La trama de La Promesa ha alcanzado un punto de inflexión sin precedentes con la emisión de su capítulo 724. Después de años de sometimiento, vejaciones y abusos psicológicos, Curro ha decidido poner fin a su silencio y enfrentarse directamente a quien fuera su padre adoptivo, el capitán Lorenzo de la Mata. Lo que comenzó como una retención forzosa ha derivado en un intenso interrogatorio donde las acusaciones de traición, maltrato y muerte salen a la luz, desencadenando una cadena de eventos que ha mantenido a la audiencia en vilo hasta el último segundo.
El episodio, centrado exclusivamente en este duelo de poder entre las figuras de Guillermo Serrano, Xavi Lock y Marta Costa, ha explorado las profundas heridas que el oficial causó en quienes le sirvieron con lealtad inquebrantable durante décadas. La narrativa se desarrolla en una habitación aislada donde Curro, convertido en verdugo, retiene al capitán atado y lo acusa de múltiples crímenes emocionales que, según su perspectiva, resultaron en la pérdida de sus seres queridos.
La venganza de un criado humillado
La motivación principal de Curro radica en el daño irreversible que, según él, Lorenzo infligió a su familia. Con el arma en la mano y la mirada llena de rencor acumulado, el servidor enumera las razones de su desesperación. En primer lugar, culpa al capitán de haber destruido la salud mental de su madre, Eugenia, empujándola a la locura en dos ocasiones distintas, lo que precipitó su prematura muerte. Esta acusación, que pesa como una losa en la conciencia del protagonista, representa el dolor de haber visto deteriorarse a quien más amaba sin poder intervenir.
Pero la lista de agravios no termina ahí. Curro también responsabiliza a Lorenzo de la muerte de su hermana Jana, convencido de que el oficial estuvo detrás del envenenamiento que acabó con su vida. Esta certeza, alimentada durante años de silenciosa investigación, ha sido el combustible que mantiene vivo su deseo de justicia. Sin embargo, el capitán niega rotundamente su participación en el crimen y, en un giro sorprendente, revela que inicialmente sospechó de otra persona: Leocadia.
La manipulación del verdugo
Lorenzo demuestra una vez más su astucia y capacidad para manipular emociones. Al ver que las acusaciones de Curro no ceden, el oficial recurre a una estrategia psicológica: evocar el pasado compartido, los momentos de supuesto cariño y la niñez que ambos vivieron bajo el mismo techo. Su discurso, cargado de nostalgia y falsa ternura, consigue hacer mella en la determinación del joven, que durante un instante duda de su propósito.
El capitán insiste en que hubo un tiempo en que su relación fue diferente, más cercana, casi familiar. Esta manipulación emocional pone a prueba la fortaleza de Curro, quien debe luchar contra los recuerdos que intentan humanizar a su torturador. No obstante, el servidor logra recomponerse y reafirma su compromiso de desentrañar la verdad, sin importar los métodos que deba emplear para conseguirlo.
La intervención de Ángela
Justo cuando Curro está a punto de apretar el gatillo y consumar su venganza, Ángela irrumpe en la escena. Su presencia introduce un elemento de racionalidad que faltaba en la habitación. Las súplicas de la joven logran calmar los ánimos de Curro, quien finalmente baja el arma, dando una tregua al enfrentamiento. Por un momento, parece que la violencia quedará en suspenso y que la situación se resolverá sin derramamiento de sangre.
Sin embargo, el capitán, lejos de aprovechar esta oportunidad para redimirse, decide provocar a Ángela con un discurso misógino y humillante. Sus palabras, cargadas de desprecio y dominación, revelan su verdadera naturaleza: "Ese carácter te lo voy a domesticar como se domestica a un animal. Cuando seas mi esposa, cuando seas mía, vas a tener que obedecerme por imperativo legal. Serás una esposa ejemplar. Y serás una madre ejemplar". Esta declaración desencadena una reacción violenta en la joven, quien, creyendo que la pistola está cargada, se abalanza sobre el arma y dispara contra Lorenzo sin dudarlo.
El humillante giro del destino
El disparo de Ángela resulta ser un intento fallido, pues el arma no contenía munición. Este detalle, sin embargo, sirve a Lorenzo para humillar aún más a Curro. El capitán aprovecha el momento para acusarle de cobarde, de no haber sido capaz de cumplir su amenaza por sí mismo. Esta provocación final resulta ser la gota que colma el vaso para el servidor, quien, harto de años de sometimiento y desprecio, coge la pistola, introduce una bala real y apunta de nuevo al oficial con una determinación inquebrantable.
La escena finaliza con Curro apuntando directamente a Lorenzo, su dedo en el gatillo y la mirada fija en su objetivo. La tensión es máxima. ¿Será capaz de disparar? ¿Consumará finalmente su venganza o la intervención de terceros volverá a detenerle? El episodio deja a los espectadores con esta incógnita, invitándoles a participar en una encuesta para pronosticar el desenlace de esta confrontación que promete marcar un antes y un después en la historia de la ficción.
Este capítulo especial, centrado exclusivamente en el triángulo dramático entre estos tres personajes, ha demostrado la capacidad de la serie para profundizar en las emociones más oscuras y explorar las consecuencias de la opresión prolongada. La actuación de los protagonistas, la tensión narrativa y los giros inesperados convierten este episodio en uno de los más memorables de la temporada, consolidando a La Promesa como una de las producciones nacionales más seguidas y comentadas del momento.