El Valencia CF se clasifica en la prórroga ante el Cartagena

Los che consiguen el pase a dieciseisavos de la Copa del Rey con un gol de Jesús Vázquez en el tiempo extra tras una agónica tanda de penaltis

El Valencia CF ha superado una prueba de fuego en su camino por la Copa del Rey al imponerse al FC Cartagena en un duelo épico que se decidió en la prórroga. El conjunto blanquinegro, que visitaba el estadio Cartagonova este jueves, necesitó de los 120 minutos reglamentarios para deshacerse de un rival de Primera RFEF que plantó cara hasta el último suspiro. La heroica victoria por 2-1 permite a los de Carlos Corberán respirar tranquiloos y mirar hacia la siguiente fase del torneo del KO.

El encuentro llegaba en el peor momento posible para el cuadro valencianista, que afronta su semana más exigente del curso con tres compromisos oficiales en apenas siete días. Entre la visita al Rayo Vallecano del pasado lunes y la crucial cita del domingo contra el Sevilla FC en Mestalla, los jugadores tuvieron que desplazarse hasta la costa murciana para medirse a un conjunto cartagenero con ganas de protagonizar una sorpresa. La exigencia del calendario obligó a Corberán a dosificar esfuerzos y dar entrada a futbolistas con menor protagonismo en los últimos compromisos de LaLiga.

La Copa del Rey siempre ha representado un escenario propicio para las sorpresas, y el Cartagena, con su afición volcada en las gradas del Cartagonova, no iba a desaprovechar la oportunidad de medirse a un histórico. Los locales, aspirantes a regresar a la división de plata del fútbol español, plantearon un duelo físico y intenso que puso en aprietos a una defensa valencianista que necesitó de la inspiración de su guardameta para mantenerse a flote. La diferencia de categoría no se notó en el marcador hasta bien entrada la prórroga, cuando la calidad individual de los visitantes terminó imponiéndose.

El estado de forma del Valencia CF en las últimas jornadas había generado un clima de optimismo en la parroquia blanquinegra. Tres encuentros consecutivos sin conocer la derrota en el campeonato doméstico habían devuelto la confianza a un vestuario que necesitaba buenas sensaciones. El empate a uno contra el Betis en Mestalla, la victoria por la mínima en el derbi frente al Levante UD y el nuevo reparto de puntos en Vallecas habían consolidado una mejoría tangible en el juego colectivo. Sin embargo, la Copa exige otro tipo de enfoque, y Corberán sabía que rotar era obligatorio.

La oportunidad perfecta para la unidad B se materializó en Murcia. Jugadores como Tárrega, que se quedó en la capital del Turia, Gayá, Copete, Pepelu, Guerra o Diego López, habituales en los onces titulares, vieron desde el banquillo cómo sus compañeros asumían la responsabilidad. La profundidad de plantilla se convirtió en el principal activo para afrontar un duelo que, en teoría, debía ser más accesible de lo que finalmente resultó. La juventud y las ganas de los menos habituales chocaron con la experiencia y la veteranía de un rival que no regalaba nada.

Una de las noticias más celebradas en la previa fue el regreso de Largie Ramazani a la convocatoria. El extremo belga, que había arrancado la temporada con buenas expectativas, llevaba más de dos meses de baja tras sufrir una lesión muscular en el cuádriceps. Sus 85 minutos repartidos en cinco encuentros oficiales, con una asistencia en su debut ante el Getafe en la jornada 3, quedaban lejos cuando el técnico le incluyó en la lista de 23. Su última participación databa del 4 de octubre en Montilivi contra el Girona, por lo que su presencia en el banquillo suponía un revulsivo anímico para el grupo.

El desarrollo del encuentro fue un vaivén de emociones que mantuvo en vilo a los aficionados hasta el último segundo. El Cartagena, lejos de amedrentarse, salió a por todas y consiguió adelantarse en el marcador, obligando al Valencia a remar contracorriente. La reacción visitante no se hizo esperar, y los de Corberán lograron la igualada antes del descanso, estableciendo un 1-1 que se mantendría durante gran parte del segundo tiempo y la prórroga.

La tensión llegó a su punto álgido cuando el colegiado señaló un penalti a favor del conjunto murciano. La intervención de Stole Dimitrievski se convirtió en el momento decisivo del duelo. El portero macedonio, que había demostrado su valía en múltiples ocasiones, volvió a erigirse como héroe al detener el lanzamiento desde los once metros. Su parada no solo mantenía el empate, sino que infundía moral a unos compañeros que veían cómo el partido se les escapaba de las manos.

El desenlace, cuando parecía que los penaltis eran inevitables, llegó de la bota de Jesús Vázquez. Un saque de esquina mal despejado por la defensa local dejó la pelota muerta en el área pequeña, y el joven futbolista blanquinegro no perdonó. Su remate cruzado se coló en la portería cartagenera, desatando la euforia en el banquillo visitante y entre la parroquia valencianista que había hecho el desplazamiento hasta tierras murcianas.

El 2-1 final certificaba el pase a los dieciseisavos de final, una ronda donde el Valencia podría cruzarse con rivales de mayor entidad. La victoria, aunque sufrida, permite al equipo sumar su cuarto partido consecutivo sin perder y consolidar la buena dinámica que se había iniciado en las últimas jornadas del campeonato liguero. El balance de cinco puntos de nueve posibles en LaLiga se ve reforzado por este éxito copero, que demuestra que la plantilla tiene recursos más allá de los titulares indiscutibles.

La gestión de Corberán ha sido clave en este tramo de la temporada. Saber dosificar esfuerzos, dar minutos a los menos habituales y mantener la competitividad en todas las competiciones es el signo de identidad de un equipo en construcción. La confianza depositada en la cantera y en los suplentes ha dado sus frutos, y el vestuario ha respondido con una entrega total. La unidad del grupo se ha visto reforzada tras superar una prueba tan exigente como esta.

El foco ahora se desplaza al compromiso del domingo contra el Sevilla FC. Los andaluces, con su tradicional fortaleza en Mestalla, representan un obstáculo de primer nivel para un Valencia que quiere seguir escalando posiciones en la tabla. La recuperación de futbolistas como Ramazani y la buena forma de los que han tenido minutos en Copa serán argumentos de peso para el técnico a la hora de configurar su once titular. La rotación forzada por el calendario podría convertirse en una baza a favor si el equipo logra mantener el ritmo y la intensidad.

La Copa del Rey ha dejado una lección clara: en el fútbol moderno, la profundidad de plantilla es tan importante como la calidad de los titulares. El Valencia ha demostrado que puede competir en múltiples frentes sin bajar el nivel, y que la ilusión por el torneo del KO sigue viva en una institución que ha vivido algunos de sus momentos más gloriosos bajo este formato. La clasificación, con sufrimiento pero con merecimiento, abre las puertas a una nueva ilusión en una temporada que pinta interesante bajo el mando de Carlos Corberán.

El estadio Cartagonova quedará en el recuerdo como el escenario de una noche de tensión, emoción y finalmente alegría para la parroquia valencianista. Los jugadores que saltaron al césped dejaron el alma, y los que permanecieron en el banquillo apoyaron sin descanso. Esa unidad, esa entrega colectiva, es la base sobre la que se construyen los proyectos ganadores. El Valencia da un paso más en su consolidación, y lo hace sobre la bocina, como los grandes equipos que saben sufrir cuando las circunstancias lo exigen.

Referencias