Root brilla con siglo histórico en Ashes pese al dominio de Starc

El capitán inglés anota 135* en su prueba 160, superando el ataque australiano y liderando a Inglaterra hasta 325-9 en el primer día del segundo test

El segundo test de la serie Ashes 2025 dejó en el Adelaide Oval una jornada de contrastes donde la experiencia de Joe Root se impuso al poderío inicial de Mitchell Starc. El bateador inglés, en su prueba número 160, culminó el día con 135 carreras sin ser eliminado, un logro que no solo consolidó la posición de su equipo, sino que también marcó su primer siglo en territorio australiano en esta histórica rivalidad.

La mañana perteneció a los anfitriones. Starc, con su característico brazo izquierdo, desató el caos en el orden superior del batting inglés. En apenas tres overs, las esperanzas de un arranque sólido se desvanecieron cuando Ben Duckett y Ollie Pope regresaron al pabellón sin mayor resistencia. El marcador reflejaba un preocupante 5-2 cuando Root pisó el césped, consciente de que la responsabilidad recaía sobre sus hombros tras la humillante derrota por ocho wickets en Perth.

La reconstrucción comenzó de inmediato. Root encontró en Zac Crawley un aliado de peso. Juntos tejieron una asociación de 117 carreras que devolvió la calma al vestuario inglés. Crawley, con un agresivo 76, demostró por qué es considerado una de las promesas más sólidas del batting europeo. Su dominio del drive por el off-side y la capacidad para rotar el strike le permitieron consolidar una posición que parecía frágil minutos antes.

El almuerzo llegó con Inglaterra en 122-3, una posición recuperada pero aún incierta. La sesión posterior vio la caída de Harry Brook, víctima de un delivery de Starc que lo sorprendió resbalando del stump. Brook había aportado 31 valiosas carreras en 33 bolas, incluyendo una asociación de 54 con Root que mantenía vivas las esperanzas de un total competitivo. Este wicket no solo representó un golpe para Inglaterra, sino que también significó un hito personal para Starc: su wicket 415 en tests, superando al legendario Wasim Akram (414 wickets en 104 tests) como el lanzador rápido zurdo más efectivo en la historia del cricket de largo formato.

La simetría de la jornada resultó llamativa. Tanto la sesión de la tarde como la nocturna registraron idénticos parciales: 98 carreras y dos wickets para cada período. Esto habla de la batalla equilibrada que se libró en el centro del campo, donde cada carrera exigía máxima concentración.

Con el marcador en 196-4 al iniciar la sesión bajo luces, Root y el capitán Ben Stokes parecían encaminar a Inglaterra hacia una posición dominante. Sin embargo, un brillante trabajo de Josh Inglis detrás de los stumps cambió el panorama. Stokes, tras empujar una bola hacia las covers, intentó un arriesgado single que Root rechazó con vehemencia. La ejecución perfecta de Inglis encontró al capitán inglés fuera de su crease por apenas centímetros, consumando su salida por 19 carreras cuando el equipo sumaba 210.

El colapso parecía inevitable. Tres deliveries después, Scott Boland castigaba a Jamie Smith, eliminándolo entre el bat y la almohadilla. El 211-6 reflejaba una situación crítica cuando Will Jacks se unió a Root. Ambos añadieron 40 carreras valiosas antes de que Jacks cayera víctima de su propia ambición, ofreciendo un caché innecesariamente expansivo a Starc que fue aceptado sin problemas en la cordura.

Lo que siguió fue un torrente de wickets. Starc, en estado de gracia, despidió rápidamente a Gus Atkinson y Brydon Carse. De repente, Inglaterra se hundía hasta el 264-9 con la sombra de un total humillante a la vista.

Fue entonces cuando el número 11, Jofra Archer, escribió su propia historia. Aunque reconocido principalmente por su velocidad con la bola, Archer demostró temple con el bat. Su resistencia de 32 carreras sin ser eliminado, marca personal en formato test, junto a Root en una asociación de 61 carreras para el último wicket, transformó completamente el panorama. Cada carrera fue celebrada como un pequeño triunfo, cada bloqueo como una obra maestra defensiva.

Root, mientras tanto, navegaba hacia su hito personal. Al llegar a la cena con 88 carreras, sabía que la oportunidad era única. Su mejor marca previa en 15 tests Ashes disputados en Australia era 89. La ansiedad se palpaba cuando, tras un drive majestuoso que lo llevó a 88, el públicico australiano reconoció la gesta. Un boundary adicional lo situó en 96, y el momento culminante llegó con un single que elevó sus carreras a triple dígito.

El siglo no fue solo un logro estadístico. Representó resiliencia, liderazgo y maestría técnica ante uno de los ataques más temibles del cricket mundial. Root demostró por qué es considerado uno de los mejores bateadores de su generación, adaptando su juego a las condiciones australianas que tanto han castigado a bateadores ingleses históricamente.

El día concluyó con Inglaterra en 325-9, un total que, considerando el 5-2 inicial, se siente como una victoria moral. Root permanecía en el centro, con 135 carreras inmaculadas, mientras Archer recibía los aplausos de un vestuario que reconocía su contribución vital.

Las implicaciones para el resto del test son significativas. Australia, con un bowling agotado tras 90 overs, enfrenta la perspectiva de batir en condiciones que podrían favorecer a los lanzadores ingleses en los próximos días. El momentum, que parecía asegurado para los anfitriones, ahora comparte tintes de incertidumbre.

Para Root, esta actuación consolida su legado en la rivalidad más antigua del cricket. En su prueba 160, con un siglo que rompe maleficios, ha demostrado que la clase trasciende condiciones y presión. El segundo test de Ashes ha comenzado con un capítulo memorable, y el cricket de largo formato vuelve a regalarnos una narrativa épica donde la resistencia individual puede cambiar el destino colectivo.

Referencias