María Palacios defiende a Lequio: 26 años sin violencia

La esposa del aristócrata rompe su silencio en ¡Hola! tras su despido de Mediaset y desmonta las acusaciones de Antonia Dell'Atte

Durante más de dos décadas, María Palacios ha sido la figura discreta al lado de Alessandro Lequio. Mientras el aristócrata italiano construía una carrera mediática en España, ella prefería la intimidad, lejos de los focos. Sin embargo, el reciente cese del conde de Mediaset y las graves acusaciones que pesan sobre él han hecho que la comunicadora abandone su habitual reserva. En una entrevista exclusiva con la revista ¡Hola!, Palacios ha decidido alzar la voz para defender al padre de su hija, desmontando punto por punto las acusaciones de maltrato que Antonia Dell'Atte mantiene desde hace años.

La pareja nunca antes había enfrentado una situación tan compleja. El despido fulminante de Lequio de la cadena donde había trabajado durante décadas les pilló completamente por sorpresa. "Fue totalmente inesperado", reconoce María. La decisión corporativa llega en un momento de máxima tensión mediática, cuando las antiguas denuncias de la exmodelo italiana han resurgido con renovada fuerza en el debate público.

El testimonio de Palacios cobra especial relevancia por su longevidad. Veintiséis años de convivencia le otorgan una perspectiva única sobre el carácter del aristócrata. "Llevamos juntos una vida y jamás he vivido ningún ápice de violencia", afirma tajante. Esta declaración no es una simple frase de apoyo, sino una experiencia directa que contrasta radicalmente con la imagen que algunos intentan dibujar de Lequio.

La comunicadora profesional, que conoce los mecanismos del lenguaje y el poder de las palabras, explica su silencio anterior: "A pesar de dedicarme a la comunicación, cuando se trata de mi propia vida suelo elegir el silencio. No por falta de recursos, sino porque así es mi carácter y porque no toda palabra merece respuesta". Sin embargo, la gravedad de la situación actual le ha hecho reconsiderar esta postura. "Que elija callar no significa que no tenga voz", sentencia.

La defensa de María se centra en la coherencia temporal. Argumenta que las relaciones anteriores de Lequio, "aunque intensas, han sido todas muy cortas", pero su experiencia es extensa y continuada. "Yo le conozco de verdad y sé cómo es realmente", insiste, posicionándose como la persona que mejor conoce al aristócrata después de casi tres décadas de matrimonio.

Uno de los argumentos más contundentes de Palacios es la ausencia total de indicios violentos en su convivencia diaria. "¿Cómo se explica que yo no haya visto ni un indicio de violencia ni agresividad en 26 años?", se pregunta retóricamente. Esta pregunta apunta directamente a lo que ella considera una contradicción lógica en las acusaciones. Si las supuestas conductas agresivas formaran parte del carácter de Lequio, ¿por qué su esposa nunca las habría presenciado?

La comunicadora introduce además una reflexión sobre el valor del testimonio femenino en la era actual. "Si ahora solo vale la palabra de una mujer, solo por ser mujer, debería de valer también la mía", reclama. Esta afirmación pone sobre la mesa el debate sobre la credibilidad de las acusaciones y las defensas en el contexto de los movimientos contra la violencia de género, donde la presunción de veracidad de la víctima es un principio fundamental.

El impacto de la polémica ha trascendido el ámbito adulto para llegar al hogar familiar. María revela un momento especialmente doloroso: "Nuestra hija, que ayer al volver del colegio, ya nos estaba preguntando qué significa la palabra 'maltratador'". Esta anécdota ilustra cómo las acusaciones públicas afectan a toda la familia, incluidos los menores. La sensación de estar bajo una "posición injusta y estigmatizante" es compartida por todos los miembros del núcleo familiar.

La pareja vive estos días "con preocupación, rabia" y la convicción de haber sido colocados en una situación que consideran inmerecida. El despido de Mediaset no solo afecta la economía familiar, sino que les deja en una posición de vulnerabilidad mediática sin la plataforma televisiva que durante años había sido el altavoz de Lequio.

María Palacios no se limita a defender a su marido, sino que cuestiona la cronología y la coherencia de las acusaciones de Dell'Atte. Realiza un repaso minucioso de las dos décadas de relación entre la exmodelo y el aristócrata. "Entre 1991, cuando se separaron, y el 2001, es decir durante 10 años, jamás insinuó, mencionó ni denunció a Alessandro por este tema, ni públicamente ni en los juzgados", detalla.

Este período de silencio de diez años tras la ruptura es, según María, significativo. Las primeras acusaciones públicas llegarían después, "desde 2001 hasta el 2010, otros 10 años". Pero la historia no termina ahí. Palacios introduce un elemento que complica aún más el relato de la acusadora: "Luego empezó una buena relación, tanto con Alessandro como con Ana".

La comunicadora recuerda específicamente el período de armonía que vivieron desde 2013 hasta la muerte de su hijo Alex. "Tenía buena relación conmigo, venía a ¡HOLA! y Antonia bajaba a verme", comparte, describiendo una convivencia social que parece incompatible con las graves acusaciones de maltrato.

Para reforzar su argumento, María cita textualmente unas declaraciones de Dell'Atte publicadas en 2016. En aquella ocasión, la italiana afirmó: "Lo que me dolió fue la manera en la que nos dejó, cómo se fue de nuestro lado. Pero ya no tiene sentido hablar del pasado. Hace tiempo que me pidió perdón por cómo se había portado conmigo. Ahora nos respetamos y somos amigos".

Estas palabras, que sugerían una reconciliación y un cierre de heridas, son ahora utilizadas por Palacios como prueba de contradicción. "Con que nos respetamos y somos amigos, ¿no? ¿Respetas y eres amiga de quien te daba patadas estando embarazada?", cuestiona con crudeza. Esta pregunta retórica busca desenmascarar lo que ella percibe como una falta de coherencia en el discurso de la exmodelo.

La estrategia comunicativa de María Palacios es clara: desmontar la credibilidad de las acusaciones a través de la lógica temporal y las contradicciones evidentes. No niega la existencia de una relación turbulenta en el pasado, pero cuestiona que se pueda hablar de maltrato cuando posteriormente se mantuvieron relaciones amistosas durante años.

El contexto del despido de Mediaset añade otra capa de complejidad. María insiste en que la decisión fue "totalmente inesperada" porque, según su versión, "Antonia lleva con esta cantinela muchos años. Para ser exactos, desde el año 2001". La empresa, según su interpretación, habría actuado de forma reactiva ante la presión mediática, no por nuevas evidencias.

A lo largo de la entrevista, Palacios mantiene un tono firme pero mesurado, propio de su profesión. No busca la confrontación directa, sino plantear preguntas que generen dudas razonables. Su objetivo es claro: recuperar la reputación de su marido y proteger a su familia del daño colateral de una polémica que considera injustificada.

El testimonio de veintiséis años de convivencia se presenta como el argumento definitivo. Mientras otras relaciones fueron efímeras, la suya ha resistido el paso del tiempo, lo que le otorga, en su opinión, autoridad moral para hablar. "Creo que mi testimonio es muy importante", repite, consciente de que su voz puede ser la única capaz de contrarrestar la narrativa dominante.

La entrevista marca un antes y un después en la estrategia de defensa de Lequio. Hasta ahora, el aristócrata había respondido por sí mismo. Ahora, su esposa se convierte en su escudo más poderoso, utilizando su experiencia personal y profesional para construir una contra-narrativa sólida y detallada.

El futuro mediático de Alessandro Lequio permanece incierto. Sin la plataforma de Mediaset y con las acusaciones aún vigentes, la batalla por la reputación se libra ahora en los tribunales de la opinión pública. En este escenario, la voz de María Palacios puede ser su mejor baza: la defensa de una mujer que, tras veintiséis años de silencio, ha decidido que su palabra sí merece ser escuchada.

Referencias