Pere Milla, el segundo con más disparos de LaLiga solo por detrás de Mbappé

El delantero del Espanyol acumula 32 disparos, superando a todas las estrellas del campeonato, y acecha el Trofeo Zarra con 4 goles

Pere Milla, el delantero del RCD Espanyol, vive un momento dulce que trasciende las expectativas iniciales de la temporada. A sus 33 años, el futbolista catalán no solo se ha consolidado como pieza fundamental en el esquema de Manolo González, sino que también comparte protagonismo con las grandes estrellas de LaLiga en un apartado estadístico muy concreto: el número de disparos. Esta métrica, a menudo ignorada en los análisis básicos, revela el grado de implicación ofensiva de un jugador y su disposición a asumir responsabilidades cuando el equipo las necesita.

La comparación con Kylian Mbappé no surge por casualidad ni como mero artificio periodístico. Mientras el francés del Real Madrid lidera la tabla con 42 disparos, Milla ocupa la segunda posición con 32. Esta cifra cobra mayor relevancia cuando se contextualiza: el delantero perico es el máximo goleador de su equipo con 4 tantos y ha participado en prácticamente todos los encuentros de liga, salvo los dos que se perdió por sanción tras su expulsión ante el Mallorca. Su disponibilidad y regularidad son, en sí mismas, un valor añadido en un calendario tan exigente como el actual, donde las rotaciones son constantes y las lesiones acechan.

La eficiencia, eso sí, marca las diferencias entre ambos futbolistas. Mbappé ha transformado 13 de esos 42 disparos en goles (tres desde el punto de penalti), lo que le convierte en uno de los delanteros más letales de Europa. Milla, por su parte, mantiene una ratio más modesta pero igualmente valiosa para un Espanyol que necesita su contribución ofensiva constante. La clave está en la mentalidad: el catalán entiende que el gol es un bien escaso que requiere insistencia, paciencia y, sobre todo, coraje para seguir intentándolo pese a los fracasos momentáneos. No todos los delanteros aceptan este rol de ejecutor principal, pero Milla lo asume con naturalidad.

"Los goles son como el kétchup, que a veces aprietas mucho y no sale y otras veces sin hacerlo sale todo", reflexionó Milla tras sus dos tantos en las jornadas iniciales. Esta metáfora, aparentemente simple, esconde una profunda sabiduría futbolística. Ahora, tras tres fechas sin ver portería, mantiene esa filosofía de trabajo inalterable. Su determinación se refleja en los 20 disparos que han acabado fuera o en los postes, superando incluso a Mbappé en este apartado (17). Estos números demuestran que Milla no se amilana ante la mala fortuna, sino que la asume como parte inevitable del oficio. Mientras otros jugadores reducen su participación tras una racha negativa, él aumenta su protagonismo.

Más allá de las cifras frías, el valor de Milla para el Espanyol es incalculable. Su rol de referente ofensivo, su experiencia y su compromiso defensivo lo convierten en titular indiscutible para Manolo González. A sus 33 años, demuestra que la madurez futbolística puede traducirse en rendimiento de élite. No es un delantero que espere el balón en el área; participa en la construcción, presiona arriba y genera espacios para sus compañeros. Este trabajo invisible no aparece en las estadísticas pero es fundamental para el funcionamiento colectivo. Su capacidad para jugar de espaldas a portería y proteger el balón aporta un recurso táctico esencial al Espanyol.

La perspectiva individual también ilumina su temporada. Con 4 goles, Milla acecha el Trofeo Zarra al máximo goleador español de LaLiga, premio que comparten actualmente Borja Iglesias, Ferran Torres y Mikel Oyarzabal con 5 tantos. A uno solo, la oportunidad de liderar esta clasificación simbólica es tangible y representaría un reconocimiento merecido a su trayectoria. Este galardón, que celebra la identidad nacional en el fútbol, tendría un significado especial para un jugador formado en las categorías inferiores del Espanyol y que ha construido su carrera con esfuerzo y perseverancia.

En el contexto del equipo, Milla simboliza la identidad perica: esfuerzo, humildad y entrega. En una época donde el fútbol se obsesiona con juventudes precoces y traspasos millonarios, su caso es una lección de superación y profesionalismo. Cada disparo suyo es una declaración de intenciones, una muestra de que el fútbol también pertenece a quienes construyen su carrera con constancia. No es el producto de una academia de élite ni un fichaje estratosférico, sino el resultado de años de trabajo silencioso.

Comparativamente, otros delanteros españoles de LaLiga como Joselu, Álvaro Morata o Iago Aspas también destacan por su capacidad goleadora, pero ninguno acumula el volumen de disparos de Milla. Esto habla de un rol específico dentro del Espanyol: es el encargado de finalizar las jugadas, el referente en el último tercio del campo. Esta responsabilidad, lejos de agobiarle, le ha permitido brillar y demostrar que puede competir con los mejores en métricas de participación ofensiva.

En definitiva, Pere Milla representa el arquetipo del delantero trabajador, consciente de que el gol se construye desde la insistencia. Su temporada no solo merece elogios por los números, sino por el ejemplo deportivo que encarna. Compararlo con Mbappé no es una exageración, sino un reconocimiento a que, en su contexto, su impacto es equiparable. El fútbol necesita más historias como la suya, donde el esfuerzo y la profesionalidad triunfan sobre el talento desmedido. Milla demuestra que, con determinación, cualquier jugador puede codearse con las estrellas.

Referencias