Paul Newman brilla en 'Harper', un thriller clásico en La 2 esta noche

El carismático actor protagoniza este noir de 1966, dirigido por Jack Smight y con guion de William Goldman, que se emite hoy a las 22:10

Cuando se habla de leyendas de Hollywood que garantizan una experiencia cinematográfica memorable, pocos nombres resuenan con tanta autoridad como el de Paul Newman. Su presencia en la pantalla era sinónimo de sofisticación, carisma interpretativo y una capacidad única para transformar cualquier personaje en un icono cultural. Esta noche, los amantes del cine clásico tienen una cita ineludible en La 2 con una de las cimas de su extensa filmografía: 'Harper, investigador privado', un thriller que captura la esencia del noir más puro.

La cinta, que se emite a las 22:10 horas, representa un hito dentro del género detectivesco. Aunque originalmente se estrenó en 1966, su atmósfera y su factura recuerdan a los clásicos de las décadas previas, aquellos donde Humphrey Bogart y John Huston establecieron los cánones del cine negro estadounidense. En esta ocasión, la dirección corre a cargo de Jack Smight, quien supo adaptar con maestría las novelas de Ross Macdonald centradas en el detective Lew Archer. Curiosamente, el nombre del protagonista se modificó a Lew Harper por cuestiones comerciales, un cambio menor que no merma la fidelidad al espíritu literario.

El argumento nos sitúa en el submundo de Los Ángeles, donde el detective privado Lew Harper se ve inmerso en un caso aparentemente convencional. Una mujer de la alta sociedad le contrata para localizar a su marido, un magnate que ha desaparecido sin dejar rastro. Lo que comienza como una simple investigación de desaparición se convierte rápidamente en un laberinto de engaños, traiciones y secretos familiares que ponen a prueba la astucia del protagonista.

La trama no solo respeta la complejidad de la obra original, sino que la enriquece con matices visuales y narrativos que la hacen accesible para el espectador contemporáneo. La película mantiene la densidad característica del género, pero sin caer en la pesadez, gracias a la ligereza interpretativa que Newman imprime a su personaje. Su Harper es un hombre curtido, pero no cínico; inteligente, pero no invencible. Esta humanidad es precisamente lo que distingue su interpretación.

El mérito de la cinta no radica únicamente en la dirección o en la actuación principal. El guion, firmado por William Goldman, figura indiscutible del séptimo arte, eleva el material a una categoría superior. Goldman, responsable de obras maestras como 'Butch Cassidy y el Sundance Kid', construye un relato ágil, donde cada diálogo tiene peso específico y cada escenario contribuye a la tensión narrativa. Su escritura es fina, directa, pero posee la flexibilidad tonal necesaria para que Newman brille en todo su esplendor, alternando momentos de tensión con otros de cierto humor negro.

Otro de los grandes atractivos de 'Harper' es su excepcional reparto femenino. Lauren Bacall, Janet Leigh y Shelley Winters interpretan a mujeres clave en la trama, cada una aportando una capa distinta de misterio y seducción. Las escenas compartidas con Newman son auténticas lecciones de química cinematográfica, donde el ritmo interno de la película se acelera o decelera según las necesidades dramáticas. La presencia de estas actrices no es mera decoración; sus personajes son esenciales para desentrañar la madeja de mentiras que envuelve al desaparecido.

Desde el punto de vista técnico, la película aprovecha la fotografía en blanco y negro para crear contrastes marcados, juegos de sombras que son sello indeleble del noir. Los escenarios de Los Ángeles, desde las mansiones de Beverly Hills hasta los muelles sombríos, se convierten en un personaje más, reflejando la dualidad de una ciudad donde la opulencia convive con la corrupción.

Aunque 'Harper' quizás no figure entre los cinco títulos más icónicos de Newman —pensando en 'La leyenda del indomable', 'El golpe' o 'El color del dinero'—, sí ocupa un lugar privilegiado como una de sus interpretaciones más redondas y satisfactorias. Es el tipo de cine que premia la atención del espectador, que invita a sumergirse en su atmósfera y dejarse llevar por la corriente de su narrativa.

La película llegó en un momento de transición para Hollywood, cuando el código Hays había dejado de tener efecto y el cine comenzaba a explorar temáticas más adultas con mayor libertad. 'Harper' supuso una especie de puente entre el noir clásico y las nuevas corrientes narrativas, manteniendo la elegancia formal mientras introducía un protagonista más complejo psicológicamente. La crítica de la época elogió la capacidad de Newman para dar vida a un detective que, sin renunciar a la dureza del género, mostraba vulnerabilidad y un sentido de la moralidad ambivalente. Esta noche, los televidentes podrán comprobar por qué esta interpretación sentó las bases para futuras revisiones del arquetipo detectivesco en el cine moderno.

Además de su valor intrínseco, 'Harper' marcó el inicio de una fructífera colaboración entre Newman y Goldman, y sentó las bases para una nueva forma de entender al héroe imperfecto en el cine de acción y suspense. El éxito de la película generó una secuela, 'The Drowning Pool', que reunió nuevamente al actor con el personaje, consolidando así un legado que trasciende el mero entretenimiento. Para el cinéfilo moderno, descubrir esta obra es comprender mejor la evolución de un género que nunca ha dejado de fascinar por su capacidad para reflejar las sombras de la sociedad.

En una época donde el contenido audiovisual se consume a velocidad de vértigo, apostar por una cinta como esta es un ejercicio de recuperación de la esencia del storytelling clásico. No se trata de nostalgia por nostalgia, sino de reconocer la solidez de un producto que ha resistido el paso del tiempo sin perder un ápice de su poder de entretenimiento.

Si buscas una propuesta para esta noche que combine intriga, interpretaciones magistrales y una puesta en escena elegante, La 2 ofrece una opción de obligado cumplimiento. 'Harper, investigador privado' es un recordatorio de por qué ciertas estrellas nunca dejan de brillar, y por qué el cine negro continúa siendo un referente insuperable para generaciones de cineastas y espectadores.

Referencias