La Selección Valenciana, a un paso de la clasificación en la UEFA Regions' Cup

Un empate agónico ante Madrid mantiene vivas las opciones de la Comunitat Valenciana, que dominó pero falló en la definición

La selección valenciana de fútbol ha demostrado en su segundo compromiso de la fase previa de la UEFA Regions' Cup que el talento y la actitud no le faltan. Sin embargo, el fútbol a veces castiga a quienes no materializan sus oportunidades. Así, pese a un dominio aplastante durante los 90 minutos, el combinado dirigido por Andrés Palop tan solo pudo rescatar un empate a uno ante la representación de Madrid en la Ciutat Esportiva Damm, resultado que mantiene la incertidumbre sobre su clasificación hasta la última jornada.

El sentimiento que prevalecía en el vestuario tras el pitido final era una mezcla de orgullo por el rendimiento y frustración por el resultado. Los jugadores salieron al terreno de juego con una mentalidad ofensiva clara, dispuestos a dejar el alma en cada acción. La propuesta de Palop funcionó a la perfección desde el punto de vista táctico, pero el balón se resistió a entrar en la portería rival en las numerosas ocasiones generadas por un ataque valenciano que fue un constante quebradero de cabeza para la defensa madrileña.

Desde el primer minuto, la banda izquierda conformada por Pacheco y Álex Blanco se convirtió en un verdadero taladro sobre el césped. Su conexión era tan fluida que apenas habían transcurrido 60 segundos cuando ya habían forzado una falta peligrosa que mereció tarjeta amarilla para Rasta Samuel. El aviso de lo que vendría después estaba más que claro.

La primera ocasión clara llegó en el minuto cinco, cuando Aitor recibió un balón perfecto desde la banda izquierda. El delantero, que había superado problemas personales la noche anterior para estar en condiciones, no pudo batir al guardameta rival con un remate que se estrelló contra sus guantes. El dominio era tan evidente que el público presente en las gradas asistía a un monólogo futbolístico de la Selecció Valenciana.

El despliegue ofensivo continuó con un ritmo vertiginoso. En el minuto 25, Pedro Sempere ejecutó un desmarque magistral al espacio, regalando un pase raso y preciso que desmontó la defensa contraria. Aitor arrastró a los centrales hacia el primer palo, dejando a Álex Blanco completamente solo para rematar. El futbolista del Crevillente Deportivo, sin embargo, vio cómo su disparo se marchaba rozando el poste derecho, por fuera. El gol estaba cantado, pero el balón decidió no entrar.

La primera parte concluyó con una sensación agridulce. Por un lado, el control absoluto del juego y la capacidad para generar peligro constante. Por otro, la falta de puntería que comenzaba a generar cierta ansiedad. Y como suele ocurrir en el fútbol, quien no la mete, la recibe.

Justo en el último suspiro del primer tiempo, cuando la Selección Valenciana presionaba por el gol merecido, llegó el contragolpe madrileño. Ramón, aprovechando la única ocasión clara que tuvo su equipo durante todo el encuentro, batió la portería valenciana. Un golpe de efecto que dejó a todos en estado de shock, desde los jugadores hasta los aficionados congregados en la Ciutat Esportiva Damm.

La segunda mitad comenzó con un ingrediente extra que parecía favorecer los intereses valencianos: la expulsión del portero madrileño Nacho Rodríguez en el minuto 46 por doble amarilla. Con un hombre más y el dominio ya demostrado, todo apuntaba a que la remontada era cuestión de tiempo.

Sin embargo, el fútbol tiene estas ironías. A pesar de la superioridad numérica y territorial, el balón continuó esquivando el área de gol. Los cambios de Palop buscaban frescura en ataque, la presión se intensificó, pero la ansiedad también crecía con cada ocasión fallida. Los minutos pasaban y el marcador no se movía.

Fue en el minuto 93, cuando el partido agonizaba, cuando Fran García se convirtió en el héroe provisional. Un centro desde la banda derecha encontró su cabeza en el corazón del área, y el balón, por fin, se asentó en el fondo de la red. El gol de la esperanza, el tanto que mantiene con vida las aspiraciones de la Comunitat Valenciana en esta competición europea.

El empate final, si bien sabe a poco tras la exhibición ofrecida, deja la clasificación en el aire. La Selección Valenciana ha sumado dos empates en sus dos encuentros (0-0 ante Catalunya y 1-1 contra Madrid), resultados que no reflejan el nivel mostrado sobre el campo.

Ahora, todos los ojos están puestos en el enfrentamiento de este domingo entre Madrid y Catalunya. La suerte de la Selecció Valenciana ya no depende de sí misma, sino del resultado de ese duelo directo. Las cuentas son claras pero complejas: un empate a cero entre esos dos combinados otorgaría el primer puesto a la Comunitat Valenciana. Un empate a uno significaría la segunda plaza. Cualquier otro resultado con más goles dejaría a los valencianos fuera de la fase final.

Los criterios de desempate establecidos por la UEFA son contundentes. En primer lugar se valora la diferencia de goles, seguida por los goles a favor. En caso de persistir la igualdad, se recurriría a un sorteo o tanda de penaltis. La Selección Valenciana tiene la suerte de haber mantenido su portería a cero en el primer partido y solo haber encajado uno en el segundo, lo que le da cierta ventaja en la balanza goleadora.

El análisis del rendimiento es inevitable. La capacidad para generar juego ofensivo ha sido excepcional. La conexión entre los jugadores de la medular y las bandas ha funcionado con una precisión digna de equipos profesionales. La intensidad defensiva, con la fiabilidad mostrada en el primer encuentro, se ha mantenido en niveles altísimos. Sin embargo, la efectividad ante la portería ha sido el talón de Aquiles de este equipo.

La preparación mental para el próximo desafío será crucial. Los jugadores deben olvidar la frustración y centrarse en lo positivo: han competido de tú a tú con dos de las selecciones más potentes del panorama nacional, han dominado ampliamente en ambos encuentros y han demostrado estar a un nivel competitivo excelente. La confianza no debe flaquear.

La experiencia acumulada en esta fase previa, independientemente del resultado final, sentará las bases para futuras ediciones. La cantera valenciana demuestra tener talento de sobra para codearse con los mejores. Nombres como los de Pacheco, Álex Blanco, Aitor o Pedro Sempere han dejado patente su calidad y seguramente tendrán más oportunidades en el máximo nivel del fútbol regional.

El domingo será un día de nervios y esperanza. La plantilla de Palop habrá terminado ya su participación, pero sus representantes estarán pendientes del resultado desde la distancia. La UEFA Regions' Cup premia a los equipos más regulares y efectivos, y la Selección Valenciana ha sido regular en su juego, pero le ha faltado esa chispa de efectividad que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Mientras tanto, el trabajo continúa. Los analistas revisarán cada acción, cada ocasión fallida, cada decisión táctica. El cuerpo técnico preparará los informes correspondientes y los jugadores volverán a sus clubes con la experiencia de haber representado a su territorio en una competición continental. El orgullo es innegable, pero también lo es la ambición de haber llegado más lejos.

La próxima edición ya está en el horizonte. Las lecciones aprendidas en esta fase previa servirán para afinar los detalles que separan a un buen equipo de un equipo ganador. La base está construida, el talento es evidente y la ilusión permanece intacta. La Selección Valenciana ha dejado claro que tiene nivel para pelear por los primeros puestos. Ahora solo falta que la fortuna, esa aliada caprichosa del fútbol, le sonría en los momentos decisivos.

El domingo se decidirá todo. Los valencianos esperan, confían y sueñan con escuchar el pitido final de Madrid-Catalunya con el resultado que les permita seguir vivos en la competición. Mientras tanto, el orgullo por el trabajo realizado es el mejor consuelo para una plantilla que ha entregado todo sobre el césped.

Referencias