Yaya Touré arremete contra Guardiola: 'Es una serpiente, me trató como polvo'

El exfutbolista marfileño reabre su vieja confrontación con el entrenador español, acusándolo de discriminación y maltrato durante su paso por Barcelona y Manchester City

La eterna confrontación entre Yaya Touré y Pep Guardiola ha vuelto a estallar con declaraciones demoledoras del excentrocampista marfileño. En una entrevista reciente concedida al canal de YouTube 'Zack', Touré no ha dudado en describir al técnico catalán con términos contundentes, revelando el deterioro total de una relación que nunca fue fluida durante su etapa compartida en F.C. Barcelona y Manchester City.

Las palabras de Touré han causado conmoción en el mundo del fútbol. El exjugador, de 42 años, comparó a Guardiola con un reptil, afirmando rotundamente: "No veo un hombre, veo una serpiente". Esta metáfora ilustra la percepción que el marfileño tiene de su antiguo entrenador: alguien que actúa con astucia pero sin escrúpulos, especialmente en su trato hacia determinados futbolistas.

Los cimientos del conflicto en el Barcelona

La historia de desencuentros entre ambos personajes se remonta a la etapa de Touré en el conjunto azulgrana. A pesar de formar parte de un plantilla histórica, el centrocampista nunca se sintió valorado por Guardiola. La temporada 2009-2010 resultó especialmente traumática, ya que el técnico decidió relegarlo al banquillo en favor de Sergio Busquets, entonces un joven emergente del filial.

Touré solo disputó nueve encuentros como titular en su última campaña en el Camp Nou, una situación que le generó una profunda frustración. El jugador marfileño se sintió desplazado sin justificación técnica, viendo cómo sus minutos en el campo desaparecían mientras el equipo seguía cosechando éxitos. Este trato, según sus propias palabras, le hizo sentirse "como polvo", insignificante y despreciable para el entrenador.

El episodio del Mundial y el regreso frustrado

Uno de los momentos más reveladores de esta confrontación ocurrió tras el Mundial de Sudáfrica 2010. Touré había brillado con su selección, demostrando estar en un nivel óptimo. Aprovechando este buen momento, Guardiola le telefoneó personalmente para solicitarle que regresara al Barcelona, argumentando que su presencia era "importante" para el proyecto.

Esta llamada, lejos de reconfortar al futbolista, desencadenó la ira de su entorno más cercano. Su esposa, testigo directo del maltrato previo, le advirtió con contundencia: "¿Quieres escuchar estas tonterías? Te trató como a un trapo usado, y ahora pretende que vuelvas. ¡Vámonos a Manchester!". Esta reacción familiar refleja el desgaste emocional que el jugador experimentaba por culpa de la situación deportiva.

Finalmente, Touré decidió abandonar el Barcelona rumbo al Manchester City, donde se convirtió en una leyenda entre 2010 y 2018. Sin embargo, el destino le tenía preparada una nueva confrontación con Guardiola.

La guerra continúa en Manchester City

El traspaso al conjunto inglés debería haber representado un nuevo comienzo lejos del técnico catalán, pero la vida dio un giro inesperado. Cuando Guardiola aterrizó en el Etihad Stadium en 2016, Touré volvió a encontrarse bajo su mando, y la historia se repitió.

Durante las dos últimas temporadas del marfileño en el club ciudadano, Guardiola nuevamente le marginó de la rotación habitual. A pesar de su veteranía y su condición de icono del equipo, Touré vio reducida su participación drásticamente. Esta situación le llevó a cuestionarse los motivos reales detrás de esta decisión técnica.

El futbolista llegó a indagar discretamente sobre sus estadísticas físicas con los preparadores del club. Los datos demostraban que sus rendimientos, tanto en entrenamientos como en partidos, eran tan buenos o superiores a los de compañeros más jóvenes. Esta evidencia objetiva le confirmó que el problema no era técnico ni físico, sino personal.

Las acusaciones más graves: racismo y celos profesionales

El nivel de la confrontación escaló cuando Touré insinuó que el trato recibido podría tener un componente racial. "He llegado a preguntarme si todo esto ha sido causa del color de mi piel, y no soy el único que se ha hecho esta pregunta", declaró el exjugador, revelando que otros futbolistas del Barcelona también habían cuestionado este aspecto.

Estas declaraciones, extremadamente serias, han encendido el debate sobre la igualdad en el fútbol profesional. Touré no solo apunta a la discriminación étnica, sino que también sugiere que Guardiola podría haber sentido celos profesionales, considerándole un rival dentro del vestuario.

"Me tomó por un rival, como si le hiciera un poco de sombra", aseguró Touré, insinuando que el entrenador no toleraba la presencia de figuras con peso propio que pudieran desafiar su autoridad. Esta percepción, según el marfileño, explicaría el trato despectivo y la constante marginación.

La voz del agente y el contexto del conflicto

Las críticas de Touré no han sido aisladas. Su entonces representante, Dimitri Seluk, ya había cargado duramente contra Guardiola en declaraciones a 'BBC World Football', afirmando que "Pep Guardiola solo piensa en sí mismo. Ya se cree Dios". Estas palabras, pronunciadas en plena polémica, evidencian la profundidad del enfrentamiento.

El agente representó a Touré durante los momentos más álgidos de esta confrontación, convirtiéndose en un portavoz oficioso de las quejas del jugador. La combinación de las críticas del futbolista y las de su representante creó una narrativa constante de descontento que perseguía a Guardiola.

En mayo de 2018, Touré puso fin a su etapa en el Manchester City, cerrando un ciclo de ocho años en el club. Su salida coincidió con la sensación de que el entrenador había hecho todo lo posible por "arruinar su última temporada", según sus propias palabras.

El legado de una confrontación sin tregua

Años después de su retirada, Touré mantiene intacto su rencor hacia Guardiola. Sus últimas declaraciones demuestran que el tiempo no ha suavizado su percepción sobre el entrenador. El uso de metáforas tan duras como "serpiente" o calificativos como "malvado" reflejan una herida que sigue abierta.

Esta confrontación ha trascendido lo puramente deportivo para convertirse en uno de los conflictos personales más duraderos del fútbol moderno. Mientras Guardiola continúa cosechando éxitos en el banquillo, Touré ha decidido romper su silencio una vez más, añadiendo otro capítulo a una historia de desencuentros que parece no tener fin.

El caso pone de manifiesto las complejas dinámicas de poder dentro de los vestuarios de elite, donde las relaciones entre entrenadores y jugadores pueden generar fracturas profundas que perduran mucho después de que el pitido final haya sonado. La insistencia de Touré en denunciar un supuesto trato injusto, incluso años después, habla de la magnitud del impacto emocional que esta relación tuvo en su carrera y su vida personal.

Referencias