El mercado de pases sigue moviendo los hilos en el fútbol argentino y uno de los casos más resonantes en las últimas horas es el de Richard Sánchez. El mediocampista paraguayo, que llegó a Racing Club con grandes expectativas, se encuentra en la lista de transferibles del club y ya recibió una propuesta formal que, finalmente, fue desestimada por la dirigencia.
Según confirmaron fuentes oficiales del club a este medio, el Olimpia de Paraguay, institución donde el futbolista se formó y alcanzó su máximo nivel, presentó una oferta concreta por el 50% de la ficha del jugador. Sin embargo, la propuesta no satisfizo las expectativas económicas del club de Avellaneda, que la calificó como "muy baja" sin necesidad de desglosar cifras específicas.
La situación de Sánchez en Racing es compleja. Con contrato vigente hasta finales de 2019, el jugador se presentó puntualmente este sábado en la vuelta de los entrenamientos postvacacionales, pero su presencia obedece más a una cuestión contractual que a una realidad deportiva. Tanto el cuerpo técnico como la cúpula directiva tienen claro que no contará con minutos en el plantel que conduce Gustavo Costas.
El objetivo principal de la dirigencia, encabezada por Diego Milito, es encontrar una salida que permita al club recuperar al menos una parte de la inversión realizada. Racing desembolsó nada menos que 3.000.000 de dólares al América de México para hacerse con el 100% del pase del mediocampista, una cifra considerable para el fútbol local que ahora resulta difícil de amortizar.
El rendimiento de Sánchez en su paso por la Academia no justificó la inversión. Desde su llegada, el paraguayo apenas disputó 13 encuentros oficiales entre todas las competencias, y solo en siete oportunidades fue titular. Las lesiones, los problemas anímicos y una irregularidad en su nivel futbolístico impidieron que se afianzara en el equipo, incluso como opción de recambio.
La competencia en la zona media del campo es feroz. Costas cuenta con Juan Nardoni, Santiago Sosa, Agustín Almendra, Alan Forneris y Adrián Fernández, todos por delante del paraguayo en la consideración técnica. Esta sobreabundancia de opciones dejó a Sánchez en un lugar muy relegado, sin perspectivas de revertir la situación.
El panorama no es exclusivo de Richard Sánchez. El entrenador también tiene definido un grupo de futbolistas prescindibles que comparten la misma situación. Entre ellos figuran Santiago Quirós, Ramiro Degregorio y Martín Barrios, quienes tampoco tienen cabida en los planes del cuerpo técnico.
El caso de Quirós es particularmente complejo. El defensor central se encuentra totalmente tapado por la jerarquía de Agustín García Basso, Marcos Rojo y Nazareno Colombo en el eje de la zaga. Además, en la posición de lateral izquierdo debe competir con Gabriel Rojas, el propio García Basso e Ignacio Rodríguez, lo que hace prácticamente imposible su participación.
Por su parte, Degregorio tampoco encuentra espacio en el ataque. El delantero quedó relegado en la consideración de Costas por detrás de Santiago Solari, Duván Vergara y Tomás Conechny. La situación se complica aún más con la aparición de Gonzalo Reyna, un juvenil extremo que el entrenador prefiere potenciar.
La decisión de Racing es clara: no regalará a sus jugadores, pero tampoco mantendrá en plantel a futbolistas que no entran en los planes deportivos. La directiva espera que aparezcan ofertas económicas que se ajusten a sus expectativas, aunque reconocen que el tiempo apremia y las negociaciones pueden complejizarse a medida que avanza el mercado.
El futuro de Richard Sánchez parece estar lejos de Avellaneda. La posibilidad de regresar a Paraguay, donde es ídolo en Olimpia, sigue vigente, pero dependerá de que la dirigencia de ese club mejore sustancialmente su propuesta económica. Mientras tanto, el mediocampista debe mantenerse en forma y esperar una definición que beneficie a todas las partes.
El mercado de pases es implacable y los clubes deben ser pragmáticos. Racing ya tomó una postura firme con Sánchez y el resto de los jugadores fuera de consideración. Ahora resta ver si aparecen compradores dispuestos a pagar lo que la institución considera justo por sus activos.