Polémica en Brasil: Botafogo aún no pagó el fichaje de Thiago Almada

El expresidente del club carioca, Carlos Augusto Montenegro, asegura que el Atlanta United no ha recibido el dinero del traspaso del argentino, ya vendido dos veces más.

Thiago Almada atraviesa un periodo complicado en el Atlético de Madrid. Llegó como una de las grandes incorporaciones del pasado verano, pero una lesión sufrida durante uno de los parones por selecciones le ha relegado a un segundo plano en los planes de Diego Simeone. El centrocampista argentino, que había ganado un lugar en el once inicial, vio cómo su ausencia le costaba la confianza del Cholo, y desde entonces ha tenido dificultades para recuperar su protagonismo en el conjunto rojiblanco.

La situación deportiva del ex jugador del Vélez Sarsfield no es, sin embargo, el único aspecto que genera titulares en torno a su figura. Precisamente en estos días, cuando se cumple el aniversario de la conquista de la Copa Libertadores con el Botafogo -título en el que Almada tuvo un papel destacado-, han resurgido en Brasil unas declaraciones que ponen el foco en las finanzas del traspaso que llevó al argentino al fútbol carioca.

El expresidente del Botafogo, Carlos Augusto Montenegro, ha concedido una entrevista al medio Globo en la que ha desvelado una situación económica poco clara. Según sus palabras, el club brasileño aún no ha saldado la deuda correspondiente al fichaje inicial de Thiago Almada procedente del Atlanta United. Este pago pendiente resulta paradójico si tenemos en cuenta que el jugador ya ha sido objeto de dos operaciones de venta posteriores.

El argentino llegó al Botafogo en 2024 procedente de la MLS, concretamente del Atlanta United, donde había despuntado como una de las grandes promesas del fútbol americano. La operación, que debió ser satisfactoria para todas las partes, parece haber dejado un saldo pendiente que ahora sale a la luz. Montenegro ha sido tajante al respecto: "¿Sabes que lo compraron del Atlanta? ¿Sabes que lo vendieron al Lyon? El Lyon pagó. Y luego lo vendieron al Atlético de Madrid. El Atlético de Madrid pagó. Y el Botafogo aún no le ha pagado al Atlanta. Es decir, Almada ya ha sido vendido dos veces y no hemos pagado la cantidad inicial al Atlanta".

Estas palabras han causado un gran revuelo en el mundo del fútbol brasileño y han puesto en entredicho la gestión económica del club. El traspaso del argentino al Olympique de Lyon se cerró en enero de 2025, y posteriormente, el pasado verano, el conjunto francés lo vendió al Atlético de Madrid por una cifra cercana a los 21 millones de euros. Una operación que, oficialmente, dejó beneficios al Botafogo y al Lyon, pero que según Montenegro oculta una deuda inicial sin saldar.

El caso de Thiago Almada en Francia también estuvo rodeado de polémica. La pasada temporada, la Dirección Nacional de Control de Gestión (DNCG) había impuesto una prohibición de fichajes al Olympique Lyonnais por problemas económicos. Sin embargo, pese a esta restricción, el argentino se incorporó al club galo en el mercado invernal.

Esta operación generó un gran debate en la Ligue 1. Varios clubes franceses impugnaron la operación, considerando que suponía una violación flagrante de las normas establecidas por el organismo de control financiero del fútbol galo. La transacción, estructurada como un préstamo sin opción de compra, fue interpretada por muchos como un intento de eludir las sanciones de la DNCG.

El hecho de que tanto el Lyon como el Botafogo pertenezcan al mismo grupo empresarial, el Eagle Football Group, añadió más leña al fuego. Los críticos vieron en esta operación un claro ejemplo de los excesos de la propiedad multiclub, donde los límites entre entidades independientes se difuminan. Oficialmente, se trató de un préstamo sin opción de compra, pero las sospechas de irregularidad persistieron.

Volviendo a las declaraciones de Montenegro, la pregunta que surge es cómo un club puede vender a un jugador que, técnicamente, no ha sido pagado completamente. La respuesta probablemente reside en la compleja estructura de la propiedad multiclub, donde las transacciones internas siguen lógicas diferentes a las del mercado tradicional.

Para el Botafogo, la revelación de su expresidente supone un nuevo capítulo de turbulencia en una gestión que ya ha sido cuestionada en múltiples ocasiones. La afición carioca, que celebró con euforia la conquista de la Libertadores, ahora se encuentra con un panorama económico que no termina de cuadrar.

Mientras tanto, Thiago Almada sigue centrado en recuperar su mejor forma en el Atlético de Madrid. A sus 24 años, el mediocampista argentino tiene todavía un largo recorrido por delante, pero necesita superar el bache físico y deportivo que atraviesa. La competencia en el centro del campo rojiblanco es feroz, y cada oportunidad es crucial para demostrar su valía.

La situación económica del traspaso, sin embargo, es un recordatorio de que el fútbol moderno no siempre es tan transparente como parece. Las operaciones entre clubes del mismo grupo pueden generar conflictos de intereses y situaciones como la descrita por Montenegro. La falta de pago al Atlanta United, si se confirma, podría tener consecuencias legales para el Botafogo.

El caso también pone de manifiesto la fragilidad de las relaciones entre clubes en el contexto de la propiedad multiclub. Mientras unos cumplen con sus obligaciones -como el Lyon y el Atlético de Madrid, según Montenegro-, otros parecen demorar los pagos, generando desconfianza en el sistema.

Para el Atlanta United, la situación es especialmente preocupante. El club estadounidense desarrolló a Almada como una de sus grandes estrellas, y esperaba recibir el dinero del traspaso para reinvertir en su plantilla. El impago por parte del Botafogo podría afectar sus planes deportivos y económicos.

En definitiva, el futuro de Thiago Almada en el terreno de juego pasa por recuperar el nivel que le llevó a brillar en la MLS y en la Libertadores. Pero fuera del césped, su carrera se ha convertido en un ejemplo de las complejidades y las sombras que rodean al fútbol empresarial moderno. Las palabras de Carlos Augusto Montenegro han abierto una caja de Pandora que podría tener repercusiones más allá de lo deportivo.

Referencias