Nápoles sufre pero avanza en Coppa Italia ante Cagliari en dramática tanda de penaltis

El conjunto de Antonio Conte se impuso 9-8 desde los once metros tras un empate a uno en el tiempo reglamentario

El Nápoles de Antonio Conte ha conseguido este martes clasificarse para los cuartos de final de la Coppa Italia tras una agónica victoria por penaltis ante el Cagliari (1(9)-(8)1) en un encuentro que estuvo lejos de ser un paseo para los locales. La escuadra partenopea, que no ha conquistado este trofeo desde la era Maradona, tuvo que sudar de lo lindo para deshacerse de un rival que planteó batalla hasta el último suspiro. La cita en la siguiente ronda será contra el ganador del duelo entre Fiorentina y Como, programado para el mes de enero. La competición del 'K.O.' italiano sigue siendo un reto pendiente para el técnico lombardo, quien la pasada campaña cayó eliminado en la primera eliminatoria que disputó contra la Lazio. En esta ocasión, la historia no fue tan cruda, pero estuvo a punto de repetirse. Conte, conocido por priorizar la Serie A y la Champions League, alineó un once plagado de suplentes y jugadores jóvenes, dejando claro desde el inicio que su foco principal está puesto en el duelo de este fin de semana contra la Juventus, donde se juega mantenerse en lo más alto de la clasificación. La única excepción en su rotación fueron Milinkovic-Savic y Olivera, los únicos que repitieron titularidad respecto al equipo que venció en el Olímpico de Roma. Esta decisión evidenció la jerarquía de objetivos del entrenador, quien considera la Coppa Italia como una competición secundaria donde dar minutos a la plantilla. Entre los nombres menos habituales destacaba la presencia de Lorenzo Lucca, delantero que ha tenido escaso protagonismo esta temporada y que necesitaba un gol para recuperar confianza. El atacante italiano no desaprovechó la oportunidad y, antes de cumplirse la media hora de juego, se estrenó en el marcador. El tanto llegó tras una jugada elaborada por el canterano Antonio Vergara, quien desde la frontal del área sirvió un centro medido que Lucca remató de cabeza en el segundo palo, superando a la defensa sarda. Este gol rompía con su sequía goleadora, ya que su última diana con la elástica napolitana databa de finales de septiembre. El Nápoles dominó con autoridad durante la primera mitad, controlando el balón y generando ocasiones con relativa facilidad. El Cagliari, por su parte, apenas inquietó la portería de Milinkovic-Savic, quien tan solo tuvo que atender un disparo lejano de Di Pardo que se marchó desviado. La sensación al descanso era que el partido estaba sentenciado, pero el fútbol tiene estas volteretas. La segunda parte pintaba un cuadro completamente distinto. El conjunto visitante salió del vestuario con otra actitud, mientras que los locales parecieron relajarse en exceso, confiados en su ventaja. Este cambio de dinámica se materializó en el minuto 67, cuando un error fortuito en la medular propició que Sebastiano Esposito, recién incorporado al campo, se plantara solo ante el portero y definiera con frialdad para establecer el empate a uno. La igualdad obligó a Conte a mover ficha. Consciente de que el partido se le podía escapar, el entrenador decidió meter toda la carne en el asador e introdujo a sus pesos pesados: Neres, Noa Lang y Hojlund. Los cambios revitalizaron al Nápoles, que volcó el juego en el área rival durante los últimos compases. Sin embargo, se encontraron con un Elia Caprile imperial bajo palos. El guardameta del Cagliari protagonizó dos intervenciones de mérito que evitaron la derrota y forzaron la prórroga. La tanda de penaltis fue un auténtico calvario para ambos equipos. La tensión se palpaba en el ambiente del estadio Diego Armando Maradona. El cuarto lanzamiento de Felici para el Cagliari se estrelló contra el larguero, lo que parecía sentenciar la eliminatoria a favor del Nápoles. Pero Caprile volvió a erigirse como héroe al detener el quinto penalti a Neres, devolviendo la esperanza a su equipo. La ronda se alargó hasta el noveno disparo, donde Milinkovic-Savic, que también se atrevió a tirar y anotó, detuvo el lanzamiento de Luvumbo. La decisión final recayó en Buongiorno, cuyo disparo rozó el palo pero acabó entrando, dando el pase a su equipo. El Nápoles, pese a las dudas, está en cuartos. La victoria, aunque sufrida, permite a Conte seguir vivo en una competición que no es prioritaria pero que puede suponer un título más para un club hambriento de éxitos. El técnico tendrá que valorar si continúa con la política de rotaciones o apuesta por un once más competitivo en los próximos compromisos coperos. Mientras tanto, la afición celebra el pase, consciente de que el camino hacia la gloria pasa por superar estos obstáculos. El próximo rival, ya sea Fiorentina o Como, presentará un reto diferente, pero el objetivo seguirá siendo el mismo: levantar la octava Coppa Italia de la historia del club. La plantilla, por su parte, recupera la confianza tras una noche de nervios, sabiendo que la mentalidad ganadora también se forja en estas batallas. El calendario no da tregua, y la Juventus aguarda en el horizonte con la intención de desbancar a los napolitanos del liderato. Conte deberá dosificar esfuerzos y mantener el equilibrio entre competiciones. La profundidad de su banquillo ha quedado demostrada, pero también las carencias cuando el ritmo decae. El Nápoles vive una temporada de transición bajo el mando del ex seleccionador italiano, y cada partido es una pieza del puzzle que debe encajar perfectamente para alcanzar la perfección. La Coppa Italia, lejos de ser un mero trámite, se presenta como un banco de pruebas ideal para los suplentes y una oportunidad de oro para los canteranos. Vergara, autor de la asistencia del gol, demostró que la cantera napolitana tiene madera de primera categoría. La experiencia adquirida en estas noches de tensión es invaluable para su desarrollo. El club, en definitiva, avanza con paso firme pero cauteloso, consciente de que la verdadera grandeza se construye día a día, partido a partido. La afición, fiel y apasionada, sueña con volver a celebrar un título que se les resiste desde hace demasiado tiempo. La ruta está trazada, y el Nápoles no piensa desviarse.

Referencias