El Levante UD consiguió este martes una trabajada victoria ante el Cieza en la primera ronda de la Copa del Rey, lo que le permite acceder a los dieciseisavos de final del torneo del KO. El conjunto granota necesitó de un gol del centrocampista Koyalipou en la segunda mitad para doblegar a un rival que, pese a militar en categorías inferiores, plantó cara durante gran parte del encuentro y generó ocasiones de verdadero peligro. El choque, disputado en el estadio La Arboleja, sirvió además para el debut oficial de Álvaro del Moral al frente del banquillo levantinista, quien pudo celebrar un triunfo que, aunque costoso, cumple el objetivo de la clasificación.
El encuentro arrancó con un Levante que presentó numerosas rotaciones respecto al once que había competido en LaLiga Hypermotion ante el Athletic Club. Esta decisión, habitual en estas citas coperas, dio la oportunidad a futbolistas con menor protagonismo para demostrar su valía. Sin embargo, el conjunto valenciano no encontró la fluidez necesaria en los primeros compases del juego, mientras que el Cieza, motivado y sin nada que perder, salió con una actitud valiente y una organización táctica impecable que complicó enormemente el desarrollo del partido para los visitantes.
Durante la primera mitad, el bloque defensivo murciano se mostró extremadamente sólido y bien estructurado. Los hombres de Del Moral se encontraron con un muro difícil de derribar, incapaces de generar ocasiones claras de gol. El Cieza, lejos de conformarse con defender, también mostró su capacidad para salir al contragolpe con criterio. Una de las acciones más destacadas de este periodo llegó mediante un disparo desde la frontal del área de Camacho, que se marchó ligeramente desviado por encima del larguero. Esta jugava evidenció que el conjunto local no solo pretendía aguantar el resultado, sino que buscaba activamente sorprender a su rival de categoría superior.
El Levante, por su parte, intentó hacerse con el control del balón y el ritmo del encuentro, pero la presión y el orden del Cieza neutralizaron sus intentonas. Un disparo de Pujante desde la frontal fue la ocasión más destacada para los granotas antes del descanso, pero el esférico se estrelló en el exterior de la red. La sensación generalizada al término de los primeros cuarenta y cinco minutos era que el conjunto valenciano necesitaba una revisión urgente de su estrategia si quería evitar la sorpresa negativa.
La segunda mitad comenzó con un guion similar, pero pronto se produjo el momento decisivo. Una gran jugada colectiva, iniciada por Brugué, desequilibró la defensa del Cieza. El futbolista granota realizó un desmarque inteligente y asistió a Koyalipou, quien solo tuvo que empujar el balón al fondo de las mallas para adelantar a su equipo. Este gol, lejos de sentenciar el encuentro, despertó aún más al conjunto murciano, que se volcó en busca del empate y dejó espacios propicios para el contragolpe levantinista.
Los minutos siguientes fueron de máxima tensión. El Cieza, lejos de darse por vencido, intensificó su presencia en campo rival y creó varias situaciones de peligro que mantuvieron en vilo a la afición granota. Un centro desde la banda izquierda puso en apuros a la defensa visitante, y el balón quedó suelto en el área pequeña. Cuñat, el guardameta del Levante, no pudo blocar correctamente el esférico, y estuvo a punto de ser robado por Domi, pero finalmente consiguió atraparlo in extremis. Esta acción evidenció la fragilidad defensiva del conjunto valenciano en momentos puntuales.
El técnico Álvaro del Moral movió el banquillo para refrescar el equipo y mantener la ventaja. Las sustituciones en el Levante fueron continuas: Brugué y Morales dejaron su lugar a Nacho Pérez y Romero, mientras que Vencedor y el propio Koyalipou, autor del tanto, fueron reemplazados por Olasagati y Etta Eyong. Por su parte, el Cieza también realizó cambios ofensivos, introduciendo a Taulemesse y Esteban en un intento desesperado por encontrar la igualada.
La entrada de Losada en el Levante, que más tarde sería sustituido por Rosón, y la salida de Hidalgo en el Cieza para dar paso a Taulemesse reflejaron la intensidad del duelo. El árbitro decidió añadir cuatro minutos de descuento, un tiempo que se hizo eterno para los intereses levantinistas. El Cieza protestó una dura entrada sobre Sergio Camacho que no fue sancionada con tarjeta, mientras que Vencedor vio la amarilla por parte del Levante.
Finalmente, el pitido final confirmó el 0-1 en el marcador y la clasificación del Levante para la siguiente ronda. El conjunto granota, pese a las dificultades, cumplió su objetivo y evitó la sorpresa ante un rival que realizó un partido digno y que se fue con la cabeza bien alta. La victoria, aunque sufrida, permite al equipo valenciano seguir vivo en una competición que le ofrece la oportunidad de medirse a conjuntos de mayor entidad.
El debut de Álvaro del Moral no pudo tener un final más positivo. El nuevo entrenador del Levante vio cómo su equipo superaba una prueba complicada en un escenario inhóspito, donde el rival no regaló nada. La gestión del partido, las rotaciones y los cambios demostraron la intención del técnico de dar minutos a toda la plantilla y de competir con seriedad en todas las competiciones. El gol de Koyalipou, por su parte, le convierte en el héroe de la noche y en un nombre a recordar para los aficionados granotas.
El Cieza, por su parte, puede sentirse orgulloso de su actuación. El club murciano demostró que el fútbol de categorías inferiores tiene calidad y que, con organización y entrega, es posible competir de tú a tú con equipos profesionales. Su actitud, su orden táctico y sus ocasiones de gol fueron la mejor carta de presentación en una noche que, pese a la derrota, quedará en la memoria de sus seguidores como un ejemplo de superación.
Con este resultado, el Levante UD se une al grupo de equipos clasificados para los dieciseisavos de la Copa del Rey, donde espera un rival de mayor entidad. La competición copera sigue su curso y el conjunto valenciano ya piensa en el siguiente obstáculo, con la moral reforzada tras superar una eliminatoria que, en teoría, debía ser más sencilla de lo que finalmente resultó. La Copa del Rey, una vez más, demostró que no hay partidos fáciles y que cualquier rival, por humilde que sea su categoría, puede generar problemas si no se le toma con la seriedad debida.