La cadena de restauración rápida KFC ha anunciado una ambiciosa colaboración con Dragon Ball Z, la legendaria serie de anime japonesa que ha conquistado a múltiples generaciones desde los años noventa. Esta iniciativa, ideada por la agencia PS21, representa la campaña de mayor envergadura jamás desarrollada para la marca a nivel internacional, según ha informado la agencia en una nota de prensa este martes 2 de diciembre de 2025.
Este proyecto marca el primer acuerdo oficial entre una empresa de restauración y la franquicia inspirada en el manga de Akira Toriyama en el mercado español. La estrategia no se limita únicamente a España, sino que se extenderá por otros nueve territorios europeos: Portugal, Alemania, Italia, Polonia, República Checa, Hungría, Bélgica, Austria y Eslovaquia, convirtiéndose así en la activación transnacional más extensa que KFC ha puesto en marcha en el continente.
La narrativa publicitaria se articula a través de spots de 20 y 10 segundos que capturan situaciones cotidianas en restaurantes KFC y en los servicios de drive thru, donde los consumidores reproducen de forma humorística los gestos más emblemáticos de la saga. Los anuncios reflejan conductas reconocibles para cualquier fanático de la serie: miradas intensas, pausas dramáticas, exclamaciones de combate y planos característicos del estilo anime.
Cada pieza audiovisual adopta la lógica narrativa de Dragon Ball Z, trasladando sus códigos visuales al entorno de un restaurante de comida rápida. En una secuencia, un cliente intenta materializar la técnica de teletransportación instantánea mientras avanza en la fila de espera. En otra, una consumidora ejecuta la elaborada coreografía de la fusión al acercar su tarjeta de pago al terminal. Un tercer spot muestra a un conductor cargando un kamehameha, la icónica manifestación de energía de la serie, frente al micrófono de un drive thru.
El menú Dragon Ball Z x KFC, disponible en edición limitada, representa una fusión entre la gastronomía japonesa y el famoso pollo frito de la cadena. Entre las novedades destacan el Katsu Sando de pollo frito, una reinterpretación del tradicional sándwich japonés, y el Cubo Teriyaki, compuesto por alitas glaseadas con salsa teriyaki. Ambas creaciones se ofrecen también en versión picante. La oferta se completa con las Bolas de Queso, un guiño directo a las míticas Bolas de Dragón, y un packaging exclusivo decorado con las imágenes de Goku y Vegeta, los protagonistas más reconocidos de la franquicia.
Alfonso Moreno y Rubén Caja, directores creativos de PS21, han compartido su visión sobre el concepto detrás de la campaña: «Hemos intentado bastantes veces teletransportarnos de un sitio a otro cuando éramos chavales – y no tan chavales – con la técnica del Shunkanido y ya ni contar el fusionarnos en el recreo o lanzar una pelota con el Kamehameha. Y precisamente eso era lo que buscábamos plasmar en la campaña, el cómo esos assets tan icónicos de Dragon Ball Z los interpreta la gente. El uso de un comportamiento tan humano y popular en un proyecto tan grande e internacional es lo que marca y define al tono de KFC».
Por su parte, Javier Dasí, Fun Activation Lead de KFC España y Portugal, ha enfatizado el objetivo de esta iniciativa: «Nuestro objetivo con estos productos es claro: que al probarlos, la única reacción posible sea subir el ki al máximo y gritar ¨BUAAAAA MEEEEEEEEE FLIIIIIIIIIPAAAAAA¨ como si acabases de transformarte en Super Saiyan».
La producción audiovisual ha corrido a cargo de Landia, mientras que las piezas específicas de producto han sido realizadas por la productora Slow. La campaña contempla versiones de 20 y 10 segundos para televisión, cine y plataformas digitales, además de material adaptado para puntos de venta y publicidad exterior. Para cubrir los diez mercados europeos, se han desarrollado dos producciones paralelas que permiten una adaptación cultural y lingüística optimizada.
Esta colaboración llega en un momento en el que las alianzas entre marcas de consumo masivo y franquicias de entretenimiento japonés están experimentando un auge sin precedentes. La estrategia de KFC no solo busca capitalizar la nostalgia de quienes crecieron con la serie, sino también conectar con las nuevas generaciones que han descubierto Dragon Ball Z a través de plataformas digitales y retransmisiones.
El enfoque creativo se centra en la autenticidad y el reconocimiento inmediato por parte del público objetivo. No se trata simplemente de una imagen estampada en un envase, sino de una experiencia integral que reproduce los elementos más característicos del anime: desde la estética visual hasta las conductas que cualquier seguidor ha imitado en algún momento. Esta profundidad en la ejecución creativa es lo que diferencia la campaña de colaboraciones superficiales más comunes en el sector.
Desde el punto de vista del marketing, la iniciativa combina varias tendencias actuales: el brand licensing de propiedades intelectuales consolidadas, la personalización de productos con ediciones limitadas, y la creación de contenido nativo para múltiples canales que prioriza el engagement emocional sobre la mera exposición publicitaria. La decisión de incluir diez mercados europeos demuestra la confianza de KFC en la universalidad de la marca Dragon Ball Z y en su capacidad para generar resultados comerciales tangibles.
La campaña también refleja una evolución en la comunicación de KFC, que ha ido adoptando un tono más juguetón y conectado con la cultura pop en sus últimas iniciativas. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de la marca para mantener la coherencia entre la promesa publicitaria y la experiencia real en restaurante, donde los consumidores podrán probar los nuevos productos y obtener el merchandising exclusivo.
En términos de distribución, la campaña aprovecha todos los puntos de contacto disponibles: medios tradicionales como la televisión y el cine, plataformas digitales donde el contenido puede viralizarse de forma orgánica, y el propio entorno físico de los restaurantes, que actúan como escenario de las acciones publicitarias y como punto de venta de los productos coleccionables. Esta integración omnicanal maximiza el alcance y la frecuencia del mensaje, reforzando la memorabilidad de la campaña.
La elección de Dragon Ball Z como partner estratégico no es casual. La serie no solo cuenta con una base de fans leales y multigeneracional, sino que sus valores de superación, amistad y lucha encajan con la personalidad de marca que KFC ha cultivado en los últimos años. La posibilidad de que los consumidores se identifiquen con los personajes y sus técnicas legendarias crea una conexión emocional que trasciende la simple transacción comercial.
Con esta iniciativa, KFC se posiciona a la vanguardia del marketing de experiencias en el sector de la restauración rápida, demostrando que es posible combinar la escala global con la relevancia cultural local. La campaña Dragon Ball Z x KFC no solo busca incrementar las ventas a corto plazo, sino consolidar la preferencia de marca entre los consumidores más jóvenes y conectados con las tendencias actuales del entretenimiento.
El sector espera con interés los resultados de esta colaboración, que podría sentar un precedente para futuras alianzas entre cadenas de restauración y franquicias de anime y manga. El éxito de esta campaña podría abrir las puertas a nuevas colaboraciones similares en el mercado europeo, donde el consumo de contenido japonés ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años.
La estrategia digital de la campaña incluye activaciones específicas en plataformas como TikTok e Instagram, donde se espera que los usuarios recreen las técnicas de Dragon Ball Z en los restaurantes KFC. El hashtag oficial #KFCDragonBall busca consolidar una comunidad de fans que compartan sus experiencias, creando un efecto de viralización que amplifique el alcance orgánico de la iniciativa. Esta apuesta por el contenido generado por el usuario refuerza la naturaleza participativa de la campaña.
La colaboración llega en un contexto de creciente competencia en el sector de la comida rápida, donde las marcas buscan diferenciarse mediante experiencias únicas más allá del producto. Con esta alianza, KFC no solo compite en términos de oferta gastronómica, sino que establece un nuevo estándar en la creación de valor a través de la cultura pop y el entretenimiento.
Finalmente, la campaña representa un hito en la estrategia de internacionalización de contenido de KFC, que ha sabido identificar una oportunidad única para unificar diez mercados diversos bajo una misma narrativa que, a pesar de sus raíces japonesas, posee un lenguaje visual y emocional universalmente comprensible. La capacidad de generar conversación orgánica y contenido generado por los usuarios será uno de los indicadores clave para medir el impacto real de esta ambiciosa apuesta.