El Athletic se atasca en Praga: empate que complica su Champions

La gran actuación del portero Stanek y las imprecisiones en el área frenan a los leones en un partido vital para sus aspiraciones europeas

El Athletic Club no pudo pasar del empate en su visita al Slavia de Praga en un encuentro correspondiente a la quinta jornada de la fase de grupos de la Champions League. Los hombres de Ernesto Valverde necesitaban una victoria para mantener vivas sus opciones de clasificación, pero se encontraron con un rival bien organizado y, sobre todo, con un portero inspirado que frustró todas sus aspiraciones. La contienda, disputada en el Eden Arena bajo condiciones meteorológicas adversas con nieve incluida, reflejó las carencias ofensivas de un conjunto bilbaíno que acumula su tercer partido consecutivo sin ganar.

El contexto previo al choque ya presagiaba dificultades para los leones. El conjunto vasco llegaba a la capital checa tras una derrota contundente ante el FC Barcelona en LaLiga, resultado que se sumaba a una racha de cuatro derrotas en los últimos cinco compromisos. La única victoria en ese período había sido en Copa del Rey contra un Segunda División como el Oviedo. Por su parte, el Slavia, aunque líder indiscutible de su liga doméstica, tampoco había conocido el triunfo en esta edición de la Champions, con dos empates y dos derrotas en su casillero.

El inicio del encuentro cumplió con las expectativas de los intereses españoles. El Athletic salió con una actitud propositiva, dominando el centro del campo y creando las primeras ocasiones de peligro. Sancet dispuso de las más claras en los primeros compases, pero su falta de puntería en el momento decisivo se convertiría en una constante durante toda la noche. Los checos, lejos de amedrentarse, recompusieron su dispositivo defensivo y comenzaron a generar peligro mediante transiciones rápidas, especialmente a través de Provod y Chory, quienes inquietaron en más de una ocasión a Unai Simón.

El primer tiempo transcurrió con un ritmo trepidante pero sin acierto de cara a portería. El Athletic controlaba la posesión y el tempo del juego, pero chocaba una y otra vez contra la muralla defensiva eslavia. Los centros laterales no encontraban rematador y las combinaciones en zona de tres cuartos de campo carecían de la profundidad necesaria para desestabilizar a la zaga rival. Por su parte, el Slavia demostró por qué lidera su competición nacional: orden táctico, disciplina posicional y una capacidad de sufrimiento que le permitió llegar al descanso sin encajar, manteniendo vivas sus esperanzas de lograr su primera victoria en la competición.

La reanudación trajo consigo un guion similar, pero con un protagonista inesperado que acapararía todos los focos. Robert Navarro, uno de los hombres más activos del conjunto bilbaíno, se convertiría en la pesadilla del guardameta checo, pero por razones opuestas a las deseadas. En el minuto 52, el atacante recibió un balón en la frontal y ejecutó un disparo cruzado que parecía batir la portería de Stanek, pero el cancerbero voló para desviar el esférico a córner. La respuesta del portero no hizo más que abrir la veda de una serie de intervenciones memorables.

Pocos minutos después, Navarro se encontró con un balón suelto dentro del área y cabeceó con intención, pero una vez más Stanek se erigió como el salvador de su equipo, volando hacia su palo derecho para evitar el tanto visitante. La insistencia del futbolista del Athletic sería constante: en el 68, otro disparo cruzado; en el 71, un nuevo cabezazo. En todas, la misma respuesta: el portero del Slavia desbaratando la ocasión con una combinación de reflejos, posicionamiento y fortuna que desesperaba a la expedición rojiblanca.

El técnico Ernesto Valverde, consciente de la necesidad de tres puntos, movió el banquillo. Las entradas de Nico Williams y Selton por Sancet y Berenguer buscaban aportar desborde y frescura en los últimos veinte minutos. Posteriormente, Jauregizar reemplazaría a Galarreta para dar más equilibrio al centro del campo. Sin embargo, los cambios no surtieron el efecto deseado. El Slavia, lejos de replegarse, también realizó modificaciones con Holes, Kusej y Boril para mantener su intensidad y buscar la victoria en contragolpe.

El partido se calentó en los instantes finales. Valverde vio una tarjeta amarilla por protestar una acción en la que Moses reclamaba penalti por un contacto en el área del Athletic. El colegiado, sin embargo, consideró que no existía infracción. La tensión se palpaba en el césped, con entradas duras y más interrupciones de las deseables. Un choque fortuito entre Sancet y Sadilek provocó la paralización temporal del encuentro, evidenciando el desgaste físico y nervioso de ambos conjuntos.

El Athletic apretó hasta el final, pero la falta de acierto se convirtió en su peor enemiga. Los leones finalizaron el encuentro con más de quince remates, pero ninguno capaz de batir a un Stanek que firmó una actuación de récord. El empate sin goles dejó un sabor agridulce en el vestuario visitante. Por un lado, el punto mantiene matemáticamente las opciones de clasificación; por otro, la sensación de oportunidad perdida es innegable.

Las consecuencias de este resultado son evidentes. El Athletic se queda con cuatro puntos en su casillero, a tres del segundo clasificado que marca los puestos de clasificación. Con una jornada por delante, los bilbaínos necesitarían una victoria contundente en su último compromiso y esperar un tropiezo de sus rivales directos. La ecuación es compleja y depende de factores ajenos, algo que nunca gusta a los equipos ambiciosos.

El análisis del rendimiento pone de manifiesto las carencias ofensivas del conjunto de San Mamés. A pesar de generar ocasiones claras, la falta de un rematador nato se hace evidente en los momentos decisivos. Robert Navarro, aunque activo, no tuvo su noche más acertada. La ausencia de un goleador contrasta con la solidez defensiva mostrada, donde Vivian y compañía solventaron con garantías las acometidas checas.

El Slavia, por su parte, suma su tercer empate en la competición y mantiene intactas sus opciones, aunque remotas, de clasificación. El punto obtenido frente a un rival de la entidad del Athletic refuerza su prestigio europeo y demuestra que su liderato en la liga checa no es fruto de la casualidad. El orden táctico, la entrega de sus jugadores y la inspiración de su portero conforman una receta que ya les ha dado muchos éxitos.

La Champions League no perdona la falta de eficacia. El Athletic lo sabe bien tras esta noche en Praga. La competición más exigente del continente castiga con dureza los errores en el área rival y premia la contundencia. Los leones tendrán que aprender rápido de esta lección si quieren seguir soñando con los octavos de final. La próxima jornada será una final para ellos, pero los destinos ya no están únicamente en sus manos. La nevada de Praga ha dejado frío el objetivo europeo de los bilbaínos.

Referencias