El regreso de Anthony Blake a la pequeña pantalla ha generado un notable interés entre el público español. El conocido mentalista asturiano, cuyo nombre real es José Luis González Panizo, formará parte de las próximas entregas de Pasapalabra, el popular concurso de Antena 3. A sus 70 años, Blake demuestra que su magnetismo y habilidades siguen vigentes en el panorama televisivo actual, captando la atención de generaciones tanto nostálgicas como nuevas.
La trayectoria de este ilusionista nacido en Oviedo se remonta a varias décadas atrás, cuando comenzó a cautivar al público con sus espectáculos de mentalismo en pequeños teatros y locales. Sin embargo, fue su participación en programas míticos de la televisión española como Un, dos, tres... responde otra vez y Crónicas Marcianas lo que le convirtió en una figura familiar para millones de espectadores, consolidando su reputación como uno de los mentalistas más carismáticos del país.
El momento cúlmine de su fama llegó el 22 de diciembre de 2002, fecha que quedó grabada en la memoria colectiva española. Ese día, Blake aseguró haber predicho con éxito el número premiado con el Gordo de la Lotería de Navidad. La proeza, según relató el propio mentalista, consistió en escribir la predicción seis días antes del sorteo y guardarla en una urna bajo llave, en presencia de notarios y testigos. Cuando se celebró el tradicional sorteo de la Navidad en el Teatro Real de Madrid, el número 08103 resultó ser el afortunado, coincidiendo exactamente con lo anotado por Blake.
Este logro, que para muchos constituyó una demostración de su extraordinario talento y posibles habilidades cognitivas superiores, generó simultáneamente un intenso debate sobre su autenticidad que se prolonga hasta hoy. Durante años, la polémica no decayó, alimentada por la naturaleza misma del mentalismo que oscila entre la interpretación paranormal y la explicación psicológica. Veinte años después del evento, Blake reflexionaba sobre el asunto: «Ese número puede predecirse con magia, pero no con matemáticas», declaraciones que avivaron el fuego de las especulaciones y mantuvieron vivo el misterio.
En la época del suceso, circulaban teorías conspirativas que sugerían desde la existencia de un enano escondido bajo la mesa que sacaba el papelito con el número, hasta complejos trucos de ilusionismo basados en técnicas de distración y manipulación. No obstante, ninguna de estas hipótesis pudo demostrarse con evidencias concluyentes, y Blake nunca reveló el método empleado, cumpliendo con el código deontológico de los ilusionistas que protege los secretos del arte.
La habilidad de Blake para mantener el misterio en torno a su actuación constituye precisamente la esencia del mentalismo. A diferencia de la magia tradicional, que se basa en trucos visuales y manipulación de objetos, el mentalismo juega con la percepción, la intuición y la psicología. El debate entre aquellos que creen en capacidades extrasensoriales y los que buscan una explicación racional forma parte inherente del espectáculo, creando una experiencia que trasciende la mera diversión.
Más de veinte años después de aquel histórico día, Anthony Blake intentó recrear su hazaña con motivo del sorteo de 2024. En esta ocasión, sin embargo, los resultados no fueron tan espectaculares ni contundentes. El mentalista optó por una aproximación más conservadora, limitándose a declarar sus números favoritos en diversas entrevistas, en lugar de atreverse con una predicción completa y oficial de los cinco dígitos. Esta circunstancia demuestra que incluso los ilusionistas más reputados reconocen los límites de su arte cuando se enfrentan a la pura aleatoriedad y la estadística.
Actualmente, José Luis González Panizo ha dado un giro notable y sorprendente a su carrera profesional. Alejándose en parte del mundo del espectáculo puro y los grandes eventos, ha desarrollado lo que denomina Método Blake, una metodología centrada en el desarrollo personal y el aprovechamiento de las capacidades humanas latentes. A través de conferencias, talleres y sesiones de coaching individual, el asturiano comparte sus conocimientos sobre creatividad, intuición y control mental, aplicando principios del mentalismo a la mejora personal y profesional.
Este cambio de rumbo refleja una tendencia creciente entre los artistas del ilusionismo que buscan trasladar sus habilidades al ámbito del crecimiento personal y la psicología aplicada. El Método Blake promete ayudar a las personas a desarrollar su potencial creativo, fortalecer su intuición, dominar técnicas de concentración mental y mejorar sus habilidades de comunicación. Se trata de una reinvención que combina su experiencia de décadas en el escenario con una nueva finalidad pedagógica y transformadora, adaptándose a las demandas actuales de desarrollo humano.
La presencia de Blake en Pasapalabra supone un retorno a sus orígenes televisivos, pero con la perspectiva madura de alguien que ha evolucionado profesionalmente y ha explorado nuevas vías de expresión. Los espectadores que le recuerdan por su famosa predicción navideña podrán verle ahora en un formato diferente, donde sus conocimientos, agilidad mental y rapidez de respuesta serán puestos a prueba de otra manera, lejos de los misterios del mentalismo.
La figura de Anthony Blake encapsula el misterio y el fascinio que el mentalismo ejerce sobre el público de todas las edades. Su capacidad para generar debate, mantener el secreto y reinventarse a sí mismo demuestra una versatilidad poco común en el mundo del entretenimiento español. Desde los platós de los noventa hasta las conferencias de desarrollo personal del presente, su trayectoria ilustra cómo el arte de la ilusión puede adaptarse a los tiempos sin perder su esencia ni su capacidad de asombro.
El legado de Blake no reside únicamente en una predicción acertada o en los programas que conquistó, sino en la forma en que ha sabido mantener vivo el interés por el mentalismo en España cuando otros muchos ilusionistas han desaparecido del panorama. Su influencia se extiende más allá del mero espectáculo, tocando ámbitos como la psicología, la comunicación no verbal y ahora el desarrollo humano integral.
A medida que se acerca la Navidad, muchos recordarán aquel 22 de diciembre de 2002 cuando un mentalista desafió la suerte y captó la atención de toda una nación durante horas. La incertidumbre sobre cómo lo consiguió sigue siendo, quizás, su mejor truco: un misterio que ni el tiempo ni las explicaciones científicas han logrado desvelar por completo, manteniendo viva la llama de la curiosidad.
En un panorama televisivo saturado de realities, docu-reality y concursos de supervivencia, la vuelta de Anthony Blake representa un soplo de aire mágico y clásico, recordándonos que el encanto de lo inexplicable sigue teniendo un lugar relevante en la cultura popular. Su historia es un testimonio de cómo la pasión, el talento y la capacidad de adaptación pueden construir una carrera duradera y respetada en el competitivo mundo del entretenimiento nacional.