Zaccagni elimina al Milan de la Copa Italia

Un gol del italiano en el minuto 80 da la victoria a los de Sarri y la clasificación para los cuartos de final ante el Bologna

La Lazio se ha cobrado su revancha. Apenas cinco días después de ceder en el Estadio San Siro en el compromiso de Serie A, los hombres de Maurizio Sarri dieron la vuelta a la tortilla en el Olímpico, esta vez en la Copa Italia. Un solitario tanto de Mattia Zaccagni en el minuto 80 selló el pase a los cuartos de final del torneo del k.o. italiano, dejando a los rossoneri fuera de la competición y cumpliendo el deseo de venganza que anidaba en el seno del equipo romano desde el pitido final del pasado sábado.

El contexto del duelo no podía ser más claro ni más cargado de tensión emotiva. El pasado sábado, el Milan había logrado imponerse en liga por la mínima, un resultado que había dejado un sabor agridulce entre los laziales y que había generado una notable frustración en el seno del plantel. La oportunidad de la Copa Italia se presentaba como la ocasión perfecta para redimirse, y los biancocelesti no desaprovecharon la ocasión. Desde el pitido inicial, el conjunto romano mostró una intensidad y una concentración superiores, con una disposición táctica decididamente más agresiva que la exhibida en el duelo liguero, donde el Milan había controlado los tiempos con mayor autoridad.

Sarri apostó por un once que mantenía la esencia de su estilo posicional, pero con matices que revelaban la trascendencia del choque. La presión adelantada, la búsqueda constante de la verticalidad y la ocupación inteligente de espacios fueron las señas de identidad de un primer acto donde la Lazio dominó el tempo y generó las mejores ocasiones. El Milan, por su parte, pareció conformarse con un rol más reactivo, esperando atrás y tratando de lastrar con velocidad en las transiciones, fiel a la filosofía pragmática de Allegri que tanto éxito le ha dado a lo largo de su carrera.

La primera ocasión clamorosa llegó en el minuto 24, cuando una pérdida de balón milanista en zona de creación desencadenó un contraataque letal que puso a prueba la concentración defensiva de los visitantes. Zaccagni, con un desmarque inteligente y una carrera en diagonal perfectamente calculada, se plantó solo ante la defensa rossonera. Su pase medido y preciso a Basic dejó al centrocampista con todo a favor para batir a Maignan, pero su disparo cruzado se estrelló contra el palo, desviándose por milímetros hacia fuera y dejando a los suyos con las manos en la cabeza. Fue un aviso serio que los visitantes no supieron leer correctamente ni aprovechar para reordenarse.

Poco después, Castellanos probó fortuna con un cabezazo que no encontró portería tras un centro desde la derecha ejecutado con precisión. El ritmo del encuentro, sin embargo, no era vertiginoso ni endiablado. La Lazio controlaba con autoridad y creaba peligro por las bandas, pero le faltaba el golpe de efecto final, el último pase o el remate certero que abriera el marcador. El Milan, fiel a su identidad, se mostraba compacto y difícil de desmontar, cerrando espacios con disciplina y esperando su momento para salir al contraataque con Leao y sus hombres de velocidad.

Los guardametas eran simples espectadores durante largos períodos, lo que habla del dominio territorial de la Lazio pero también de la falta de efectividad en los metros finales. Maignan, el francés del Milan, apenas había intervenido hasta que, en el cierre de la primera mitad, Isaksen ejecutó un córner directo con intención de gol, una jugada ensayada que sorprendió a la defensa visitante. Su volea de zurda, potente y colocada, obligó al cancerbero galo a estirarse en todo su esplendor para evitar el tanto con una mano prodigiosa. Fue la última acción destacada antes del descanso y demostró que la Lazio estaba cerca de su objetivo, pero necesitaba más precisión.

La reanudación trajo consigo un Milan más atrevido y ofensivo, consciente de que necesitaba llevar el peso del partido si quería evitar sorpresas. Allegri movió piezas en el vestuario y su equipo salió con otra actitud, más dispuesto a presionar arriba y a tener mayor posesión. En el minuto 60, un centro desde la izquierda de Estupiñán (así lo menciona el texto original, aunque probablemente se refiera a Theo Hernández) encontró a Saelemaekers en la frontal del área. El belga, con tiempo para pensar y ajustar su disparo, sacó un zurdazo con efecto que obligó a Mandas a lucirse bajo palos con una estirada de calidad y reflejos excepcionales.

El partido se equilibraba cada vez más y el dominio territorial se repartía. La Lazio seguía creando peligro por las bandas, pero el Milan empezaba a encontrar huecos en la defensa local. En el 71, una jugada que prometía mucho acabó en nada y representó la mejor ocasión del conjunto visitante. Jashari, con un pase en profundidad magistral, puso a Estupiñán en carrera por la banda izquierda. El extremo cedió para Leão, que se plantó solo ante Mandas con toda la portería a su favor. El portugués, sin embargo, falló estrepitosamente, enviando el balón a las nubes cuando el empate parecía inevitable y casi cantado. Fue la ocasión más clara del Milan en todo el encuentro y un punto de inflexión emocional.

Fue el aviso definitivo para la Lazio. Sarri introdujo cambios para refrescar el equipo y buscar la victoria, consciente de que el partido se le podía escapar si no cerraba el marcador pronto. Y llegó, finalmente, en el minuto 80, tras una insistencia constante y un juego de ataque bien trabajado. Un córner botado desde la derecha por Tavares encontró a Zaccagni en el segundo palo, completamente solo. El italiano, con un desmarque perfecto y un timing excepcional, se elevó por encima de la defensa rossonera y conectó un cabezazo impecable, raso y colocado al palo largo. Maignan, a pesar de su estirada, no pudo evitar que el balón entrara por la escuadra derecha, firmando el 1-0 definitivo.

El Olímpico estalló en euforia y los cánticos resonaron por todo el estadio. El gol no solo significaba la ventaja en el marcador, sino la venganza deportiva tan buscada después de la derrota del sábado. El Milan intentó reaccionar con urgencia, pero el tiempo jugaba en contra de los visitantes. Incluso Modric, en los últimos compases, intentó generar peligro con centros desde la derecha, pero la defensa de la Lazio se mostró sólida y bien ordenada, sin conceder ocasiones claras.

Los minutos finales fueron un suplicio para los locales y una agonía para los visitantes, con el Milan volcado al ataque y la Lazio esperando su oportunidad al contraataque. Noslin, en una contra rápida, tuvo la oportunidad de sentenciar el partido, pero Maignan volvió a aparecer para evitar el segundo con una intervención de mérito y reflejos. Al final, el pitido final confirmó el 1-0 y la clasificación de la Lazio a la siguiente ronda del torneo, provocando la celebración de los jugadores y el cuerpo técnico.

El premio es considerable para los de Sarri. En los cuartos de final, se medirán al Bologna de Vincenzo Italiano, actual campeón de la competición y uno de los equipos más en forma del calcio italiano. Un duelo de alto voltaje que promete emociones fuertes y que se presenta como un auténtico test para las aspiraciones de la Lazio en esta Copa Italia, donde los favoritos están cayendo y las sorpresas se suceden con asiduidad.

Para el Milan, la eliminación supone un varapalo importante en su objetivo de levantar un título esta temporada. Allegri tendrá que levantar la moral de su plantilla de cara a la continuación de la Serie A, donde la lucha por los puestos de Champions está más apretada que nunca. La derrota en el Olímpico deja un regusto amargo y la sensación de una oportunidad perdida en una competición que le hubiera permitido romper la sequía de títulos y dar un golpe de autoridad.

El argentino Santiago Castro, por su parte, no tuvo participación destacada en el encuentro, aunque su presencia en la convocatoria apunta a su progresiva integración en el equipo romano y a la confianza que Sarri está depositando en el joven delantero para los compromisos venideros, tanto en Copa como en liga, donde la rotación será clave para mantener el nivel físico del plantel.

Referencias