Nàstic y Hércules firman tablas en un duelo de ascenso con polémica

Los tarraconenses desperdician una ventaja de 2-0 y la superioridad numérica. Los alicantinos prolongan su maleficio como visitantes pese a la remontada.

El Nàstic de Tarragona y el Hércules de Alicante protagonizaron uno de los enfrentamientos más vibrantes de la jornada, un duelo directo por los puestos de privilegio que finalizó con reparto de puntos tras un guion repleto de alternativas, decisiones arbitrales controvertidas y dos expulsiones que condicionaron el desarrollo del choque. El conjunto local dominó con autoridad los primeros compases y se adelantó con contundencia, pero la expulsión de uno de sus hombres clave antes del descanso cambió por completo la dinámica, permitiendo a los visitantes completar una remontada que, sin embargo, no logra romper su maleficio lejos del Rico Pérez.

El encuentro comenzó con un Nàstic imperial que no dio respiro a su rival. En apenas dos minutos, los de Tarragona sentenciaron parcialmente el partido con dos acciones demoledoras que dejaron a la defensa alicantina en estado de shock. La primera llegada de peligro se convirtió en el 1-0 gracias a una pena máxima clara cometida por Bolo sobre Baselga. Jardí asumió la responsabilidad desde los once metros y, a pesar de que Abad llegó a desviar el esférico, el balón acabó introduciéndose en la portería. La alegría local se multiplicó en la siguiente jugada, cuando Jardí se deshizo por la banda y sirvió un centro que Javi Jiménez desvió hacia su propia meta. Aunque el guardameta visitante evitó el tanto en primera instancia, Pau Martínez aprovechó el rechace para establecer el 2-0.

Este rápido doble golpe dejó al Hércules en la lona, evidenciando una vez más las carencias que el equipo alicantino exhibe cuando se ve obligado a jugar fuera de su feudo. La sensación de déjà vu era evidente para los seguidores del conjunto blanquiazul, conscientes de que su equipo no logra imponerse en condición de visitante desde hace nueve meses. La pasividad defensiva y la falta de reacción inicial parecían confirmar esa tendencia negativa que persigue al club lejos de Alicante.

Sin embargo, el partido experimentó un giro radical en el ecuador del primer periodo. Álex Jiménez, pieza fundamental en el esquema tarraconense, cometió dos infracciones en menos de dos minutos sobre Rentero, lo que le costó la tarjeta amarilla en cada ocasión y, consecuentemente, la expulsión. El árbitro Martínez Montalbán no dudó en mostrarle la segunda cartulina cuando el delantero volvió a pisotear al mismo rival, dejando a su equipo con diez efectivos.

La superioridad numérica revitalizó al Hércules, que encontró en esa circunstancia el impulso necesario para reengancharse al encuentro. Justo antes del descanso, Slavy recortó distancias desde el punto de penalti. La falta de manos de Alba dentro del área fue castigada con la pena máxima, y aunque Rebollo detuvo el primer lanzamiento, el delantero visitante no perdonó en el rechace, estableciendo el 2-1 con el que se llegó al intermedio.

La reanudación trajo consigo un Hércules más ambicioso. Beto, técnico del conjunto alicantino, realizó un cambio ofensivo al descanso, retirando a Jeremy para dar entrada a Fran Sol. El delantero no tardó en hacerse notar, pero su primer tanto fue anulado por fuera de juego. La decisión inicial del colegiado generó protestas entre los visitantes, quienes veían cómo se esfumaba momentáneamente la posible igualada.

La polémica no duró mucho. Poco después, Fran Sol volvió a batir la meta de Rebollo con un remate en el segundo palo. Esta vez, el asistente levantó la bandera, pero el VAR intervino para revisar la jugada. Tras la correspondiente revisión en el monitor, el árbitro confirmó que el atacante estaba en posición legal y convalidó el tanto, el 2-2 definitivo que reflejaba la remontada completa del Hércules.

Con el empate en el marcador y un hombre más sobre el terreno de juego, el conjunto alicantino parecía tener todas las bazas para culminar la gesta y llevarse los tres puntos. Sin embargo, el Nàstic se replegó con orden y el Hércules, pese a su superioridad, no logró generar ocasiones claras para desequilibrar la balanza. La falta de acierto en los metros finales y la resistencia local mantuvieron el empate.

El desenlace del encuentro se complicó aún más para los visitantes cuando Samu Vázquez vio la tarjeta roja directa en el minuto 81 por una dura entrada. La expulsión dejó a ambos equipos con diez jugadores, lo que restó opciones al Hércules para el asalto final y selló el reparto de puntos.

El resultado final deja un sabor agridulce para ambos contendientes. Por parte del Nàstic, la sensación de haber dejado escapar una victoria que tenía encarrilada, especialmente tras un arranque tan fulgurante. La expulsión de Álex Jiménez marcó un antes y un después en su rendimiento, y el equipo no supo administrar la ventaja inicial ni la superioridad numérica de su rival en la recta final.

Para el Hércules, el punto conquistado en Tarragona supone un paso adelante en su lucha por los puestos de ascenso, pero también refuerza la losa psicológica que arrastra como visitante. La estadística de nueve meses sin victoria lejos de su estadio es un lastre considerable para un equipo con aspiraciones de regresar a categorías superiores. Aunque la remontada exhibe carácter y pundonor, la incapacidad para traducir la superioridad numérica en un triunfo completo evidencia carencias que deberán solventar si quieren cumplir sus objetivos.

El técnico local, Bolo, mantuvo su once inicial tras la victoria ante el Betis Deportivo, pero la puesta en escena de su equipo en los primeros minutos contrastó con el desempeño posterior. La expulsión de su delantero le obligó a reestructurar el dibujo táctico, y las sustituciones de Jardí y Baselga por Delgado y Cedric en el 68 buscaron refrescar las líneas, pero no consiguieron devolver la frescura ofensiva inicial.

Por su parte, Beto movió ficha con la entrada de Fran Sol y Nico en la reanudación, retirando a Jeremy y Aranda. La marcha de Bolo en el 57 por Sotillos también buscó oxigenar la zaga, mientras que la sustitución de Slavy por Galvañ en los minutos finales intentó dar nueva energía al ataque.

El duelo entre dos de los candidatos al ascenso finalizó con justa distribución de puntos, aunque ninguno de los dos conjuntos queda satisfecho. El Nàstic deberá analizar cómo administrar las ventajas y evitar las expulsiones que le condicionan. El Hércules, por su parte, necesita encontrar la fórmula para traducir su buen hacer en el Rico Pérez a otros escenarios y romper con la sequía que le persigue desde hace tres cuartos de año.

El campeonato es largo y este empate no despeja las dudas de ninguno de los dos aspirantes. Queda mucho por delinear y ambos conjuntos deberán afinar sus mecanismos si pretenden estar en la pomada de la lucha por el ascenso. La regularidad, la capacidad de sobreponerse a las adversidades y la efectividad tanto en ataque como en defensa marcarán la diferencia en las próximas jornadas. Por ahora, el Nàstic y el Hércules continúan en la pelea, pero con la sensación de haber perdido una oportunidad de oro para distanciarse de sus perseguidores.

Referencias