La tecnología volvió a ser el protagonista indeseable en el fútbol argentino. En un partido definitorio por los cuartos de final del Torneo Clausura, Gimnasia y Esgrima La Plata superó por 2-0 a Barracas Central en el estadio Claudio "Chiqui" Tapia, pero el resultado quedó opacado por una decisión arbitral que dividió opiniones. El tanto que abrió el marcador, convertido por Manuel Panaro, fue inicialmente anulado por fuera de juego y luego ratificado desde el VAR, desatando un debate sobre la efectividad del sistema de trazado de líneas.
El encuentro, correspondiente a la instancia eliminatoria del certamen, tenía como premisa un pase a las semifinales donde aguardaba el clásico platense contra Estudiantes de La Plata. Desde el inicio, el conjunto visitante mostró mayor determinación por hacerse del control del balón, mientras que el equipo local intentó sorprender con transiciones rápidas. Sin embargo, ninguna de las estrategias previas anticipó la polémica que se desataría a los 22 minutos de juego.
La jugada que desencadenó la controversia surgió de una combinación entre los delanteros del Lobo. Marcelo Torres, habilitado en la mediapunta, filtró un preciso pase en profundidad hacia la banda derecha, donde Jeremías Merlo desplegó su velocidad para ganar la línea de fondo. Con un centro raso y preciso, el extremo dejó el balón servido en el área chica para que Panaro, llegando en carrera, empujara el esférico a la red con el arco desguarnecido.
La celebración duró apenas segundos. El juez de línea levantó la bandera y el árbitro central, Hernán Mastrángelo, decretó la posición adelantada sin dudarlo. El silbato cortó la alegría de los jugadores del Lobo, que protestaron con vehemencia la decisión. Las primeras repeticiones televisivas parecían confirmar la sospecha inicial: Panaro aparecía en una posición cuestionable respecto al último defensor.
Fue entonces cuando el protocolo del Videoarbitraje Asistente (VAR) entró en acción. Desde la sala de control, Jorge Baliño, encargado de supervisar la jugada, contactó con Mastrángelo a través del sistema de comunicación. Tras varios minutos de análisis y múltiples revisiones de diferentes ángulos, la instrucción fue clara: el gol debía ser convalidado porque el atacante estaba habilitado en el momento del pase.
La resolución generó estupor en el banco de suplentes de Barracas Central y entre su afición. El trazado de líneas superpuesto por el sistema tecnológico, lejos de aclarar las dudas, las multiplicó. Las imágenes mostraban líneas tan cercanas que resultaba prácticamente imposible determinar con total certeza la posición exacta del delantero. Esta imprecisión reavivó el debate sobre la fiabilidad del sistema en situaciones milimétricas.
El resto del primer transcurrió con un dominio territorial de Gimnasia, que aprovechó el golpe anímico del gol validado para presionar la salida de Barracas. El conjunto local, por su parte, intentó reaccionar mediante cambios tácticos, pero la falta de claridad en la última instancia le impidó generar ocasiones claras de peligro. La zaga visitante, bien ordenada, neutralizó los intentos de remontada antes del descanso.
En la segunda mitad, el guion no varió sustancialmente. Gimnasia administró la ventaja con experiencia, mientras Barracas buscó desesperadamente el descuento, exponiendo espacios en defensa. Fue así como llegó el segundo tanto, en una contra letal que selló el pasaje a la siguiente instancia. El marcador final de 2-0 reflejó la superioridad colectiva del Lobo, aunque la polémica del VAR opacó el análisis futbolístico.
Las declaraciones postpartido reflejaron la división de opiniones. El cuerpo técnico de Gimnasia defendió la validez del gol, argumentando que la tecnología está para corregir errores evidentes. Por el contrario, el staff de Barracas cuestionó la interpretación del reglamento y la subjetividad inherente al trazado de líneas en jugadas tan ajustadas. Los jugadores, por su parte, prefirieron no ahondar en el tema y centrarse en la competencia.
Este incidente se suma a una larga lista de controversias en torno al VAR en el fútbol argentino. Desde su implementación, el sistema ha sido objeto de críticas por la inconsistencia en su aplicación y la falta de transparencia en los criterios de intervención. Los aficionados, los técnicos y los propios jugadores demandan mayor claridad en las decisiones y una comunicación más efectiva con el público presente en los estadios.
Con este resultado, Gimnasia se instaló en las semifinales del Torneo Clausura, donde enfrentará a su eterno rival, Estudiantes. El clásico platense promete ser un encuentro de alta tensión, no solo por la tradicional rivalidad, sino también por la presión de llegar a la final del certamen. La victoria contra Barracas, aunque controvertida, otorga al Lobo un impulso anímico importante de cara al duelo decisivo.
Para Barracas Central, la eliminación representa un golpe duro en su objetivo de consolidarse como equipo competitivo en la máxima categoría. La institución había mostrado un crecimiento sostenido en las últimas temporadas, y esta eliminación en instancias decisivas obligará a una reflexión profunda sobre aspectos tácticos y mentales para futuras competencias.
El debate sobre el VAR seguirá vigente. Mientras la tecnología busca la perfección, el factor humano en su interpretación sigue generando discrepancias. La necesidad de formación continua para los árbitros y una mayor homogeneidad en la aplicación de los protocolos son aspectos pendientes que las autoridades del fútbol argentino deben abordar con urgencia. Hasta entonces, cada intervención del videoarbitraje será motivo de análisis y, en muchos casos, de controversia.
La próxima semana, todos los ojos estarán puestos en el clásico platense. Gimnasia buscará aprovechar el momentum de esta clasificación, mientras Estudiantes intentará demostrar su superioridad en el duelo de hinchadas. Lo que ocurra en esa semifinal, sin duda, generará nuevas historias en el rico folklore del fútbol argentino. Por ahora, el VAR y su polémico gol siguen siendo el tema dominante en las conversaciones de los aficionados.