La noche del miércoles, los seguidores de El Intermedio se sorprendieron al ver a Dani Mateo ocupando el lugar habitual del Gran Wyoming en el programa de La Sexta. El colaborador rápidamente disipó cualquier duda sobre la ausencia del conductor titular, confirmando que no se trataba de una emergencia ni de un imprevisto, sino de un motivo de celebración. Wyoming se encontraba en Barcelona recibiendo uno de los reconocimientos más prestigiosos del panorama comunicativo español: el Premio Ondas a Mejor Comunicador.
La ceremonia de entrega de los Premios Ondas 2025 tuvo lugar en el emblemático Gran Teatre del Liceu de Barcelona, donde José Miguel Monzón, más conocido como El Gran Wyoming, subió al escenario para recoger su galardón. Lo que siguió fue un discurso que trascendió lo meramente protocolario y se convirtió en una poderosa reivindicación del papel del periodismo en la sociedad democrática.
Durante su intervención, el comunicador sevillano dejó claro que la esencia del oficio periodístico radica en la búsqueda incansable de la verdad. "No son lecciones de periodismo, son lecciones de decencia elemental", afirmó Wyoming, enfatizando que la responsabilidad de los profesionales de la información va más allá de simples técnicas narrativas. Sus palabras resonaron con especial intensidad en un momento en el que los medios enfrentan crecientes presiones y cuestionamientos.
El presentador no dudó en señalar directamente uno de los problemas más graves que afecta a la profesión: la desinformación deliberada. "Un periodista deja de serlo cuando miente, ese no es el cometido. Un periodista es garante de la verdad", declaró con contundencia. Esta afirmación, que rápidamente se viralizó en redes sociales, resume su filosofía sobre el oficio: la credibilidad es el activo más valioso y, una vez perdida, la figura del comunicador pierde su razón de ser.
Wyoming también hizo referencia a un contexto jurídico reciente que preocupa al sector informativo. "Para remate de lo que hemos escuchado recientemente en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, donde se ha ratificado y legalizado la mentira como un arma estratégica", lamentó el comunicador. Esta alusión directa a decisiones judiciales que, según su percepción, legitiman la desinformación, evidencia la tensión entre poder político, poder judicial y libertad de información en el panorama actual.
La defensa del derecho ciudadano a una información veraz fue otro pilar de su intervención. "Como ciudadano exijo una vez más el derecho constitucional a la información veraz", proclamó Wyoming, elevando su reclamo desde la esfera profesional a la esfera de los derechos fundamentales. Esta formulación convierte el acceso a la verdad en una cuestión no solo ética, sino legal y democrática.
El discurso alcanzó su punto más emotivo cuando el presentador habló de los desafíos a la libertad de expresión. "Luchar contra los enemigos de la libertad que estuvieron, están y estarán ahí", instó Wyoming, describiendo a estos adversarios con una metáfora cargada de ironía: "Y solo les cabe una duda que nos la exponen con la chulería de los señoritos de los santos inocentes: si entrarán con lanzallamas o con motosierras". Esta imagen visceral refleja su estilo característico: mezcla de denuncia seria con un tono que desarma mediante el humor ácido.
El impacto de sus palabras fue inmediato. Compañeros del sector y público en general reaccionaron con entusiasmo en plataformas digitales. Jordi Évole, otro de los grandes nombres del periodismo español, no pudo resistirse a compartir el discurso en su perfil de X con un simple pero elocuente "Grandísimo Wyoming". Los comentarios de los usuarios reflejaron el eco de su mensaje: "Hay tanta gente que tendría tanto que aprender de él", reflexionaba una seguidora. Otro internauta resumía el sentimiento general: "Este discurso de Wyoming en la gala de los premios Ondas, es para aplaudirle, hacerle la ola y el pino puente si hace falta".
Horas antes de la ceremonia, Wyoming ya había ofrecido pistas sobre lo que significaba para él este reconocimiento. En una entrevista concedida a La Ventana de la Cadena SER, el comunicador habló con una sinceridad poco habitual sobre el valor personal del premio. "Cuando llega esto, para mí es como que te limpian el disco duro. Toda esa mierda que te han echado encima, de repente llega esto y nos limpia. Y eso lo agradezco mucho", confesó.
Esta declaración revela el contexto de resistencia y polémica que ha rodeado su trayectoria profesional. Durante años, Wyoming ha sido blanco de críticas y ataques por su estilo directo y sus posicionamientos políticos. El premio, por tanto, representa no solo un reconocimiento a su trabajo, sino una forma de validación que contrarresta años de desgaste. La metáfora del "disco duro limpio" sugiere un renacer profesional, una oportunidad de seguir adelante con el bagaje de experiencia pero sin el peso de la acumulación de ataques.
La ausencia de Wyoming en el plató de El Intermedio, justificada por Dani Mateo con su característico humor, resultó ser el preludio de una noche memorable. "Está disfrutando, por fin, del gran objetivo de su vida, no currar y que le aplaudan", bromeó el catalán, captando con ironía lo que muchos perciben como el sueño de cualquier profesional: ser reconocido sin tener que trabajar. Sin embargo, el discurso de Wyoming demostró que, para él, el reconocimiento no es un final, sino un punto de partida para seguir reivindicando el periodismo como servicio público.
El mensaje del comunicador se inscribe en una tradición de periodismo comprometido que ve en la verdad no un mero producto, sino un pilar de la democracia. En un momento de crisis de credibilidad de los medios, polarización política y avance de la desinformación, su llamado a la decencia elemental resuena con particular fuerza. No se trata solo de técnicas o de audiencias, sino de un compromiso ético irrenunciable.
La viralización de su intervención demuestra que existe una audiencia hambrienta de este tipo de discursos. En un entorno mediático saturado de contenido efímero, las palabras de Wyoming han conseguido trascender, convertirse en referente y generar conversación. Esto habla tanto de la relevancia de su mensaje como de la conexión que mantiene con un público que valora la autenticidad por encima de la complacencia.
El Gran Wyoming ha construido su carrera sobre la base de la confrontación inteligente, el humor como herramienta de análisis y la defensa de un periodismo incómodo para el poder. Este premio Ondas, lejos de ser un mero trofeo más en su haber, representa un reconocimiento a una forma de entender la comunicación que no busca la comodidad, sino la verdad. Y en tiempos donde la verdad parece cada vez más negociable, recordar que "un periodista deja de serlo cuando miente" no es solo una frase lapidaria, sino un principio de acción que debería guiar toda redacción y todo plató de televisión.