La Real Sociedad afronta uno de los compromisos más exigentes de la temporada sin su referente indiscutible. La lesión de Mikel Oyarzabal no es solo una baja más en la nómina de Marcelino; supone perder al alma del equipo, al jugador que ha tirado del carro en los momentos más delicados del curso. Su ausencia se deja notar hasta en las gradas de Anoeta, donde la afición sufre la pérdida de su capitán en un duelo clave contra el Villarreal, uno de los conjuntos más sólidos de LaLiga EA Sports.
El conjunto donostiarra atravesó por un período complicado en las primeras jornadas, sumido en una dinámica negativa que generó dudas sobre el proyecto. Fue precisamente Oyarzabal quien, con sus goles, su empuje y su liderazgo sobre el césped, contagió a sus compañeros de la necesidad de revertir la situación. Gracias a su aportación, la Real ha encadenado cinco jornadas consecutivas sin conocer la derrota, lo que le ha permitido escalar hasta la novena plaza con la mirada puesta en los puestos europeos.
Sin embargo, ahora el técnico de Irún debe gestionar esta ausencia contra un rival de máxima exigencia. El Villarreal de Marcelino García Toral llega a Anoeta en estado de gracia en el campeonato doméstico. A pesar de su irregularidad en la Champions League, donde acaba de sufrir un duro correctivo ante el Borussia Dortmund (4-0), el Submarino Amarillo ha demostrado una solidez envidiable en Liga. Con cuatro victorias seguidas en su casillero, el equipo castellonense ocupa la tercera posición con 29 puntos, producto de nueve triunfos, dos empates y tan solo dos derrotas en quince fechas.
El historial entre ambos equipos en el feudo donostiarra no favorece a los locales. En los 22 precedentes disputados en Primera División en Anoeta, la Real solo ha conseguido cinco victorias, por seis empates y once triunfos visitantes. El Villarreal, con Marcelino al mando, ha demostrado tener bien tomada la medida al conjunto guipuzcoano. No obstante, la pasada temporada la Real logró romper esta dinámica imponiéndose por 1-0 con un tanto de Kubo en la segunda mitad, un resultado que esperan repetir para mantenerse en la senda del triunfo.
Las lesiones condicionan de forma notable la planificación del encuentro. Además de Oyarzabal, Marcelino no podrá contar con Oskarsson, Karrikaburu, Yangel Herrera ni Rupérez. La buena noticia llega con la recuperación de Goti y Zubeldia, dos piezas importantes en el esquema del entrenador. Para paliar las bajas en ataque, el técnico ha decidido echar mano del filial, convocando a Gorka Carrera, máximo goleador del segundo equipo con seis dianas en Liga.
La gran incógnita reside en quién ocupará la punta de ataque. Las opciones se reducen a dos: Sadiq, futbolista que estuvo a punto de salir este verano, o Gonçalo Guedes, quien tendría que adelantar su posición respecto a su ubicación habitual. La decisión será clave para el desenlace del choque, ya que el Villarreal presenta una defensa bien estructurada y difícil de superar.
Por su parte, el Villarreal afronta el duelo con la necesidad de olvidar la Champions. Marcelino ha sido tajante al respecto: "El último partido ya pasó". La debacle europea debe quedar atrás para centrarse en lo que realmente funciona, el campeonato nacional. El asturiano moverá su alineación con el objetivo de mantener la inercia positiva en Liga, donde el equipo ha demostrado un nivel excepcional.
El factor campo podría ser determinante. Anoeta, con su público fiel, se convierte en un aliado extra para una Real Sociedad que necesita los puntos como agua de mayo. La grada estará pendiente de quién asuma el rol de Oyarzabal, de quién da el paso adelante en un momento crítico. La presión recae sobre hombros como los de Merino, Silva o Zubimendi, jugadores con capacidad para liderar pero que echarán de menos la referencia de su capitán.
El duelo presenta múltiples aristas tácticas. La Real deberá ser valiente en ataque pero sin descuidar la retaguardia ante un Villarreal letal en transiciones. Gerard Moreno, Alex Baena o Yeremy Pino esperan su oportunidad para hacer daño a una defensa que tendrá que mostrarse más sólida que nunca. El control del centro del campo será otro de los puntos clave, con la batalla entre Zubimendi y los medios visitantes prometiendo intensidad y calidad.
El contexto emocional también jugará su papel. La Real quiere demostrar que puede ganar sin Oyarzabal, que el equipo es más que un jugador. El Villarreal, por su parte, busca consolidar su posición en zona Champions y demostrar que la competición europea no es más que un paréntesis en su gran temporada liguera. La motivación estará por las nubes en ambos bandos.
El tiempo dirá si la Real Sociedad es capaz de superar el obstáculo de la ausencia de su líder. Lo que está claro es que el partido promete emociones fuertes, táctica de primer nivel y la incertidumbre de ver quién se convierte en el héroe inesperado. Anoeta estará expectante, con la esperanza de que el espíritu de Oyarzabal, aunque no esté sobre el césped, inspire a sus compañeros a lograr un triunfo que sería de gran valor anímico y clasificatorio.