Jordi González anuncia su retirada y revela sueldos millonarios en Mediaset

El presentador catalán confiesa que cobraba 120.000 euros por programa en 1999 y que 'Col·lapse' en TV3 será su último proyecto televisivo

El veterano comunicador catalán Jordi González ha confirmado de forma oficial lo que sus allegados ya sabían desde hace tiempo: su carrera en la televisión está llegando a su fin. En una entrevista reciente, el presentador ha dejado claro que el programa Col·lapse, que actualmente emite TV3, marcará el punto final de su trayectoria profesional en la pequeña pantalla, cerrando así más de tres décadas de presencia constante en el medio audiovisual español.

La noticia no ha sorprendido solo por el anuncio en sí, sino por la contundente sinceridad con la que González ha hablado sobre su situación económica. Sin tapujos, el comunicador ha reconocido que su paso por Mediaset, concretamente por Telecinco, le reportó ingresos millonarios que le permitirían, según sus propias palabras, retirarse en este mismo instante sin preocupaciones económicas.

La época dorada de los sueldos desorbitados

El año 1999 representa para Jordi González el momento cumbre de sus ingresos profesionales. Durante esa etapa, el presentador catalán llegó a percibir nada menos que 20 millones de pesetas por programa, una cifra que equivaldría aproximadamente a 120.000 euros actuales. Esta remuneración excepcional llegó cuando González estaba al frente de espacios tan emblemáticos como 'Moros y cristianos', 'La noche por delante' y 'Les 1000 i una' en TV3, antes de dar el salto definitivo a la cadena privada.

"Entré en 1998 y pagaban una barbaridad", reconoce el presentador, quien no duda en calificar aquellos años como un periodo de verdadero esplendor económico para los rostros más reconocidos de la televisión. Para contextualizar la magnitud de estas cifras, González compara su salario con el de los colaboradores de la época, que cuando acudían a programas como 'La noria' percibían alrededor de 1.500 euros, una cantidad que hoy día parece incluso más elevada, ya que según sus propios cálculos, "ahora están pagando entre 200 y 300 euros" por esas mismas intervenciones.

La aristocracia televisiva según Vasile

El presentador recuerda con cierta nostalgia aquel periodo en el que Mediaset desembolsaba cantidades descomunales para fichar a los talentos más cotizados del momento. En su entrevista, González recupera las palabras de Vasile, quien entonces dirigía los destinos de la cadena y les advertía a los nuevos fichajes: "éramos la aristocracia de la tele".

Ese selecto grupo de privilegiados incluía, además de a Jordi González, a figuras de la talla de Ana Rosa Quintana, Jesús Vázquez y Pedro Piqueras. Todos ellos representaban la nueva apuesta de Telecinco por consolidarse como líder de audiencia con caras conocidas y consolidadas, y la estrategia incluía remuneraciones que hoy resultan inconcebibles en el sector.

Sin embargo, este paraíso salarial tuvo fecha de caducidad. González admite que a partir de 2002 los sueldos comenzaron a moderarse, y la bonanza económica que había caracterizado los últimos años del siglo XX empezó a desvanecerse. La llegada del nuevo milenio trajo consigo cambios en la industria que afectaron directamente a los bolsillos de los profesionales del sector.

La crisis económica y el recorte del 50%

El punto de inflexión definitivo llegó con la crisis económica. Como tantos otros profesionales, Jordi González vio reducida su retribución de forma drástica. "Cuando llegó la crisis, nos recortaron a todos un 50%", afirma sin ambages, evidenciando que ni siquiera los rostros más reconocidos se libraron de los efectos de la recesión.

Esta reducción salarial marcó el fin de una era en la que los presentadores podían acumular fortunas considerables con solo unos años de trabajo en prime time. Desde entonces, la industria televisiva ha experimentado una contención del gasto que ha convertido aquellas cifras millonarias en una mera anécdota histórica.

Motivaciones personales para colgar el micrófono

La decisión de retirarse no obedece únicamente a cuestiones profesionales o económicas. Jordi González ha sido tajante al explicar sus motivos: "Tengo cuartos, no tengo hijos... Pues adelante". Esta frase, pronunciada con la naturalidad que le caracteriza, resume perfectamente su situación personal y financiera.

El presentador, que nunca ha ocultado su estilo de vida sin ataduras familiares, considera que ha llegado el momento de disfrutar del fruto de su trabajo. La ausencia de descendientes le da, según su propio razonamiento, la libertad necesaria para tomar esta decisión sin tener que preocuparse por legados o responsabilidades parentales.

Col·lapse, el epílogo televisivo

A pesar de que la idea de jubilarse rondaba su cabeza desde hace tiempo, un proyecto concreto le hizo posponer sus planes: la dirección y presentación de Col·lapse en TV3. Este formato, que analiza los momentos más álgidos de casos que han conmocionado a la sociedad, ha supuesto para González un reto intelectual y profesional que no ha querido desaprovechar.

"Es mi epílogo, seguro", declara tajante el comunicador, dejando claro que no volverá a otro proyecto televisivo tras este. Tanto es así que afirma que esta afirmación "la podemos escribir ante notario", subrayando el carácter definitivo de su decisión. La duración de este último capítulo de su carrera es lo único incierto: "Puede durar tres meses o tres años, pero no haré otro programa", sentencia.

Planes de futuro fuera de las cámaras

Cuando finalmente apague los focos, Jordi González tiene claro cómo quiere ocupar su tiempo. Sus planes incluyen viajar a Japón, un destino que todavía no ha podido visitar y que le atrae especialmente. Además, se propone cumplir dos objetivos personales que se marcó hace ya más de una década: aprender inglés y aprender a cocinar.

"Son las cosas que me propuse cuando tenía 40 años y que todavía no he podido hacer", reconoce, evidenciando que su dedicación profesional le ha impedido hasta ahora disfrutar de estas aspiraciones personales. Ahora, con 60 años cumplidos y una carrera envidiable a sus espaldas, considera que ha llegado el momento de priorizarse a sí mismo.

El fin de una era en la televisión española

La retirada de Jordi González no supone solo el cierre de una trayectoria personal, sino también el final de una época en la industria televisiva nacional. Su testimonio sobre los sueldos millonarios de finales de los 90 y principios de los 2000 desvela una realidad que pocos profesionales han contado con tanta transparencia.

La generación de presentadores a la que pertenece González vivió el mejor momento económico del sector, justo antes de la digitalización, la fragmentación de audiencias y la crisis publicitaria que transformaron por completo el modelo de negocio. Sus declaraciones sobre la "aristocracia de la tele" dibujan un panorama casi irreconocible para los nuevos talentos que se incorporan a un medio mucho más austero y competitivo.

Con su partida, la televisión pierde a uno de sus últimos dinosaurios, un profesional formado en la escuela de los grandes formatos de la etapa dorada de la televisión privada española. Su legado, sin embargo, quedará marcado no solo por los programas que presentó, sino por la honestidad con la que ha despedido su carrera, sin complejos ni eufemismos.

El sector audiovisual español se enfrenta a una renovación generacional acelerada, donde las figuras consolidadas ceden su lugar a nuevos rostros con condiciones laborales muy diferentes. En este contexto, el testimonio de Jordi González sirve como documento vivo de una época que no volverá, pero que marcó el rumbo de la industria durante dos décadas decisivas.

Mientras tanto, los espectadores podrán disfrutar todavía de su trabajo en Col·lapse, sabiendo que cada programa es un capítulo más cerca del adiós definitivo de uno de los presentadores más carismáticos y sinceros de la televisión catalana y española. Después de eso, solo quedará para él el placer de cumplir sus sueños pendientes, lejos de los focos y las cámaras.

Referencias