Aída Nízar rechaza La casa de los gemelos 2 tras ver las imágenes

La exconcursante de realities rechazó 35.000 euros por dignidad tras escandalizarse con el contenido del programa: 'No hay dinero que compre mi dignidad'

La expectación por la segunda entrega de La casa de los gemelos no para de crecer. El reality digital de los creadores de Zona Gemelos vuelve a generar polémica con su casting, y uno de los nombres que más resonaba era el de Aída Nízar. Sin embargo, la polifacética televisiva ha decidido dar un paso atrás en el último momento, y lo ha hecho con contundencia.

En una conversación exclusiva, Aída Nízar desvela los motivos que la llevaron a declinar la oferta, pese a haber alcanzado un acuerdo económico que superaba los 30.000 euros. La decisión, meditada pero firme, llega tras visionar el material de la primera temporada, algo que confiesa no haber hecho previamente durante las negociaciones.

El contacto inicial surgió de forma orgánica a través de sus redes sociales. "Un vídeo mío se viralizó y los comentarios se llenaron de menciones sobre ese programa de los gemelos", relata. La presión del algoritmo y la insistencia de los seguidores despertaron su curiosidad, pero no suficiente como para indagar en el contenido del formato. "Sabía de su existencia, pero no había visto ni un minuto completo", admite.

La negociación del caché transcurrió sin contratiempos. Las cifras, rondando los 35.000 euros, satisfacían sus expectativas profesionales. El acuerdo parecía cerrado. Sin embargo, la noche previa a firmar el contrato, Aída decidió documentarse finalmente sobre el proyecto. Lo que vino después fue una revelación que cambió todo.

"Me quedé en shock. Jamás había presenciado algo semejante en la industria televisiva", expresa con vehemencia. Las imágenes de confrontaciones físicas, ambientes degradantes y dinámicas que ella califica de "circo romano moderno" le provocaron un profundo rechazo ético. "Es una bazofia que ofende mi inteligencia y mi trayectoria", sentencia.

La exparticipante de Gran Hermano 5, Supervivientes 2011 y GH VIP 5 distinge claramente entre los realities tradicionales y este formato. Mientras los primeros pueden generar tensión dramática, el segundo cruza líneas que ella considera inaceptables. "Esto no es entretenimiento, es exponer la degradación humana como espectáculo", argumenta.

Su postura se fundamenta en principios personales sólidos. "No bebo, no fumo, no consumo sustancias. Mi vida no gira en torno a adicciones que transformen mi personalidad", afirma con orgullo. Esta declaración de intenciones va más allá de la mera imagen pública; es una cuestión de coherencia vital. "Quiero que mis sobrinos sientan orgullo cuando vean lo que hago, no vergüenza", enfatiza.

La indignación se dirige tanto hacia el formato como hacia sí misma por haberlo considerado siquiera. "Estoy cabreada conmigo misma por haber valorado la opción", reconoce con honestidad. Este mea culpa refleja su capacidad de autocrítica y su compromiso con unos valores que, asegura, no están en venta.

La analogía que utiliza para describir el programa es contundente: "Es como coger excrementos del váter y untártelos en la cara. Así de asqueroso me parece". Una metáfora cruda que refleja su nivel de repulsión y que deja pocas dudas sobre su posicionamiento.

Aída también expresa preocupación por la percepción que los organizadores tienen de ella. "Me inquieta que me asocien con un espectáculo de vicio y perversión", declara. Su trayectoria, argumenta, ha estado marcada por defender causas y alzar la voz contra injusticias, no por protagonizar escándalos gratuitos.

La decisión final, aunque complica su relación profesional con los productores, la asume sin ambages. "Pueden quejarse de que les doy plantón tras cerrar el caché, pero mi integridad no tiene precio", justifica. Reconoce que la ingenuidad por no investigar antes le jugó una mala pasada, pero no duda en rectificar.

El mensaje hacia los responsables del programa es directo: "No tengo miedo a las consecuencias, sino indignación". Aída deja claro que su rechazo no responde a cobardía, sino a una elección consciente y valiente en un medio donde lo económico a menudo prima sobre lo ético.

Además, la televisiva lanza una crítica velada pero potente hacia la industria: "Me llama la atención que un productor de un programa importante me quiera para esto, pero nunca me haya llamado para su espacio principal". Una reflexión sobre cómo ciertos profesionales son etiquetados solo para formatos controvertidos mientras se les cierran puertas en proyectos de mayor prestigio.

La polémica de La casa de los gemelos no es nueva. Su primera edición ya generó debate sobre los límites del entretenimiento y la explotación de conductas extremas. Sin embargo, el rechazo público y explícito de una figura con el peso mediático de Aída Nízar aporta un nuevo capítulo a la conversación.

Para los seguidores del reality, esta noticia supone una decepción. Para los críticos del formato, una validación. Para Aída, una cuestión de principios. "Los retos televisivos me encantan, pero esto no es un reto, es una asquerosidad", concluye.

Su historia sirve como recordatorio de que, en una era donde el sensacionalismo vende, algunos profesionales prefieren perder oportunidades que comprometer su ética. La dignidad, insiste, no tiene precio. Ni siquiera 35.000 euros.

Referencias