La decimotercera jornada de la Euroliga dejó un regusto amargo para el Kosner Baskonia, que vio cómo una prometedora primera mitad se desvanecía en el Zalgirio Arena para terminar cediendo por un contundente 82-67 ante el Zalgiris Kaunas. El conjunto lituano, liderado por una inspirada actuación del base galo Sylvain Francisco, protagonizó una remontada memorable en el tramo final que le permitió escalar hasta la quinta posición de la clasificación, mientras que los baskonistas se hunden en el decimoséptimo lugar.
El encuentro comenzó con un guion inesperado para los locales. El Baskonia salió a la cancha con una intensidad defensiva notable que desconcertó al Zalgiris desde los primeros compases. Los hombres dirigidos por Tomas Masiulis no encontraban el ritmo ofensivo, mientras que los visitantes, mediante un juego rápido y acertado, encadenaron un parcial demoledor de 2-10 que les otorgó un margen cómodo. Esta diferencia no hizo más que crecer, y cuando el reloj marcaba 1:09 para la conclusión del primer periodo, el marcador reflejaba un 12-24 favorable a los vitorianos, que soñaban con una victoria crucial a domicilio.
Sin embargo, el baloncesto moderno es un deporte de reacciones, y el Zalgiris demostró por qué es uno de los equipos más competitivos de la competición. Ignas Brazdeikis y Maodo Lô tomaron la responsabilidad ofensiva y conectaron dos triples consecutivos que cortaron de raíz el parcial adversario. Estos lanzamientos no solo sumaron seis puntos, sino que infundieron confianza a una grada que comenzaba a inquietarse. El primer cuarto finalizó con una sensación de que la ventaja baskonista, aunque significativa, era más frágil de lo que parecía.
El segundo periodo siguió la tónica de un duelo individual entre Sylvain Francisco y el exterior francés del Baskonia, Timothé Luwawu-Cabarrot, quienes se convirtieron en los referentes ofensivos de sus respectivos equipos. Mientras Francisco buscaba agitar el juego local con penetraciones y asistencias, Luwawu-Cabarrot respondía con tiros de media distancia y acciones en transición. A pesar de este intercambio anotador, el desempeño coral del conjunto vasco mantuvo las distancias en el electrónico. La defensa en zona implementada por el Baskonia durante varios minutos confundió a los lituanos, que no lograban encontrar espacios claros de tiro. Al llegar al descanso, el luminoso mostraba un 37-42 que seguía favoreciendo a los visitantes, pero ya advertía de una posible reconstrucción local.
Un dato relevante en este punto del encuentro era la ausencia de Markus Howard, el escudero anotador del Baskonia, quien no pudo saltar a la cancha debido a un traumatismo craneofacial sufrido durante el entrenamiento del día anterior. Su presencia en el perímetro, tanto en generación de puntos como en creación de espacios, se echó de menos en momentos clave. El equipo vitoriano necesitaba su capacidad para anotar en situaciones estáticas, especialmente cuando el Zalgiris comenzó a cerrar el marcador.
El tercer acto del partido representó un punto de inflexión. El Zalgiris salió de los vestuarios con una actitud renovada y una presión defensiva mucho más agresiva. El ataque lituano comenzó a encontrar soluciones mediante el juego interior y la circulación de balón, limando poco a poco la desventaja. Cada posesión se convirtió en una batalla, con intercambios de canastas que mantenían la tensión. El Baskonia, por su parte, mostraba síntomas de fatiga en el lanzamiento, fallando tiros abiertos que hubieran podido mantener a raya a su rival. El cuarto concluyó con un empate a 54 que rompía el dominio visitante y otorgaba a los locales el impulso anímico necesario para el tramo decisivo.
El último periodo fue un monólogo total del Zalgiris. Los pupilos de Masiulis tomaron las riendas del encuentro con una autoridad aplastante, mientras el Baskonia entraba en un estado de colapso ofensivo y defensivo sin precedentes en el partido. Sylvain Francisco, consciente de su rol de líder, asumió el control absoluto del juego. Sus decisiones en el pick and roll resultaron impecables, generando ventajas constantes para sus compañeros y anotando él mismo cuando la situación lo requería. En cuestión de minutos, el Zalgiris no solo recuperó la ventaja, sino que la amplió hasta superar la decena de puntos (69-59), una diferencia que resultó insalvable para los vitorianos.
La sentencia definitiva llegó de la mano de Tubelis y Ulanovas, que conectaron dos triples consecutivos que pulverizaron cualquier atisbo de reacción baskonista. Estos lanzamientos, en el momento de máxima tensión, demostraron la madurez competitiva del equipo lituano y su capacidad para cerrar partidos en casa. El Baskonia, desorientado y sin respuestas en el banquillo, vio cómo el electrónico se inflaba hasta el 82-67 final, un marcador que reflejaba la superioridad local en el último cuarto.
El análisis de la actuación de Sylvain Francisco resulta obligado. El base francés demostró una vez más por qué es uno de los extranjeros más valorados de la competición. Su capacidad para leer el juego, combinar con los interiores y tomar decisiones acertadas en momentos de presión resultó fundamental. No solo anotó puntos cruciales, sino que distribuyó el balón con criterio, generando juego fácil para sus compañeros. Su liderazgo en la pista fue la clave que desbloqueó el partido cuando el Zalgiris más lo necesitaba.
Desde la perspectiva del Baskonia, esta derrota representa un nuevo revés en una temporada irregular. El equipo mostró capacidad para competir durante tres cuartos, pero la falta de continuidad y la ausencia de referentes en momentos decisivos siguen siendo sus talones de Aquiles. La lesión de Howard expuso la dependencia ofensiva del equipo, que necesita urgentemente encontrar soluciones colectivas cuando sus estrellas no están disponibles. La defensa, que funcionó en la primera mitad, se desmoronó en el último periodo, permitiendo un parcial demoledor que decidió el encuentro.
La clasificación refleja la realidad de ambos conjuntos. El Zalgiris, con este triunfo, asciende a la quinta plaza, consolidándose en las posiciones de playoff y demostrando que su fortaleza en casa es un activo innegable. Por su parte, el Baskonia se mantiene en el decimoséptimo puesto, en la zona de descenso a la Eurocopa, lo que pone en jaque sus objetivos iniciales de temporada. La distancia con los puestos de playoff es cada vez más amplia, y el margen de error es prácticamente inexistente en las jornadas venideras.
El calendario no perdonará al Baskonia. Con partidos directos por venir, el equipo necesita una reacción inmediata si quiere mantener vivas sus opciones de clasificación. La lesión de Howard deberá gestionarse con precaución, pero también debe servir como punto de inflexión para que otros jugadores asuman mayor responsabilidad. La competición no espera, y cada derrota complica más el horizonte de los vitorianos.
En Kaunas, el Zalgiris celebró una victoria trabajada que refleja su carácter competitivo. La remontada, liderada por un Francisco imperial, será recordada por su afición como un ejemplo de resiliencia. El equipo lituano demostró que no puede darse por vencido en ningún momento, y que su capacidad para reaccionar ante las adversidades es una de sus principales virtudes. Para el Baskonia, la lección es clara: en la Euroliga, no hay ventajas seguras, y un mal cuarto puede condenar todo el trabajo previo.
El baloncesto europeo sigue su curso, y cada jornada escribe su propia historia. En esta ocasión, la protagonista fue la remontada lituana, con un francés como gran héroe y un equipo vasco que deberá levantarse rápido si no quiere verse relegado a una temporada para olvidar. La Euroliga no perdona los errores, y el Baskonia acaba de recibir otra dura lección en las canchas de Kaunas.