La semana futbolística del Athletic Club se presenta marcada por la incertidumbre en su eje defensivo. Aymeric Laporte, pieza fundamental en el esquema de Ernesto Valverde, atraviesa un cuadro de gastroenteritis que ya le impidió actuar en el compromiso europeo del pasado martes contra el Slavia de Praga. Ahora, su participación en el crucial encuentro de LaLiga contra el Levante en San Mamés permanece en el aire.
El internacional francés, que formó parte de la expedición rojiblanca rumbo a la capital checa, permaneció en el banquillo durante los noventa minutos del duelo de Champions League. La decisión técnica, motivada por su estado físico, dejó a los vascos sin uno de sus pilares defensivos en un escenario tan exigente como el Sinobo Stadium. Desde las oficinas de Ibaigane no se ha emitido comunicado médico oficial, lo que mantiene viva la esperanza de su presencia el próximo sábado.
La naturaleza repentina de la enfermedad digestiva complica los planes de Valverde, quien cuenta con Laporte como organizador de la línea de cuatro y responsable de la salida de balón desde el fondo. Su posible ausencia obligaría a reconfigurar toda la defensa, ya que su capacidad para anticiparse, leer el juego y distribuir el balón con precisión son cualidades difíciles de reemplazar. El técnico bilbaíno deberá sopesar el riesgo de forzar su participación frente a la necesidad de contar con sus mejores hombres en una jornada clave del campeonato doméstico.
El duelo contra el conjunto granota adquiere especial relevancia en este contexto. El Levante llega a San Mamés con la necesidad de puntos para alejarse de las posiciones comprometidas, mientras que el Athletic busca consolidar su puesto en la zona alta de la tabla. La presencia o ausencia de Laporte puede marcar significativamente el desarrollo del encuentro, especialmente en las transiciones defensivas y en la capacidad de neutralizar el ataque visitante.
En el lado positivo del parte médico, Nico Serrano ha completado su proceso de recuperación. El extremo navarro, que se perdió el desplazamiento a Praga por una sobrecarga muscular, ya trabajó ayer con el resto de sus compañeros en la sesión preparatoria de Lezama. Su evolución favorable le sitúa en disposición de recibir la convocatoria para el choque liguero, ampliando las opciones ofensivas de Valverde.
La disponibilidad de Serrano resulta especialmente oportuna. Su velocidad por banda, desborde en uno contra uno y capacidad de generar peligro desde la línea de fondo son recursos valiosos para desequilibrar una defensa levantinista que, previsiblemente, se mostrará replegada buscando el contragolpe. El joven canterano, formado en las categorías inferiores del club, representa esa conexión directa con la identidad rojiblanca que tanto valora la afición de San Mamés.
Desde el punto de vista táctico, las alternativas a Laporte pasan por varias opciones. Yeray Álvarez, si supera sus molestias físicas, podría asumir el rol de líder defensivo junto a Vivian. Daniel Vivian, por su parte, ha demostrado solvencia cuando ha tenido oportunidades, aunque la experiencia europea le ha mostrado algunas dudas en la salida de balón. Otra posibilidad sería el desplazamiento de Unai Nuñez al centro de la zaga, aunque esto comprometería el equilibrio de la defensa en los desplazamientos laterales.
La decisión final sobre Laporte se tomará en las últimas horas previas al encuentro. Valverde, conocedor de la importancia de preservar la salud de sus jugadores a largo plazo, no se arriesgará si el francés no presenta garantías físicas completas. La plantilla cuenta con suficiente calidad como para suplir ausencias puntuales, pero la jerarquía de Laporte en el sistema de juego rojiblanco es indiscutible.
El ambiente en Lezama refleja la cautela habitual en estos casos. Los servicios médicos trabajan intensamente en la recuperación del central, mientras el cuerpo técnico prepara dos planes de juego distintos según su disponibilidad. La experiencia en la gestión de estas situaciones permite al club mantener la calma, consciente de que la temporada es larga y que la salud del futbolista debe primar sobre cualquier interés deportivo inmediato.
Para la afición rojiblanca, la noticia genera cierta preocupación, pero también confianza en la capacidad de la plantilla. San Mamés, con su caldera habitual, exigirá el máximo nivel de concentración sea cual sea el once inicial. El apoyo incondicional a los que saltan al césped es una seña de identidad que el equipo aprovechará para superar las adversidades.
El encuentro del sábado se presenta como un test de madurez para un Athletic que compite en múltiples frentes. La gestión de las cargas, la prevención de lesiones y la adaptación a contratiempos forman parte del ADN de los grandes equipos. La respuesta ante la posible ausencia de Laporte definirá, en parte, la solidez de los objetivos trazados para esta temporada.
La recuperación de Serrano, por otro lado, inyecta optimismo. Su conexión con Williams por la banda derecha ha demostrado ser un arma eficaz en transiciones rápidas. La profundidad que aporta el extremo obliga a las defensas rivales a replegarse, generando espacios para la llegada de centrocampistas como Mikel Vesga o Oihan Sancet.
En definitiva, la semana se cierra con un balance mixto en el apartado físico. La incertidumbre sobre Laporte contrasta con la buena noticia de Serrano. La planificación de Valverde deberá ser flexible, preparada para cualquier escenario. El Athletic afronta un fin de semana decisivo con la confianza de quien sabe que su fortaleza reside en el colectivo, más allá de las individualidades.