Unicaja resiste en Girona y suma una victoria clave para sus aspiraciones

El conjunto malagueño superó al Bàsquet Girona en Fontajau con un gran partido de James Webb, pese a sufrir en el tramo final del encuentro

El Unicaja de Málaga consiguió un triunfo de gran relevancia en la competición doméstica al imponerse al Bàsquet Girona por 90-83 en el complicado pabellón de Fontajau. El encuentro, correspondiente a la jornada 21 de la ACB, dejó un sabor agridulce en el equipo andaluz, que dominó con autoridad durante gran parte del choque pero tuvo que sufrir más de la cuenta en los minutos decisivos para asegurar la victoria.

El conjunto dirigido por Ibon Navarro llegaba a esta cita con la necesidad de reencontrarse con el éxito después de un periodo complicado, especialmente tras su paso por la Copa del Rey, donde las expectativas no se cumplieron. La victoria en tierras catalanas permite al Unicaja mejorar su balance a 14-7 y recuperar la confianza de cara a los desafíos inmediatos, entre ellos un compromiso trascendental en la Basketball Champions League el próximo martes en Francia.

El partido comenzó con un guion preocupante para los intereses malagueños. El Bàsquet Girona, pese a sus propias bajas, salió con una energía notable y logró un parcial inicial de 15-8 que obligó a Navarro a pedir tiempo muerto para reestructurar su equipo. La falta de ritmo y la imprecisión en ataque eran evidentes, pero la reacción no se hizo esperar.

A partir del ecuador del primer cuarto, el Unicaja comenzó a mostrar su verdadero potencial. La entrada de jugadores como Alberto Díaz, Kalinoski y Djedovic aportó la veteranía y el temple necesarios para capear la tormenta inicial. Estos tres veteranos, conocedores de la idiosincrasia de la competición, imprimieron un ritmo más pausado y efectivo al juego visitante. La defensa se intensificó, el rebote comenzó a ser controlado y las opciones ofensivas fluyeron con mayor naturalidad.

El liderazgo de Kendrick Perry resultó fundamental en esta fase del encuentro. El base norteamericano se consolidó como el termómetro del equipo, gestionando los tiempos y distribuyendo el balón con criterio. Su capacidad para leer el partido y tomar decisiones acertadas en momentos de presión demostró por qué es una pieza estructural en el esquema de Navarro. Con 12 puntos en su casillero, Perry no fue el máximo anotador, pero sí el jugador que mejor entendió las necesidades del equipo en cada instante.

La segunda mitad del encuentro reflejó el mejor nivel del Unicaja. Un parcial demoledor permitió a los malagueños alcanzar una ventaja de 19 puntos (42-61) en el tercer cuarto, gracias a un juego fluido, un acierto notable desde la línea de tres puntos y una defensa que anuló las opciones del conjunto local. En este tramo del partido, James Webb III brilló con luz propia, convirtiéndose en el máximo anotador del encuentro con 18 puntos y demostrando que es, posiblemente, el fichaje más acertado de la pasada temporada estival. Su versatilidad, capacidad anotadora y trabajo en ambos lados de la pista lo convierten en un activo invaluable para las aspiraciones del equipo.

Sin embargo, el baloncesto a menudo guarda giros inesperados. El Bàsquet Girona, lejos de darse por vencido, protagonizó una reacción épica en el último cuarto. Un parcial de 23-9 acercó a los locales en el marcador y puso en jaque la victoria visitante. El pabellón de Fontajau, con sus 5.011 espectadores, se volcó con el equipo de Marc Gasol y el ambiente se volvió eléctrico. Los tiros fallados, las pérdidas de balón y la falta de acierto en los momentos clave hicieron que el Unicaja se enredara en una dinámica negativa que casi le cuesta el triunfo.

La falta de efectivos en el juego interior del Unicaja se hizo notar especialmente en esta fase. Las ausencias de Mathias Tillie y Tyson Pérez, ambos por lesión, limitaron las rotaciones y provocaron que jugadores como Barreiro y Balcerowski, que no atraviesan su mejor momento de forma, tuvieran que asumir más minutos de los deseables. Esta situación, unida al desgaste acumulado, permitió al Girona acercarse peligrosamente en el electrónico.

A pesar del sufrimiento, la experiencia del Unicaja en los instantes finales resultó decisiva. Alberto Díaz y Djedovic asumieron la responsabilidad en la gestión del tiempo y los tiros libres, mientras que la defensa recuperó la intensidad perdida. Los últimos segundos se convirtieron en un ejercicio de madurez competitiva, donde el equipo malagueño demostró que sabe sufrir y que tiene los recursos necesarios para cerrar partidos complicados.

El balance final deja sensaciones encontradas. Por un lado, la alegría de una victoria en una pista tan complicada como Fontajau, donde el Girona ha demostrado ser un rival incómodo para cualquier equipo. Por otro, la preocupación por los altibajos mostrados, especialmente en el tramo final, donde la falta de contundencia casi se paga caro. No obstante, en una competición tan larga y exigente como la ACB, sumar dos puntos fuera de casa siempre es un logro de gran valor.

El rendimiento individual merece mención especial. Además de Webb y Perry, Kalinoski aportó 15 puntos con un gran porcentaje de acierto, demostrando su capacidad para generar puntos desde el banquillo. Djedovic, con 16 puntos, también dejó destellos de su calidad, mientras que Rubit y Balcerowski sumaron 9 y 8 puntos respectivamente, ayudando a compensar las bajas en la pintura.

Por parte del Bàsquet Girona, Livingston fue el más destacado con 20 puntos, mostrando su capacidad anotadora. Maric y Susinskas sumaron 12 y 13 puntos respectivamente, pero sus esfuerzos no fueron suficientes para evitar la derrota. El equipo local, que también contaba con importantes ausencias como Juan Fernández, Sergi Martínez o Fjellerup, mostró un gran carácter en la remontada, aunque la falta de acierto en los momentos decisivos le impidió completar la gesta.

La victoria cobra aún más relevancia si se contextualiza en el momento del equipo. El Unicaja atravesaba un periodo de incertidumbre después de su actuación en la Copa del Rey, donde las expectativas generadas no se vieron cumplidas. El ambiente en Málaga era de preocupación y el equipo necesitaba una victoria de prestigio para recuperar la confianza. Este triunfo en Girona sirve como bálsamo para las heridas y permite afrontar los próximos compromisos con mayor optimismo.

El calendario no da tregua y la mente del equipo ya está puesta en el próximo desafío. El martes, a las 20:30 horas, el Unicaja visitará la cancha del Chalon en Francia en un partido crucial de la Basketball Champions League. Este compromiso europeo es de vital importancia para las aspiraciones del equipo en la competición continental, y la victoria en Girona llega en el momento perfecto para afrontarlo con la moral alta.

El técnico Ibon Navarro tendrá que resolver los problemas en el juego interior antes del duelo francés. La recuperación de Tillie y Tyson Pérez sería una noticia excelente, pero de no ser así, el equipo deberá seguir buscando soluciones con los jugadores disponibles. La versatilidad de Webb y la capacidad de Balcerowski para jugar minutos de cinco serán claves en este sentido.

La defensa, que brilló durante dos cuartos y media, debe ser más consistente. La relajación en el último periodo contra el Girona no se puede repetir en Europa, donde los rivales castigan con mayor severidad cualquier error. La concentración durante los 40 minutos será el objetivo principal en los entrenamientos de los próximos días.

El Unicaja demostró en Girona que tiene talento, experiencia y recursos para competir al más alto nivel. Sin embargo, también dejó ver que necesita corregir errores y mantener la intensidad durante todo el partido. La regularidad será la clave para el éxito en las próximas semanas, donde el equipo tendrá que compaginar la ACB con la BCL sin descuidar ninguna de las dos competiciones.

La afición malagueña puede estar satisfecha con el resultado, pero también consciente de que queda mucho trabajo por hacer. El camino hacia los objetivos marcados al inicio de la temporada pasa por mejorar la efectividad en los momentos de presión y por consolidar un juego interior que actualmente sufre por las lesiones. Si el equipo logra superar estas dificultades, puede soñar con una temporada memorable.

La victoria en Fontajau es un paso adelante, pero solo eso. Quedan muchas jornadas por delante y la competición no perdona. El Unicaja ha demostrado que sabe ganar fuera de casa, que tiene jugadores capaces de asumir responsabilidades y que el carácter del equipo no está reñido con la calidad. Ahora falta la regularidad, la consistencia defensiva y la resolución de los problemas de plantilla. Si logra todo esto, el equipo malagueño puede aspirar a todo.

Referencias