca durante más años de forma ininterrumpida.

La distribución de esos 1.200 encuentros refleja la versatilidad y la importancia del capitán en todos los frentes. La mayoría corresponden a la competición doméstica: 662 duelos de Liga ACB donde ha sido testigo y protagonista de la mejor época del club. La Euroliga, el torneo más prestigioso del continente, acumula 464 citas, mientras que la Copa del Rey suma 43 participaciones. A estos hay que añadir 29 Supercopas y dos Copas Intercontinentales, completando un palmarés envidiable en cantidad y calidad.

Pero los números no se detienen en los partidos disputados. La pasada campaña, tras la contundente victoria por 3-0 en la final de la Liga Endesa contra el Valencia Basket, Llull alcanzó los 25 títulos nacionales, superando las 24 conquistas de leyendas como Rullán o Clifford Luyk. Este registro le convierte en el baloncestista con más campeonatos de España en la historia del Real Madrid, un logro que comparte con la afición que le ha visto crecer desde sus inicios en Menorca hasta la cima del baloncesto europeo.

La influencia del director deportivo ciutadellense Lluís Arbalejo en el Valencia Basket no pudo frenar al base madridista en aquella final, donde demostró una vez más su capacidad para liderar en los momentos decisivos. Su carácter competitivo, combinado con una técnica impecable y una capacidad de sacrificio inigualable, han sido las claves de una carrera que parece no tener techo.

Desde su llegada al Real Madrid en 2007, procedente del Joventut Badalona, Llull ha evolucionado de escolta anotador a director de juego referente. Su tiro exterior, su visión de juego y su liderazgo en el vestuario han marcado una época de éxitos sin precedentes. Los títulos de Euroliga, las Copas del Rey y las ligas nacionales han ido acompañados de reconocimientos individuales que, sin embargo, nunca han desviado su atención del objetivo colectivo.

La conexión con Menorca sigue siendo fundamental en su vida. A pesar de los años en Madrid, el menorquín mantiene vínculos estrechos con su tierra natal, donde es considerado un embajador de la isla en el mundo del deporte. Su ejemplo sirve de inspiración para las nuevas generaciones de jugadores que sueñan con seguir sus pasos desde los pabellones de la isla balear.

A sus 37 años, Llull demuestra que la edad es solo un número. Su preparación física, su inteligencia táctica y su motivación le mantienen en el más alto nivel, compitiendo con rivales mucho más jóvenes y demostrando que la experiencia es un valor añadido en el baloncesto moderno. Cada partido es una lección de profesionalismo y pasión por el juego.

El legado de Sergio Llull trasciende las estadísticas. Mientras otros jugadores buscan récords individuales, él ha construido una carrera basada en la lealtad, el trabajo silencioso y los momentos de inspiración cuando el equipo más lo necesita. Los 1.200 partidos son solo la cifra visible de una dedicación absoluta que ha convertido al menorquín en un símbolo del Real Madrid para las próximas décadas.

Con el balón en sus manos y el brazalete de capitán en el brazo, Sergio Llull sigue demostrando que algunos límites están hechos para ser superados. Su historia, escrita entre Maó y Madrid, continúa abierta, pero ya forma parte del Olimpo del baloncesto español y europeo. Cada nuevo encuentro es una oportunidad para seguir engrandeciendo una leyenda que parece no tener fin.

Referencias