La participación de Aldo Comas en la última edición de 'Hasta el fin del mundo' ha vuelto a poner su figura en el foco mediático. El aventurero y creador del formato, que comparte pantalla con José Lamuño, ha despertado un renovado interés por su trayectoria personal, especialmente por aquellos momentos que ha vivido lejos de las cámaras. Uno de los episodios más destacados de su biografía es, sin duda, su enlace con la actriz Macarena Gómez, con quien comparte vida desde hace más de diez años.
La pareja selló su compromiso el 29 de junio de 2013 en una celebración que combinó a la perfección el carácter íntimo con el toque espectacular que define a Comas. La ceremonia religiosa tuvo lugar en un municipio muy especial para la familia del novio: Sant Miquel de Fluvià, un pequeño pueblo de la provincia de Girona que cuenta con apenas 800 residentes y un patrimonio histórico que se remonta al siglo XI.
Un rincón con alma medieval en el Alt Empordà
Situado en la comarca del Alt Empordà, Sant Miquel de Fluvià ocupa una extensión de 3,62 kilómetros cuadrados atravesados por las aguas del río que le da nombre. A apenas dos kilómetros del núcleo urbano, el Fluvià serpentea por una llanura aluvial rodeada de suaves colinas y paisajes moldeados durante generaciones por la actividad agrícola. Geográficamente, el municipio linda con Torroella de Fluvià, Ventalló, Sant Mori y Palau de Santa Eulàlia, situándose a tan solo 28 metros sobre el nivel del mar.
Lo que convierte a este lugar en un destino singular es su rica herencia histórica. El origen de la localidad está íntimamente ligado al antiguo monasterio benedictino de Sant Miquel, fundado en el siglo XI y declarado Monumento Histórico Artístico en 1931. Según recoge el Ayuntamiento en su portal oficial, el cenobio se estableció en terrenos vinculados al poderoso monasterio de Cuixà, y ya existía un pequeño asentamiento alrededor de una modesta "esglesiola" en el año 1011.
La iglesia parroquial actual, reformada en el siglo XIV, conserva elementos románicos originales y un campanario posterior que se ha convertido en uno de los hitos más reconocibles del paisaje local. Este templo fue precisamente el escenario elegido por Comas y Gómez para intercambiar sus votos matrimoniales, en una ceremonia que reunió a familiares y amigos de la pareja en un entorno cargado de espiritualidad y tradición.
Cuando el amor se celebra con aventura
La boda de Aldo Comas y Macarena Gómez no pasó desapercibida. El creador, conocido por su espíritu aventurero, quiso que su enlace reflejara su personalidad. Así, tras la ceremonia religiosa en Sant Miquel de Fluvià, la celebración continuó en Sant Pere Pescador, a pocos kilómetros de distancia, donde tuvo lugar un convite al aire libre en plena Costa Brava.
El momento más espectacular llegó con la llegada de los novios en paracaídas. Ambos aterrizaron de forma coordinada ante la mirada atónita de sus invitados, entre los que se encontraban figuras destacadas del mundo del espectáculo como Álex de la Iglesia, Eduardo Casanova, Antonia San Juan o Antonio Pagudo. Esta entrada tan particular se convirtió en uno de los anécdotas más comentadas de la temporada y reflejó a la perfección la esencia de una pareja que ha construido su relación sobre la base de la creatividad y la pasión compartida.
Un pueblo que se abre al mundo
Aunque la población de Sant Miquel de Fluvià no supera los 800 habitantes, su trazado urbano conserva la estructura compacta característica de los municipios medievales. Calles estrechas que convergen en la plaza principal, viviendas tradicionales con siglos de antigüedad, huertos familiares y pequeñas explotaciones agrícolas conforman el día a día de esta comunidad que ha sabido mantener su identidad a lo largo del tiempo.
La elección de este enclave para una boda de tal magnitud no fue casual. La familia de Aldo Comas mantiene una relación estrecha con el municipio, lo que convirtió la celebración en un homenaje a sus raíces. Para los vecinos, el evento supuso una oportunidad de ver cómo su pequeño pueblo se convertía, por un día, en el centro de atención de medios y celebrities.
El legado de una celebración única
Años después de aquel 29 de junio de 2013, la boda de Aldo Comas y Macarena Gómez sigue siendo recordada tanto por su originalidad como por el escenario escogido. Sant Miquel de Fluvià, lejos de ser un simple decorado, aportó un valor añadido a la ceremonia: la solidez de su historia, la belleza de su paisaje y la calidez de una comunidad pequeña que supo acoger a la pareja con los brazos abiertos.
La repercusión mediática de la participación de Comas en 'Hasta el fin del mundo' ha vuelto a poner en el mapa este rincón del Alt Empordà, demostrando que los grandes momentos personales pueden tener como telón de fondo los lugares más humildes y auténticos. La historia de este enlace sirve como ejemplo de cómo la tradición y la modernidad pueden coexistir, y cómo un pueblo de apenas 800 almas puede ser el escenario perfecto para una de las bodas más comentadas del panorama nacional.