Mateu Alemany: la herencia inconclusa de su etapa en el Barcelona

Análisis de la gestión del exdirector deportivo azulgrana, entre reducción de masa salarial, fichajes estratégicos y polémicas sin resolver

La figura de Mateu Alemany ha vuelto a la primera línea del fútbol español tras su incorporación al Atlético de Madrid como director de Fútbol Profesional Masculino. Su llegada al club rojiblanco, de la mano de Carlos Bucero, puso fin a un periodo de dos años de inactividad profesional que comenzó tras su controvertida salida del Barcelona en agosto de 2023. Una marcha que, lejos de ser una sorpresa para los observadores del día a día culé, resultó ser el epílogo de una relación que ya mostraba grietas meses antes.

El balear desembarcó en el Camp Nou en marzo de 2021 como uno de los fichajes estrella de la candidatura de Joan Laporta. Con un currículum avalado por sus exitosas etapas en Mallorca y Valencia, Alemany se convirtió rápidamente en uno de los ejecutivos de máxima confianza del presidente. Su misión era clara: sanear una economía devastada y reconstruir una plantilla competitiva dentro de los estrictos límites salariales impuestos por LaLiga.

Entre sus logros más destacados figura la reducción de la masa salarial en 300 millones de euros. Esta cifra, aunque impresionante, lleva consigo un asterisco ineludible. Gran parte de este ajuste se produjo por la salida de pesos pesados como Lionel Messi, Gerard Piqué, Jordi Alba y Sergio Busquets, jugadores que representaban una carga económica enorme y cuyas marchas, en algunos casos, generaron más debate que consenso. La gestión de Antoine Griezmann, curiosamente, resultó ser uno de sus movimientos más eficaces, aunque el francés acabara regresando al Metropolitano, donde ahora comparte vestuario con el propio Alemany.

En el terreno de los refuerzos, su legado es indiscutiblemente positivo. Jugó un papel determinante en la contratación de Ferran Torres, futbolista que ha demostrado un rendimiento constante y una progresión ascendente desde su llegada. Su relación privilegiada con Eugenio Botas facilitó la cesión de Pierre-Emerick Aubameyang, una operación que se reveló como un acierto estratégico en el corto plazo. La incorporación de Iñigo Martínez, aunque lastrada por las lesiones, también pasó por su órbita de decisión.

Sin embargo, no todos los fichajes fueron obra exclusiva de su criterio. En las llegadas de Robert Lewandowski, Raphinha y Jules Koundé intervinieron múltiples actores. El delantero polaco llegó gracias a la estrecha relación entre Laporta y su agente Pini Zahavi. El extremo brasileño contó con el empuje decisivo de Deco, quien ya perfilaba su futuro en la estructura culé. En el caso del central francés, fue Xavi Hernández quien ejerció de factor determinante para evitar que firmara por el Chelsea en el último momento. Operaciones como la de Memphis Depay tuvieron un impacto menor, mientras que las cesiones de los Joao Félix y Cancelo, considerados en retrospectiva como proyectos fallidos, ya se gestionaron bajo el mandato de Deco.

El punto negro de su gestión fue sin duda la crisis con Ousmane Dembélé. Alemany no consiguió renovar al extremo francés, una situación que derivó en decisiones controvertidas como vetar su presencia en una eliminatoria de Copa del Rey contra el Athletic Club, partido que el Barcelona acabó perdiendo. La incapacidad para resolver esta situación generó un clima de tensión que perjudicó tanto al jugador como a la institución, y manchó el expediente de un directivo que por lo demás había demostrado eficiencia.

La salida de Alemany del Barcelona estuvo precedida de un episodio que generó perplejidad. En mayo de 2023, anunció que rechazaba una oferta del Aston Villa para continuar en el Camp Nou, asegurando que "era un proyecto fantástico pero mi sitio está aquí para años". Tres meses después, en agosto, comunicó su dimisión definitiva. La razón última fue el ascenso de Deco a la secretaría técnica con plenos poderes, una condición innegociable para el exfutbolista brasileño que Laporta aceptó sin dudar. Al igual que Jordi Cruyff antes que él, Alemany prefirió abandonar el barco antes de quedarse sin margen de maniobra. Xavi se quedó solo en la línea de fuego.

Ahora, en el Wanda Metropolitano, Alemany afronta un nuevo desafío bajo el ala de un club con una estructura más estable y un proyecto deportivo definido. Su experiencia en la gestión de crisis económicas y su red de contactos en el mercado le convierten en un activo valioso para el Atlético. La pregunta que surge es si habrá aprendido de los errores del pasado, especialmente en la gestión de egos y en la negociación con agentes, o si volverá a repetir patrones que ya le costaron caros en su etapa azulgrana.

El balance de su paso por el Barcelona es, en definitiva, una obra inconclusa. Dejó una plantilla más saneada económicamente y con talento joven prometedor, pero también heridas abiertas y una sensación de que el proyecto no llegó a su máximo potencial por problemas internos evitables. Su regreso a la élite del fútbol español con el Atlético será el verdadero examen de su capacidad para liderar desde la sombra sin que la luz de los focos le deslumbre.

Referencias