La madrugada del viernes dio inicio a una de las pruebas más exigentes y prestigiosas del calendario internacional de trail running: la Classic de The North Face Transgrancanaria 2026. Este evento, consolidado como una de las citas fundamentales del circuito World Trail Majors, volvió a congregar a los mejores especialistas del planeta en un recorrido que atraviesa los paisajes más espectaculares y desafiantes de Gran Canaria. La edición de este año ha dejado momentos para el recuerdo, especialmente en la categoría femenina, donde la noruega Henriette Albon demostró una vez más por qué es considerada una de las grandes dominadoras de esta prueba legendaria.
Desde el kilómetro cero en Tenoya, la estrategia de las favoritas quedó patente para los expertos que siguen el circuito. La catalana Claudia Tremps, representante del potente On Team, salió con un ritmo demoledor que sorprendió a propios y extraños. Su intención era clara desde el primer instante: marcar diferencias desde el inicio y poner a prueba la resistencia de sus rivales de élite. Durante los primeros compases de la carrera, Tremps mantuvo una ventaja considerable, consolidándose como la líder indiscutible mientras el resto del pelotón femenino intentaba no perderle demasiado terreno, conscientes de que el ultramaratón es una carrera de fondo en todos los sentidos.
Sin embargo, el trail running de élite es un deporte de resistencia, táctica y paciencia, donde las decisiones tempranas no siempre garantizan el éxito final. En el avituallamiento estratégico de Fontanales, la polaca Katarzyna Dombrowska, también del On Team, ejecutó una jugada maestra alcanzando a Tremps y superándola con determinación. La polaca no solo recuperó el tiempo perdido durante la primera parte del recorrido, sino que se colocó al frente de la carrera con una autoridad que parecía indicar que el triunfo final podría ser suyo, demostrando un estado de forma excepcional.
El verdadero punto de inflexión de la competición llegó en el control de El Hornillo, donde la campeona defensora, Henriette Albon, comenzó a desplegar todo su arsenal de experiencia y potencia. La corredora del Isfjorden IL, consciente de que debía administrar sus fuerzas en un recorrido de más de 125 kilómetros y un desnivel acumulado que supera los 8.000 metros, había mantenido un ritmo conservador y estratégico durante las primeras horas de competición. En este control crucial, Albon alcanzó a Tremps, situándose en segunda posición y configurando un trío de cabeza con Katarzyna a seis minutos de distancia. Más atrás, Eleanor Davis, de The North Face, transitaba en solitario a once minutos, mientras que corredoras de la talla de Robyn Cassidy, Mélanie Delasoie y Stephanie Case mantenían vivas sus aspiraciones de podio a pesar de la distancia acumulada y la dureza del terreno.
La carrera, no obstante, experimentaría un giro dramático e inesperado en el avituallamiento de Tejeda, situado en el kilómetro 80,5 y considerado uno de los puntos neurálgicos del recorrido. Katarzyna Dombrowska, quien había liderado con mano firme durante gran parte del recorrido, llegó con una herida abierta y sangrante en su pierna derecha. La lesión, producto probablemente de una caída en la técnica sección de Roque Nublo o un roce con la vegetación espesa característica del terreno canario, mermó significativamente sus opciones de victoria. A pesar de intentar continuar y recibir asistencia médica en el punto de avituallamiento, la polaca se vio obligada a abandonar la competición antes de alcanzar la Degollada del Dinero, dejando la puerta completamente abierta para sus perseguidoras.
Henriette Albon no desaprovechó la oportunidad que el destino le presentaba. La noruega, experimentada en la gestión de carreras de ultradistancia y conocedora de los secretos de la isla, asumió el liderato con la mentalidad de una campeona consumada. La motivación extra de verse en cabeza se tradujo en un ritmo implacable y sostenido que le permitió abrir una brecha de veinte minutos con respecto a sus inmediatas perseguidoras. Su dominio fue absoluto desde ese momento, demostrando un conocimiento profundo del recorrido y una capacidad de sufrimiento que la diferencia claramente de la élite mundial del trail running.
En el icónico Roque Nublo, testigo silencioso de innumerables gestas deportivas, Claudia Tremps había recuperado la segunda posición tras el abandono de Katarzyna, consolidando lo que podría ser su sexto podio consecutivo en la isla de Gran Canaria. Sin embargo, las condiciones meteorológicas comenzaron a jugar un papel crucial en el desarrollo de la prueba. El contraste térmico entre las zonas altas, donde el frío, el viento y la humedad castigan sin piedad a los corredores, y las zonas bajas, con temperaturas más cálidas y un sol que aumenta el riesgo de deshidratación, empezó a pasar factura a las atletas de élite.
La catalana, oriunda de Ogassa y veterana en estas lides, sufrió un bajón físico y emocional en el último paso por Ayagaures, una de las zonas más técnicas y exigentes del recorrido. Las cámaras de televisión captaron momentos de evidente sufrimiento, incluso lágrimas de agotamiento y duda que humanizan a estas grandes campeonas. Aunque continuó en carrera demostrando una entrega total, su ritmo decayó notablemente, lo que permitió que Mélanie Delasoie, más regular en su estrategia y mejor adaptada a las condiciones, le alcanzara y superara con decisión. La suiza se colocó en segunda posición con opciones reales de mantenerla hasta la meta final en Maspalomas.
Lo que sucedió en los últimos quince kilómetros entrará para siempre en la historia de la Transgrancanaria. Claudia Tremps, demostrando una fortaleza mental extraordinaria y un coraje admirable, recuperó fuerzas de manera progresiva y volvió a contactar con Delasoie. Las dos atletas corrieron codo con codo por el espectacular barranco de Ayagaures, creando una imagen memorable y conmovedora para el deporte mundial. La deportividad y el espíritu de superación se manifestaron en toda su plenitud cuando, a escasos metros de la meta y con el público emocionado, ambas corredoras decidieron cruzar la línea de llegada juntas, de la mano, empatadas en la segunda posición en un gesto que ha conmovido al mundo del ultratrail.
El crono final registró un tiempo de 15:16:33 para Henriette Albon, quien revalidó su título con autoridad indiscutible. La noruega no solo ganó su segunda Transgrancanaria consecutiva, sino que consolidó su status como referente indiscutible del trail running femenino mundial. Su gestión de la carrera, paciente y estratégica en los primeros compases y demoledora cuando las circunstancias lo requirieron, sirve como modelo de estrategia perfecta en ultradistancia para atletas de todo el mundo.
El empate histórico entre Tremps y Delasoie, con un tiempo idéntico registrado por el sistema de chip, representa uno de los momentos más emotivos y simbólicos de la historia reciente del ultratrail global. Ambas atletas demostraron que, más allá de la feroz competencia por los puestos de honor, el respeto mutuo y la camaradería son valores fundamentales en este deporte. La decisión de entrar juntas refleja la esencia más pura del trail running: la lucha constante contra uno mismo y contra la naturaleza, pero siempre con espíritu deportivo y compañerismo.
En cuanto a la categoría masculina, la información preliminar señala que la igualdad fue la tónica dominante desde el inicio, aunque los detalles completos aún están por confirmar por la organización. Lo que sí es evidente es que la Classic de Transgrancanaria 2026 ha superado todas las expectativas previstas, tanto en nivel competitivo como en valores deportivos y humanos.
La prueba, que discurre por senderos históricos, bosques de pinos canarios milenarios y paisajes lunares de la cumbre gran canaria, continúa siendo un referente mundial indiscutible. La combinación de desnivel extremo, distancia exigente y condiciones climáticas variables convierten a la Transgrancanaria en un reto único e irrepetible para los corredores de trail running de élite. La edición de 2026 ha demostrado que, además de la exigencia física extrema, la capacidad de adaptación y la fortaleza mental son determinantes absolutos para el éxito en este tipo de pruebas.
Con la victoria de Albon, el circuito World Trail Majors ve consolidada a una de sus grandes estrellas y embajadoras globales, mientras que el gesto de Tremps y Delasoie quedará como ejemplo de deportividad y fair play para futuras generaciones de corredores. La isla de Gran Canaria, una vez más, ha sido el escenario perfecto para una jornada inolvidable del trail running internacional, reafirmando su posición como capital mundial del ultratrail.