La jornada 5 de la Europa League dejó una amarga sensación para el Celta de Vigo, que no pudo superar al Ludogorets en su feudo búlgaro. El equipo español, que llegaba con la intención de asegurar su pase a la siguiente ronda, se encontró con una sorpresa desagradable en forma de un hat-trick del delantero local Stanic. La derrota, inesperada para muchos, pone en jaque las aspiraciones celestes en la competición continental.
El encuentro, disputado en el Huvepharma Arena de Razgrad, comenzó con un ritmo trepidante que favoreció a los locales. Desde el pitido inicial, el Ludogorets demostró por qué es el dominador indiscutible del fútbol búlgaro, presionando alto y cerrando espacios a un Celta que pareció sorprendido por la intensidad rival. La primera mitad resultó decisiva, con dos goles tempraneros que desequilibraron por completo el marcador y la moral del conjunto gallego.
Stanic se convirtió en la pesadilla de la defensa celeste. Su primer gol llegó tras una jugada individual que desbordó a la zaga española, definiendo con precisión ante la salida del portero. El segundo, obra de una rematada certera dentro del área pequeña, dejó claro que el delantero estaba en un estado de forma excepcional. El Celta, lejos de reaccionar, vio cómo el Ludogorets crecía con cada minuto que pasaba.
La segunda parte no mejoró las cosas para los de Vigo. Stanic completó su hat-trick con un disparo lejano que se coló por la escuadra, un gol que dejó sin reacción a la portería visitante. Fue entonces, con el 3-0 en el marcador, cuando el Celta despertó del letargo. Los cambios del entrenador dieron algo de frescura al equipo, que logró maquillar el resultado con dos goles en los últimos quince minutos.
Sin embargo, la reacción llegó demasiado tarde. El daño ya estaba hecho y el conjunto búlgaro se llevó tres puntos vitales para sus opciones de clasificación. El Celta, por su parte, se marcha de Razgrad con la sensación de haber desaprovechado una oportunidad de oro para sellar su billete a los dieciseisavos de final.
Las implicaciones de esta derrota son significativas para el equipo gallego. Con este resultado, el Celta se jugará su futuro en la última jornada del grupo, donde necesitará una victoria y esperar otros resultados para asegurar su continuidad en la competición. La irregularidad mostrada en Europa contrasta con las buenas sensaciones del equipo en LaLiga, donde ha demostrado un nivel competitivo mucho más sólido.
El hat-trick de Stanic no solo decantó el partido, sino que también pone de manifiesto las carencias defensivas del Celta en momentos clave. La zaga celeste, habitualmente fiable en competición doméstica, mostró fisuras ante la velocidad y el desborde del ataque búlgaro. Esta debilidad será algo que el cuerpo técnico deberá corregir de cara al decisivo encuentro de la próxima jornada.
Para el Ludogorets, la victoria supone un impulso moral enorme. Derrotar a un equipo de la entidad del Celta refuerza su candidatura como equipo capaz de dar sorpresas en la fase de eliminación directa. Stanic, por su parte, se convierte en el héroe de la noche y en uno de los máximos goleadores de la fase de grupos.
El calendario no da tregua al Celta, que deberá olvidar rápidamente este tropiezo para centrarse en la competición liguera y en la última jornada europea. La plantilla tiene calidad suficiente para revertir la situación, pero necesita mostrar una actitud muy diferente a la vista en Bulgaria. La concentración y la intensidad desde el primer minuto serán claves para no volver a sufrir un varapalo similar.
Los aficionados celestes esperan una reacción inmediata. La Europa League representa una oportunidad única de hacer historia para el club, y esta derrota no puede suponer el final del sueño continental. El vestuario tiene experiencia y carácter para sobreponerse a este contratiempo, pero el tiempo se agota y los márgenes de error son cada vez más estrechos.
La próxima jornada será definitiva. El Celta se jugará el todo por el todo en Balaídos, donde contará con el apoyo incondicional de su afición. La lección de Razgrad debe servir para no volver a caer en los mismos errores. La competición europea no perdona la falta de intensidad ni los errores defensivos, y el equipo gallego lo ha comprobado de la peor manera posible.
En definitiva, el hat-trick de Stanic y la derrota ante el Ludogorets han puesto en alerta al Celta de Vigo. La clasificación sigue en juego, pero el equipo necesita una victoria contundente en la última jornada y depender de sí mismo para continuar en la Europa League. La reacción tardía no sirvió para puntuar, pero sí para demostrar que el equipo tiene carácter. Ahora falta trasladar esa actitud a los noventa minutos completos.