Terelu defiende a Alejandra ante las críticas de José María Almoguera

La colaboradora se enfrenta a su sobrino en directo por la distancia de su hija tras su operación de corazón

La familia Campos vuelve a estar en el centro de la polémica. Esta vez, el foco está puesto en la tensión entre Terelu Campos, su hija Alejandra Rubio y su sobrino José María Almoguera, quien recientemente se ha sometido a una compleja intervención quirúrgica. El conflicto ha estallado en plató cuando el sobrino de la presentadora ha cuestionado públicamente la actitud de su prima ante su delicado estado de salud.

El pasado 9 de diciembre, José María Almoguera entraba en el quirófano para someterse a una operación de corazón que, lejos de ser rutinaria, ha conllevado una complicada recuperación. El joven, que porta un desfibrilador subcutáneo, necesitaba una revisión urgente del dispositivo que, según ha confesado, "se ha utilizado en varias ocasiones" tras detectarse una arritmia que obligó a "dar un chispazo".

La intervención, que ha mantenido inmovilizado su brazo izquierdo durante semanas, ha sido motivo de preocupación para gran parte de su entorno familiar y amistoso. Sin embargo, ha generado una notable ausencia: la de Alejandra Rubio, hija de Terelu Campos y sobrina política de José María.

La queja de José María Almoguera

Sentado en el programa ¡De Viernes!, José María Almoguera no ha dudado en expresar su malestar. "El día 5 le felicité por el cumpleaños de su hijo, ya se sabía lo de mi operación, y solo me dijo 'gracias'", ha relatado con evidente frustración. Desde entonces, el silencio por parte de Alejandra ha sido absoluto, algo que él considera injustificable.

"Estoy molesto con este tema", ha reconocido mirando directamente a su tía Terelu, buscando una explicación que justifique la actitud de su prima. Su intención era clara: obtener una respuesta pública que aclarase si existe algún motivo oculto detrás de esta distancia.

José María ha insistido en que no comprende el porqué de esta situación: "Si alguien tiene un problema conmigo, que venga y me lo diga, porque no sé qué tengo que solucionar. Cuando he coincidido con ella, me ha dado dos besos y se ha ido". Además, ha desmentido que el motivo sea la exposición mediática, argumentando que "llevo seis meses sin salir en los medios y sigue siendo igual".

La firme postura de Terelu Campos

Ante las acusaciones, Terelu Campos ha adoptado una posición contundente. La colaboradora televisiva ha dejado claro que no se va a convertir en mediadora de un conflicto que considera ajeno a su responsabilidad. "Pero se lo dices a ella, no a mí", ha replicado tajantemente a su sobrino.

Su defensa se ha basado en un principio claro: la autonomía individual. "Yo hago lo que quiero hacer, decir, lo que me saca del corazón. No puedo obligar a nadie a hacer lo que no quiere o tener sentimientos que no tienes", ha manifestado con rotundidad. Esta declaración refleja su convicción de que cada persona debe gestionar sus relaciones personales sin interferencias forzadas.

Terelu ha enfatizado que tanto José María como Alejandra son adultos que deben resolver sus diferencias sin involucrarla como intermediaria. "Ni te obligaría a ti hacer algo que no quieras hacer ni lo voy a hacer con mi hija. Sobre todo porque no sois niños", ha sentenciado, poniendo fin a cualquier expectativa de que ejerciera presión sobre su hija.

El enfado de la colaboradora

La situación ha escalado cuando los colaboradores del programa han cuestionado a Terelu por su actitud menos vehemente comparada con ocasiones anteriores. Recordaron su intervención cuando el conflicto era entre José María y su hermana Carmen Borrego, madre de Alejandra.

Terelu no ha ocultado su irritación: "Os encanta meter mierda. Si lo que queréis es que yo tenga un problema con mi hija, no lo vais a conseguir. Nadie lo va a conseguir". Esta explosiva reacción deja patente su intención de proteger su relación materno-filial por encima de cualquier disputa familiar.

La presentadora ha justificado su diferente actuación en base a los vínculos: "Me metí porque vi a mi hermana rota por algo que no era justo. Mi hermana es mi sangre, nos llevamos 14 meses y nos hemos criado juntas. Siempre va a estar por encima de mi sobrino", ha declarado sin ambages.

Un conflicto con raíces mediáticas

Esta nueva crisis expone las complejas dinámicas de una familia que vive bajo la lupa pública. La presión mediática ha sido siempre un factor presente en sus relaciones, y José María ha tratado de desvincular su situación actual de este elemento.

Sin embargo, la propia Terelu ha reconocido implícitamente que la exposición televisiva influye en sus reacciones. Su equidistancia en este caso contrasta con su activismo cuando su hermana Carmen estaba involucrada, revelando una jerarquía de lealtades que prioriza los lazos directos sobre los colaterales.

El joven ha expresado su deseo de una resolución directa: "Si alguien tiene un problema conmigo, que venga y me lo diga". Esta petición de diálogo cara a cara choca con la postura de Terelu, que prefiere mantenerse al margen y evitar ser el conducto de comunicación.

Las consecuencias de la distancia

La ausencia de Alejandra Rubio en este momento crítico ha generado un cisma que parece profundizarse. Mientras José María espera una muestra de apoyo que no llega, Terelu se erige como defensora de la autonomía de su hija, aunque esto suponga una fractura con su sobrino.

El malestar de Almoguera es palpable: "Estoy molesto con este tema". Su frustración crece al no recibir ni siquiera un mensaje de interés por su recuperación, algo que considera mínimo en una familia unida.

Por su parte, Terelu ha cerrado filas con Alejandra, dejando claro que su prioridad es preservar su relación. "No lo vais a conseguir", ha repetido como un mantra, refiriéndose a los intentos de los medios por crear un enfrentamiento materno-filial.

Una lección de límites familiares

Este episodio sirve como ejemplo de cómo las familias, incluso en el ámbito público, deben establecer límites claros. Terelu ha demostrado que, pese a su exposición mediática, hay barreras que no está dispuesta a traspasar.

La postura de la colaboradora refleja una visión moderna de las relaciones familiares: los padres no son responsables de las acciones de sus hijos adultos, ni deben mediar en conflictos ajenos. Cada miembro debe asumir su propia gestión emocional.

Mientras tanto, José María Almoguera continúa su recuperación física, aunque la emocional parece complicarse. Su brazo izquierdo aún le duele, pero el dolor más profundo parece ser el silencio de quienes consideraba cercanos.

El tiempo dirá si esta distancia es temporal o se convierte en una ruptura definitiva. Lo que queda claro es que, en la familia Campos, las lealtades tienen distintos niveles y la protección maternal prima sobre cualquier otra consideración.

Referencias