El Real Madrid sumó tres puntos vitales en su visita a Vitoria al imponerse por 2-1 al Deportivo Alavés en un encuentro que dejó más interrogantes que certezas sobre el estado de forma del conjunto blanco. Los tantos de Kylian Mbappé y Rodrygo Goes permitieron a los de Xabi Alonso mantenerse vivos en la lucha por LaLiga EA Sports, aunque a cuatro puntos del líder, y consolidar su posición en el top-8 de la Champions League.
Sin embargo, la victoria no logró silenciar las voces críticas que cuestionan el nivel de juego exhibido por el equipo merengue. El análisis postpartido ha puesto de manifiesto una realidad preocupante: el éxito se basa en destellos individuales más que en un plan colectivo sólido. Esta dinámica, insostenible a medio plazo, alimenta el debate sobre la viabilidad del proyecto de Xabi Alonso en el banquillo del Santiago Bernabéu.
Un triunfo a base de fogonazos estelares
El Real Madrid volvió a demostrar que cuenta con jugadores capaces de resolver un partido en cualquier momento. La calidad de Mbappé y Rodrygo brilló cuando el equipo más lo necesitaba, con dos acciones de elite que marcaron la diferencia en el marcador. No obstante, esta dependencia de la inspiración individual preocupa a los analistas.
El comentario recurrente entre los expertos es que el conjunto blanco "no juega un pimiento" como equipo. La falta de automatismos, la escasa conexión entre líneas y la ausencia de un patrón de juego claro son deficiencias que se hacen evidentes contra rivales organizados. El Alavés, lejos de desplegar un fútbol brillante, expuso las carencias tácticas de un Madrid que parece haber perdido su identidad colectiva.
El problema se agrava cuando se analiza la compatibilidad entre las estrellas ofensivas. Vinicius Junior y Kylian Mbappé no terminan de entenderse en el terreno de juego. Sus movimientos no se complementan, sus espacios chocan y la química necesaria para formar una dupla letal brilla por su ausencia. Esta falta de sintonía limita el potencial ofensivo de un equipo que debería ser devastador en ataque.
La polémica arbitral y las críticas a Xabi Alonso
El técnico del Alavés, Xabi Alonso, generó controversia al señalar al colegiado Valdepeñas como responsable del gol concedido a los visitantes. Esta actitud ha sido cuestionada por diversos sectores, que consideran que el excentrocampista no debería sumarse a la vorágine de protestas arbitrales que caracteriza a ciertos entrenadores.
Las explicaciones futbolísticas ofrecidas por Alonso han resultado insuficientes para muchos analistas. El discurso centrado en decisiones arbitrales desvía la atención de los problemas reales: la falta de ideas claras, la improvisación colectiva y la ausencia de un plan definido. Este comportamiento resta credibilidad a un entrenador que debería focalizarse en corregir los errores de su equipo.
La situación de Xabi Alonso en el banquillo del Real Madrid se ha vuelte compleja. Fuentes internas del club sugieren que una serie de directivos ya no cree en su proyecto y abogaban por su destitución la semana pasada. El partido contra el Celta de Vigo habría podido ser su último, pero la victoria le concedió una prórroga que se mantiene con cada resultado positivo, por mínimo que sea.
El compromiso defensivo, otra asignatura pendiente
Otro aspecto que preocupa es la falta de compromiso sin balón. El Real Madrid no muestra la intensidad defensiva necesaria para competir al más alto nivel. Los jugadores no presionan de manera coordinada, los espacios entre líneas son excesivos y la transición defensiva es lenta. Estas carencias se pueden camuflar contra equipos de media tabla, pero resultarán letales contra los grandes de Europa.
El temor es que, proyectando este nivel a competiciones como la Champions League, el equipo no tenga capacidad para superar a conjuntos como el Arsenal, el Chelsea o incluso el FC Barcelona. La diferencia de intensidad, organización y compromiso colectivo sería abismal. El Madrid necesita una transformación radical si aspira a levantar títulos importantes esta temporada.
El mensaje de Bellingham y la unidad del vestuario
En medio de la tormenta, Jude Bellingham demostró su liderazgo con un gesto que no pasó desapercibido. El inglés publicó en Instagram un mensaje de apoyo a Rodrygo tras su gol: "Mi chico está de vuelta". Esta actitud refleja la unidad del grupo y el compromiso de los jugadores con la causa, más allá de las críticas al juego colectivo.
Bellingham también valoró el resultado con pragmatismo: "No es bonito, pero tenemos puntos en el tablero". Esta frase resume la filosofía del vestuario: la prioridad es sumar victorias mientras se busca el rumbo futbolístico. El punto de vista del centrocampista inglés es clave, ya que representa la voz de los jugadores en un momento de incertidumbre.
El dilema del cambio de entrenador
La pregunta que ronda en el ambiente es si un cambio de entrenador beneficiaría al Real Madrid. Los argumentos a favor son escasos. La falta de alternativas claras y el riesgo de generar tierra quemada en plena temporada hacen dudar de esta opción. ¿Qué garantías ofrecería un nuevo técnico? ¿Mejoraría realmente el rendimiento del equipo?
El problema fundamental no es solo el entrenador, sino el perfil de los jugadores. Muchos de ellos no se adaptan a la idea de juego que Xabi Alonso intenta implementar. El técnico se ve obligado a adaptarse como lo hacía en el Athletic Bilbao, modificando su esquema para sacar lo mejor de sus estrellas, aunque eso signifique renunciar a sus principios futbolísticos.
Esta situación crea un círculo vicioso: el entrenador no puede imponer su estilo porque los jugadores no se ajustan, pero los jugadores tampoco encuentran su sitio porque no hay un plan claro. La solución pasa por una reflexión profunda sobre el modelo de juego y los perfiles que necesita el club a medio y largo plazo.
Perspectivas de futuro
El Real Madrid sigue vivo en las dos competiciones principales, pero la sensación es de precariedad. Cada partido se convierte en un "se queda o se va" para Xabi Alonso, una dinámica insostenible que genera inestabilidad y presión. Los directivos que ya no confían en el entrenador esperan cualquier fallo para recordar al presidente que la destitución debería haber llegado antes.
La victoria en Vitoria, con todos sus matices, mantiene a flote el proyecto. Sin embargo, el nivel exhibido no convence. El equipo necesita encontrar urgentemente su versión colectiva, mejorar el compromiso defensivo y resolver la compatibilidad entre sus estrellas ofensivas. De lo contrario, el castillo de naipes puede derrumbarse en el momento más inesperado.
El camino es largo y los desafíos son enormes. El Real Madrid tiene talento, pero necesita mucho más que fogonazos individuales para conquistar los títulos que su historia exige. La próxima semana será clave para ver si Xabi Alonso puede dar la vuelta a la situación o si los directivos deciden dar un golpe de timón en medio de la tormenta.